Andalucía seguirá rezagada en Smart City si lo público no aborda una estrategia clara

Andalucía seguirá rezagada en Smart City si lo público no aborda una estrategia clara

Cesur y Deloitte destacan el papel de Málaga como líder de la región en la implantación de una política real sobre tecnologías de ciudad inteligente

ESD

“Las ciudades andaluzas, salvo Málaga, están retrasadas y en paños menores” en lo relativo a la implantación de los avances en smart city”, advertía el presidente del Círculo de Empresarios del Sur de España (Cesur), Fernando Seco, durante la presentación del informe ‘El Ecosistema Smart en Andalucía’ elaborado por Deloitte. Acto seguido subrayaba que “las posibilidades de crecimiento son infinitas e importantes si hay una eficaz colaboración entre lo público y lo privado”. No en vano, el mercado ‘Smart’ muestra una notable tendencia de crecimiento. Los expertos advierten que para 2020 la prestación de soluciones tecnológicas para ciudades necesitarán inversiones por valor de más de 400.000 millones de dólares.
Para el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, “uno de los retos del siglo XXI es organizar bien el modelo de ciudad” cuyo “patrón pueda ser extrapolable y comercializable a otros países”.

El presidente de la comisión de Smart Cities en Ametic y de la comisión de TICs de Cesur, Adolfo Borrero, consideró que las empresas andaluzas “deben estar presentes en los centros de decisión estatales y europeos” y ser “más proactivas en la captación de fondos que impulsen esos proyectos” además de “crear una división especial” en el seno de cada compañía. A las Administraciones les pidió que “definan una estrategia ‘smart city’ y una hoja de ruta” donde figure “qué modelo de ciudad quieren”. En este sentido, el informe señala que “la mayoría de ayuntamientos andaluces adolecen de un proceso de planificación estrategica siendo Málaga el modelo a seguir”. “La ciudad“, decía, “lo ha incorporado a su estrategia y lo está liderando”.

A nivel empresarial, el desarrollo de proyectos ‘smart’ en la comunidad es, en un 74 por ciento de los casos, medio-bajo. Entre los aspectos más positivos, destaca el “alto poder innovador” de la empresa regional contando un 86 por ciento de ellas con proyectos innovadores. El estudio desvela que si bien la cualificación técnica resulta elevada, existe “una ausencia de perfiles especializados” en tecnologías ‘smart’. Entre los retos que han de superar, figuran “la excesiva atomización del sector”, “los bajos porcentajes de cofinanciación europeos” y “la deficiente internacionalización”.
El director de EOI en Andalucía, Francisco Velasco, también presente, emplazó a las empresas a “subirse al tren de las smart cities”. En ese sentido, la consultora considera que las empresas deben abordar un proceso de transformación de su modelo de negocio. Las perspectivas de futuro no son difusas sino cuantificables. Así lo expresó Borrero, quien estimó que una adecuada implantación “siguiendo las pautas que marca el informe aportaría “1,5 puntos al PIB andaluz”. De la Torre afirmó que los retos de cada ciudad “son muchos” y necesarios para “planificarla mejor” como “movilidad, residuos, e-gobierno, gestión electrónica, etc”. El objetivo es “dar calidad de vida al ciudadano”, añadió.

Una radiografía del tejido andaluz

Deloitte revela en su informe que las empresas TICs acaparan el 40 % del sector, seguidas, a cierta distancia, por consultorías e ingenierías que representan un 13 por ciento, en ambos casos. La atomización es un rasgo común del sector. En este sentido, cuatro de cada diez sociedades poseen menos de nueve profesionales y, casi la misma proporción, están por debajo del medio millón de euros en facturación. Únicamente el 35 por ciento de las que firman convenios, lo hacen a nivel internacional y sólo el 30 por ciento se apoyó en ayudas europeas para desarrollar sus proyectos.

La tipología de los proyectos es muy heterogénea ya que operan todas las vertientes tecnológicas que una población urbana necesita. De cualquier modo, dominan las telecomunicaciones. El segundo lugar es para las iniciativas de mejora del medio ambiente y calidad de vida. Otros nichos son la energía, movilidad y, en último lugar, las infraestructuras. Los principales obstáculos que encuentran las tecnológicas que abordan soluciones para ciudades inteligentes son fundamentalmente los referidos a la financiación. De hecho, las empresas perciben una “deficiente planificación estratégica de proyectos Smart por parte del sector público”. También ven una falta de implicación de las ciudades. En otros casos, hay una falta de conocimiento sobre esta nueva realidad.

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