Aprendizaje de la vida (II) - El Sol Digital
Aprendizaje de la vida (II)

Aprendizaje de la vida (II)

Juan Sendra
Miembro de ASETHAN (Asociación Emérita de Turismo y Hostelería de Andalucía)

Las personas hacen negocios con personas que conocen, aprecian, y confían, ésa es la esencia del marketing relacional. Sin embargo, en la actualidad, la popularidad de las redes sociales en Internet ha modificado nuestras formas de conectar con los consumidores, accionistas y socios puntuales. El desarrollo acelerado de la tecnología de las comunicaciones ha forzado a los seres humanos a conectar entre sí de nuevas diferentes formas. El poder ha cambiado de manos y ha pasado de las empresas a los consumidores. Las soft skills (habilidades sociales) son las capacidades que nos permiten establecer relaciones con otras personas, algo muy importante a la hora de crear conexiones en las redes sociales.
La empatía es hoy más necesaria que nunca en el mundo de los negocios. Manifestar empatía nos permite animar a los otros a hablar, mostrar que nos interesa lo que dicen, descubrir nuevas oportunidades para atender nuestro mercado y reforzar nuestra reputación como personas o como empresa de calidad. Si prestamos atención, descubriremos que casi todo el mundo tiene los mismos deseos y necesidades, por ejemplo de ser escuchados y comprendidos, de sentir que formamos parte de algo, de saber que se nos tiene en cuenta y que somos significativos.

Tan importante como transmitir empatía es mostrar verdadera preocupación por los demás. Por ejemplo, siempre querremos proporcionar tanta ayuda y apoyo como sea necesario a cualquier persona con independencia de lo influyente o importante que pueda ser. Debemos tratar a todos como iguales. Tener una actitud positiva muestra a los demás nuestro verdadero origen y nuestras intenciones. Este tipo de enfoque conlleva tener, y demostrar, un deseo de dar valor y de ayudar a los demás tanto como nos ayudamos a nosotros mismos. Asumir “una responsabilidad social”, es una habilidad muy recomendable tanto para individuos como para empresas. Sí algo se tuerce, debemos dar el paso y asumir la responsabilidad completa para corregirlo con rapidez y eficiencia, Cuanto más rápido podamos rectificar una situación complicada, más mejoraremos nuestra reputación.
Nuestra actitud es la clave para el éxito o el fracaso en prácticamente cualquier proyecto de la vida. Determina nuestras prioridades, acciones y valores; y muestra también nuestra forma de relacionarnos con otras personas y con nosotros mismos. Con independencia de nuestra posición en la empresa, tener claros nuestros valores fundamentales potenciará la efectividad del marketing relacional y guiará nuestras decisiones cuando se nos presenta una oportunidad u oferta. Se ha dicho muchas veces que “no es lo que conoces, sino a quién conoces”. Esto significa que podemos acceder a oportunidades en la vida y que se nos abran puertas que hubiéramos tenido cerradas de no ser porque conocíamos a las personas clave. Ahora bien, desde la popularización de las redes sociales, más importante que “a quién conoces” es quién te conoce a ti. Es siempre muy útil, la práctica de repasar la gente con la que uno pasa la mayor parte de su tiempo, y comenzar por preguntarse cómo afectan esas personas a la propia energía, por ejemplo: ¿Se trata de personas que levantan el ánimo, que animan a seguir adelante? ¿Añaden valor a la vida? ¿Cómo se siente uno cuando está en compañía de esos amigos? ¿Se respetan las decisiones en la vida y los negocios? Condúzcase siempre con profesionalidad, trátese a los demás con amabilidad y respeto para que la reputación se mantenga sólida. Si alguna vez se tiene la necesidad de aclarar alguna actuación comprometida, hágase lo más rápido que se pueda, pero siempre con gracia y dignidad.

Recuérdese que, como persona influyente que es, la (su) red siempre estará observando cómo se conduce. Para alcanzar “categoría mundial”, se logra llevando nuestro negocio y nuestra vida de forma ejemplar. Es importante pasar todos los contenidos por nuestros filtros internos antes de publicarlos y pensar detenidamente si es algo de lo que estaremos orgullosos, o si tendrá importancia en los próximos años. Hay que actuar con visión de futuro. Durante milenios la riqueza fueron las materias primas, la agricultura, el capital financiero. Ahora es el talento, que consiste en saber utilizar bien esas cosas y, en especial el conocimiento.

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