21 por ciento de IVA en los colegios privados. Francisco Barrionuevo - El Sol Digital
21 por ciento  de IVA en los colegios privados. Francisco BarrionuevoFrancisco Barrionuevo. Consejero Delegado Novaschool. Profesor de Economía ESO/Bachillerato

21 por ciento de IVA en los colegios privados. Francisco Barrionuevo

www.franciscobarrionuevo.eu-. Consejero Delegado Novaschool. Profesor de Economía ESO/Bachillerato

No podemos pasar por alto que la educación tiene consideración en España y en toda la Unión Europea de servicio público esencial, y es por ese motivo único que está exenta de IVA. De hecho, cada vez que una familia decide poner sus ahorros matriculando a su hijo/a en un colegio privado está dejando de usar una plaza pública a la que tiene derecho. De este modo le está haciendo un “favor” al Estado y a su comunidad en general. Si de golpe cerrasen los colegios privados, tanto el Estado como las Comunidades Autónomas tendrían un serio problema.

En el sector de la educación que representan los colegios privados, hoy por hoy únicamente soportan el IVA, debido a que sus clientes (las familias) que contratan los servicios educativos en un centro privado no pagan IVA por este servicio, de lo cual nos alegramos todos. Muchos se preguntarán el por qué de esa alegría. Muy sencillo de explicar: un colegio privado es una institución académica que crea valor en estado puro. Primero porque consolida puestos de trabajo estables y de calidad, además no recibe ni un euro del papá Estado, poniendo a disposición de las familias una educación de primer nivel a costa del sacrificio de las familias y, sin pasar por alto, que estos colegios son empresas que pagan sus impuestos, contribuyendo así de un modo directo al sostenimiento del Estado. Por tanto, es de justicia que los servicios educativos provenientes de instituciones privadas no tengan una penalización a los consumidores de los mismos vía impuesto del 21 por ciento. Asimismo, lo justo sería que las familias pudiesen desgravar el gasto educativo, ya que como decía las familias que apuestan por la educación privada para sus hijos dejan de usar la plaza a la que tienen derecho en la educación pública, por este motivo este coste escolar se merecería una desgravación fiscal en la declaración de la renta de dichas familias. Sin embargo, este gobierno lejos de compensar a las familias que se sacrifican, les pone una loza encima con el aumento de la factura escolar aplicando un 21 por ciento de IVA.

Algún político que practica el populismo rancio y la demagogia dirá que este IVA lo asuma el colegio, que para eso gana mucho dinero… Pero se le olvida que la actividad privada escolar, al igual que la sanitaria, están muy reguladas debido a que el margen de operación es muy ajustado, y en el caso de que algún colegio privado se viera compelido a asumir el IVA en el precio final de sus servicios, esto conllevaría irremediablemente una reducción drástica de la calidad de su output, que no es otro que el nivel educativo alcanzado del centro en cuestión.

Esta medida que el Gobierno de la nación quiere implantar, nos referimos a la aplicación del 21 por ciento de IVA a los servicios educativos, afectará muy directamente a las familias de clase media que suelen usar este servicio. De hecho, una subida de precio de un 21 por ciento de golpe y porrazo podría hacer tambalear a la maltratada clase media, que en España últimamente es a la que siempre se recurre, tanto los gobiernos de derecha como de izquierda.

No es casual esta exención de IVA en los servicios educativos, debido a que lo impone la Directiva 2006/112/CE del Consejo, de 28 de noviembre de 2006, relativa al sistema común del impuesto sobre el valor añadido, en su art. 132 apartado I: “Los Estados miembros eximirán del IVA las operaciones siguientes: la educación de la infancia o de la juventud, la enseñanza escolar o universitaria, (…)”.

Sobre el concepto de la neutralidad del IVA que se aplica en los colegios privados, en ese sentido no hay nada de neutral obligar a la empresa que sostiene un colegio privado a la hora de soportar IVA del 21 por ciento en las facturas de sus proveedores de suministros entre otros, como un gasto añadido sin posibilidad de recuperar. Es una sinrazón y un agravio frente a la gran mayoría de empresas de otros sectores de actividad. Pero llegados a este punto, abogo porque todo se quede como está, aplicando así el siguiente dicho popular: virgencita que nos quedemos como estábamos.

A veces pienso que al colegio privado se le considera una especie de némesis de lo público y, por tanto, hay que ponérselo todo muy complicado. Pero no pasemos por alto que en sí mismo son empresas que generan puestos de trabajo, cada plaza que ponen a la venta es una plaza libre más para un colegio público de la zona y, lo que es mejor, no supone ni un euro de gasto para las arcas del Estado ¿Alguien da más?

Sería muy razonable pensar una iniciativa tal que así: deducción fiscal para todos los padres y madres en su declaración anual de IRPF por la totalidad del gasto producido en educación privada de sus hijos. Seguramente ante mi propuesta se recrudezcan los antagonismos hacia los colegios privados. Quédense tranquilos, ya que la mayoría de los alumnos que van a colegios privados proceden en su mayoría de la clase media trabajadora, y subrayo lo de trabajadora. Además, he de decir que a esas familias nadie les regala el dinero que invierten en la educación de sus hijos.

Estarán conmigo, lectores, que en el balance final de este artículo de opinión impremeditado, la propuesta del Gobierno de cargar con un 21 por ciento de IVA los servicios esenciales educativos se nos antoja un tanto injusta para las familias que apuestan por una educación diferente.

 

(Este artículo de opinión fue publicado ayer, 12 de octubre, en el diario Sur)

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