Afroasiáticos. Ramón Echeverría p.b. - El Sol Digital
Afroasiáticos. Ramón Echeverría p.b.

Afroasiáticos. Ramón Echeverría p.b.

Dejé África Oriental en 1985 y desde diciembre de 1992 no he visitado el cono Sur de África. En ambas regiones existían entonces comunidades de indios y pakistaníes. Se dedicaban sobre todo a la industria y al comercio.  Pero no recuerdo haber encontrado matrimonios mixtos afro-asiáticos. Por eso mismo me llamó la atención un artículo reciente en la página web de la BBC, “Blasian love: The day we introduced our Black and Asian families”, acerca de una pareja sudafricana, Tumelo e Ithra, negro él, india ella. Así que me puse a navegar por la red, y encontré una página de la AAOP (Asian American Organizing Project para “promover la participación democrática de los asiáticos americanos y los isleños del Pacífico para una sociedad equitativa y justa”) titulada “14 Amazing Blasian Celebrities You Should Know”. Entre los 14 famosos aparecían Natasha Shanta Reid, rapera coreana-estadounidense, más conocida como Yoon Mi Rae; el cantante y actor filipino Allan Pineda Lindo, con el extraño nombre artístico “Apl.de.ap”; y la bella, temperamental y generosa británica Naomi Campbell. Me defiendo en inglés, pero nunca había escuchado la palabra “blasian”. Y aunque el contexto parecía aclararla, preferí consultar el Urban Dictionary: “Mezcla de ascendencia africana y asiática. Técnicamente afroasiático, pero el término ‘blasian’ [black-asian] se ha hecho popular”. Y así es: Natasha Shanta Reid es “blasian” porque nacida de madre surcoreana y padre afroamericano. También Allan Pineda Lindo que tiene ascendencia afrofilipina. A su vez, la madre de Naomi Campbell es jamaicana (nunca su madre le ha dicho quién era su padre), hija de chino-jamaicano.

Puede que haya afroasiáticos famosos, especialmente en USA y UK. Pero si la BBC dedicó tiempo y espacio a un matrimonio “blasiano” sudafricano es porque en África del Sur en donde ya durante el apartheid los “coloured” (negro y blanco) eran numerosos, los afroasiáticos siguen siendo poco frecuentes. Tumelo e Ithra se conocieron en la Facultad de Medicina de la Wits University de Johannesburgo. Pero “entre los trescientos alumnos, éramos la única pareja blasiana”, explica Ithra. Con la excepción de los países-islas como Madagascar (población austronesia con 30 por ciento de ascendencia africana), Seychelles (70 por ciento afroasiáticos), Reunión (población extremadamente mixta con un 27 por ciento de ascendencia asiática) o Mauricio (3 por ciento sino-mauricianos), esa misma poquedad de “blasianos” se da en el resto del continente africano, incluso en Uganda, Tanzania y Kenia, países con una importante población de origen asiático.

Hay, sin embargo, algunas curiosas y diminutas excepciones. En el siglo XIX llegaron a Fernando Po a partir de Macao medio millar de trabajadores y siervos chinos y algunos indios. Unos pocos permanecieron en la isla tras terminar su contrato y se mezclaron con la población local. Uno de los de origen indio fue Francisco Kashu Alimama, que se asentó en Moka y se casó con la hija de uno de los últimos reyes Bubi. Así lo menciona uno de sus descendientes en “Historia de Moka, Foro de Crónicas de la Guinea Ecuatorial”, del 24 de enero de 2006. Curiosa también es la historia de la isla de Pate, la más importante del pequeño archipiélago de Lamu, al norte de la costa de Kenia. Son conocidas las expediciones comerciales chinas que visitaron África Oriental en el siglo XV, organizadas por el almirante Zheng He durante la dinastía Ming. La tradición local cuenta cómo un barco chino naufragó en Pate, los marinos se relacionaron con los nativos, y eventualmente intercambiaron bienes y hasta cargaron jirafas antes de volver a su país. Los rasgos faciales de numerosos habitantes de la isla reflejan esa aventura china.

Extraño es el origen de los “Katanga Infanticide Survivors”, que oí en You Tube, en un vídeo de “The African Diary” de diciembre 2017, cuya veracidad no he podido controlar a pesar de que la noticia aparece también en la web (Hans K.C. Journal) y en una página de Wikipedia. Al parecer, allá por los años 1970 algunas empresas japonesas se interesaron por el cobre y el cobalto de Katanga (entonces Zaire y hoy RD Congo), y unos mil mineros japoneses trabajaron en la región. Algunos tuvieron relaciones con las lugareñas y nacieron niños. Según lo que cuentan los miembros de la asociación “Katanga Infanticide Survivors” (fundada en 2015 por una cincuentena de los mismos), para no manchar el honor de los mineros japoneses cuando éstos volvieran a su tierra, la mayoría de esos niños murieron en extrañas circunstancias en el hospital en el que trabajaba un médico japonés. Alertadas de lo que estaba sucediendo, algunas lugareñas escondieron a sus hijos, los “survivors”, que hoy piden justicia a las autoridades japonesas sin que al parecer nadie les haga caso. También a partir de los mismos años 1970 la industria del petróleo atrajo hacia Libia y Nigeria a buen número de filipinos. Muchos ocuparon puestos en la Sanidad y la Educación. En 1973 se formó la Philippine Barangay Society of Nigeria con el fin de ocuparse de los casi 2000 filipinos nigerianizados, en general hijos de padre nigeriano y madre filipina.

Habiendo frecuentado muchos matrimonios mixtos en África del Norte, he llegado a la conclusión que no sólo el mestizaje es imparable sino que también los mestizos son pioneros de una humanidad físicamente más bella y culturalmente más humana. Pero nunca la vida ha sido fácil para los pioneros. El sudafricano Tumelo explicaba al periodista de la BBC que apenas había causado extrañeza cuando se paseaba con chicas blancas. Era una especie de promoción. ¿Pero con una india? Ithra había recibido una educación muy liberal y su madre, Rayana, había sido una activista antiapartheid. Pero cuando se dio cuenta de que algunos familiares se estaban borrando del grupo de WhatsApp, telefoneó a su hermana, que le comunicó la reacción de la abuela Washiela: “¿Qué dirá la gente cuando sepan que mi nieta sale con un negro?”

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