Año 2020. Un nuevo concepto de guerra. Gabriel Basagoiti - El Sol Digital
Año 2020. Un nuevo concepto de guerra. Gabriel Basagoiti

Año 2020. Un nuevo concepto de guerra. Gabriel Basagoiti

Sí señores, estamos en guerra y curiosamente, está guerra la vamos a ganar haciendo exactamente Nada, «todos encerrados en casa.»

Pensábamos que no íbamos a vivir una guerra, pero curiosamente la tenemos. En esta guerra no hay enemigo humano, es una guerra sin rival conocido. Cuánto se ha escrito sobre todas las guerras de los hombres y si algo hemos aprendido de nuestros mayores es que nunca más deben darse entre nosotros.

Lo más importante es poder sacar la parte más positiva de todo ello, que curiosamente sí que la hay. En esta guerra el auténtico vencedor será «la sociedad civil», que se ha convertido en un colectivo imprescindible para acabar con ella.

Además, estamos aprendiendo quién es el bueno y quién es el malo, aunque curiosamente el enemigo lo tenemos dentro. Estamos descubriendo quiénes son los especuladores, quiénes los que se aprovechan, y nos estamos dando cuenta del daño que nuestra clase política nos ha estado haciendo desde hace mucho tiempo, enfrentándonos, utilizando la historia y las guerras del pasado a su libre albedrío para saciar su ambición de poder.

Esta guerra está sacando lo bueno de la sociedad, que se ha percatado de que lo más importante no son las clases dirigentes.

La parte negativa es que estamos perdiendo a algunos de nuestros seres queridos, en particular, padres y abuelos, que son los más débiles ante semejante enemigo. Ese enemigo invisible contra el que estamos luchando, pero que nos ha enseñado a saber quiénes son los verdaderos héroes, los verdaderos soldados, esas personas a las que muchas veces hemos ignorado e, incluso, maltratado.

Pues sí amigos, cuando la clase política pasa a un quinto plano y la iniciativa la toman los auténticos profesionales, nos están demostrando que ellos son los que pueden acabar con el enemigo.

«Qué engañados y manipulados nos han tenido»

Consiguiendo que nuestros políticos pasen a un quinto plano, la sociedad civil ha hecho frente a lo importante: acabar con el enemigo. Sí, aquí no hay ideologías ni enfrentamientos; no necesitamos salvapatrias para unirnos en ayudar a los débiles y alentar a los valientes. Lo estamos haciendo muy bien y demostrando que no les necesitamos, que se queden en casa, que tenemos un frente indestructible. Nuestro personal sanitario está al frente, en la primera línea de fuego, jugándose su vida con una sola ambición, salvar vidas. No protestan, no reclaman, no se aprovechan ni exigen salarios más altos, tiempo habrá para ello.

Apoyados en la lucha por los miembros y fuerzas de seguridad del Estado, el Ejército, Policía, Guardia Civil, Bomberos y Protección Civil, que se encargan de acabar con los irresponsables que nos ponen a todos en peligro y de ayudar a nuestros sanitarios, para que no les falten medios que salven las vidas de la gente.

No debemos olvidar tampoco a esos grandes empresarios y particulares que han puesto sus recursos a disposición de salvar vidas sin pedir nada a cambio.

Ahora nos miramos a nosotros mismos y pensamos, «qué curioso, se puede vivir sin fútbol y sin muchas cosas que creíamos imprescindibles». De qué nos sirven esos héroes de fichajes millonarios por saber darle a una bola y, sin embargo, nadie hablaba de los verdaderos héroes que no son fichajes estrella, «simplemente salvan vidas.»

La mayoría de nosotros estamos aprendiendo a ser responsables y solidarios mientras nuestros políticos solo están pensando en votos, es decir lo de siempre. ¿Habrán aprendido algo de esta historia?

Y la cosa no queda aquí, los que ya han pasado por esto nos están ofreciendo su ayuda para que no nos pase lo mismo. Qué diferencia de guerra respecto a las que vivieron nuestros antepasados, aquí no hay enemigo civil, ni nadie es más guapo ni más feo, más popular o más prestigioso. Es la primera vez que hemos tenido que enfrentarnos a un enemigo invisible y nos hemos unido todos apoyando a nuestros héroes, a nuestros soldados, nuestros auténticos soldados, para combatirlo. No quiero dejar a nadie fuera de esta batalla, pero sí tengo una cosa muy clara, la sociedad civil responsable lo está consiguiendo. Se acabaron los tiempos de lucha entre nosotros, ¡¡no merece la pena!! Nuestros padres y abuelos nos enseñaron bien, una guerra entre nosotros no tiene razón alguna, y ha tenido que venir un enemigo invisible para darles la razón a pesar de que ellos son los que más lo sufren.

Se acabó la demagogia. Se acabó la manipulación. Es la hora y el momento del sentido común. Cuando acabemos con este enemigo no nos olvidemos de lo que hemos pasado y de lo que hemos aprendido.  ¡¡¡Venceremos!!!.

Deja un comentario

El email no será público.