American First. Carlos Ramírez. Abogado - El Sol Digital
American First. Carlos Ramírez. Abogado

American First. Carlos Ramírez. Abogado

Se ha celebrado el día de la Independencia en EE. UU. Aún son pocos los norteamericanos que saben lo que representaron en la Independencia, de su gran país, los malagueños Luis de Unzaga y Amézaga, y los hermanos Gálvez.

En 1770 Unzaga, quedó como gobernador y presidente del cabildo de la excolonia francesa de la Luisiana. En sus funciones, ayudó militarmente a las Trece Colonias durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Luego, en 1779 Bernardo de Gálvez desde Nueva Orleáns, ultimó los preparativos de una expedición que cambiaría el curso de la contienda. El éxito en la expulsión de los ingleses de sus posiciones en el Golfo de México impulsó notablemente el vigor de las tropas de George Washington, que tras su victoria definitiva en Yorktown invita al propio Gálvez al desfile conmemorativo. Los españoles consiguieron la reconquista de la Florida que habían perdido veinte años antes.

Hace unas semanas el Gobierno de California pidió perdón por el genocidio que el estado llevó a cabo contra los nativos americanos a mediados del siglo XIX. En menos de treinta años la población indígena se desplomó de 150.000 a 30.000 aproximadamente, debido a la matanza efectuada por los colonos que ansiaban hacerse con el oro. Los nativos hablaban hasta 80 idiomas cuando EE.UU. llegó a California en 1848, para convertirla en un nuevo estado.

El nuevo gobierno favoreció a los nuevos ciudadanos en su reclamación de hacerse con el oro de las tierras indígenas. Además, el gobierno aprobó una ley que permitía a los colonos arrestar a los nativos y tomar la custodia de sus hijos. Esto condujo a la esclavitud de decenas de miles de personas. El primer gobernador californiano, Peter Hardenman Burnett, incitó el conflicto con los indios cuando, en 1851, declaró ante los legisladores estadounidenses que «debe esperarse a que se siga librando una guerra de exterminio entre las razas hasta que la raza india se extinga».

A los españoles se les acusa de genocidas desde los incondicionales anglosajones e indigenistas de la Leyenda Negra, sin embargo, fue gracias a ellos que las comunidades indígenas de California sobrevivieron hasta que la fiebre del oro de 1850 y la llegada del ferrocarril arrasaron con ese mundo. El establecimiento de los hispanos en la Alta California comienza en 1768, tras la expulsión de los jesuitas por Carlos III, y con la llegada de los franciscanos, llamados para iniciar el establecimiento de nuevas misiones y participar en la tarea evangelizadora de los indígenas como parte de un plan de integración para incluirlos en la sociedad colonial. En su labor fundadora, los franciscanos establecieron 21 asentamientos, que fueron la base de lo que hoy es California, como San Diego, San Francisco, Monterrey o Santa Bárbara, donde acogieron a miles de indios. La historia y cultura de los nativos pervivieron gracias a las misiones españolas. Para conseguir su transformación cultural, se dedicaron a enseñarles cómo aprender a cultivar. Una tarea que implicaba todo un sistema educativo de los preceptos básicos del cristianismo católico para, a continuación, conducirlos a adquirir nuevas formas de vida y nuevos valores capaces de integrarse en la sociedad colonial.

El impulso de reformas de la monarquía de los Borbones con la aprobación de distintas normas, utilizando franquicias, tuvo la finalidad de impulsar el desarrollo de la minería.

Las Reales Ordenanzas para la dirección, régimen y gobierno del importante cuerpo de la Minería de Nueva España y de su Real Tribunal General, de 1783, constaban de cuatro ejes, uno hacía referencia a ciertos aspectos ambientales. Se regularon en diversos títulos de las Ordenanzas aspectos ambientales en las minas. En el Título VI denominado “De las Minas de desagüe”, se establecía en el apartado 16 que los dueños de las minas debían realizar el desagüe que fuera necesario o en su defecto que pagasen a los dueños de las minas más bajas el perjuicio que les hicieron, tasado por perito. En el Titulo IX, que se denominaba “De los abastos y provisiones de las minerías”, en el primero, se hacía referencia al “especial cuidado de la permanencia y cuidado de los conductos del agua para beber hasta las minas”. En el segundo, había una prohibición de desagües a arroyos que lleven a poblaciones. En el séptimo, se fijaba un doble control sobre las aguas y terrenos de bosques cercanos a las minas. Y en el apartado catorce se prohibía a los leñadores y carboneros, la corta de los árboles pequeños para hacer leña o carbón, y ordenaba el plantar y replantar arboledas.  Esta normativa imperial fue derogada y a lo largo de ese siglo y en el siguiente el nuevo modelo de minería ocasionó graves problemas de contaminación al medio natural y una elevadísima siniestrabilidad laboral por la ignorancia en las prácticas de labores mineras.

La guerra méxico-americana, fue entre los años de 1846 y 1848. En febrero del 1848 México y Estados Unidos firmaron el tratado de Guadalupe Hidalgo, por el que los norteamericanos obtenían los territorios de Nuevo México, Texas, California, Arizona, Utah, Nevada y partes de otros estados. Con la fiebre del oro en enero de 1848, decenas de miles de ciudadanos estadounidenses desbordaron la región. La fiebre originó que 300.000 buscadores se lanzasen detrás del gran sueño empujados por la infinita codicia.

La Fiebre del Oro de California se ha estudiado como antecedente de la comunicación masiva a nivel mundial. El mensaje se acompañó de información no contrastada, como la cantidad de oro hallada, y de información manifiestamente falsa y exagerada. Los rumores decían que “nadie es pobre en California”. Estas fantasías se convirtieron en lemas del “Sueño Californiano”.

California era una región sin ley, sin propiedad privada ni impuestos que pagar y sin ninguna legislación definida. “California gold rush” fue uno de los mayores fenómenos sociales en los Estados Unidos de esa época. La llegada de los forty-niners supuso la implantación de nuevas normas. La primera: no existía la propiedad privada, ni impuestos asociados. El oro, era libre de ser tomado. Cualquier persona, tenía derecho a tomar las tierras que quisiera, pero solo en la medida en que esas tierras fueran efectivamente explotadas, “claim-jumping”. Los mineros “reclamaban las tierras” y comenzaban su explotación en la parte suficiente para determinar su potencial. Si la tierra se consideraba de bajo valor, la abandonaban y proseguían su búsqueda. La violencia fue la herramienta más popular de resolución de conflictos. Uno de cada doce emigrantes en busca de oro murió víctima de un crimen violento.

Al respecto, decenas de miles de trabajadores chinos soportaron el racismo exacerbado del Anti-Chinese Movement que perpetró el asesinato masivo de personas asiáticas e impulsó una de las leyes racistas: el Chinese Exclusion Act. La ley proscribió la inmigración procedente de China y legalizó la segregación racial.

Las enfermedades y la hambruna afectaron al 60 por ciento de la población local. Se justificaron la venta de cabelleras de “indios” a 25 centavos o cabezas decapitadas a 5 dólares, mediante las cuales el gobierno de California recaudó más de un millón de dólares. Además, unos 4.000 niños fueron vendidos como esclavos, a 60 dólares los niños y 200 las niñas.

La conquista del Oeste es un hecho histórico fundamental en el nacimiento y desarrollo de los Estados Unidos. El ideal de frontera ha estado presente siempre en la historia de Estados Unidos. El oro y los minerales unieron un país de Este a Oeste.

El medio ambiente también sufrió un impacto considerable. La grava, la tierra suelta y los químicos tóxicos empleados en la minería deterioraron gravemente los entornos naturales, que tardarían 150 años en recuperarse.  Al principio, era muy fácil extraer el mineral con una simple operación manual de muestreo y cribado en los ríos, pero hacia 1855 se desarrolló la minería hidráulica, el dragado y otros métodos de extracción del oro, que a la larga tuvieron grandes consecuencias medioambientales. Los métodos tradicionales de extracción para separar el oro de la piedra donde venía incrustada utilizaban arsénico o mercurio. Muchos de los ríos de esta zona siguen aún contaminados hoy en día.

Y San Agustín, una pequeña localidad del Estado de Florida, celebró el 455 aniversario de su fundación, lo que la convierte en el asentamiento urbano más antiguo de Estados Unidos. Antes el aventurero español Tristán de Luna y Arellano llegó a esta zona en 1559 con un grupo de 1.500 personas con el objetivo de establecer una colonia fija que se llamó Santa María. El asentamiento, sin embargo, fue barrido por temibles huracanes.

El primer matrimonio cristiano del que hay registro en los Estados Unidos continentales fue entre los españoles Miguel Hernández, herrero y soldado de Segovia, y Luisa Ábrego, una negra libre que había trabajado de sirvienta en Jerez de la Frontera. Eso sí fue amor.

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