Arabia Saudí: “Panem et circenses”. Ramón Echeverría p.b. - El Sol Digital
Arabia Saudí: “Panem et circenses”. Ramón Echeverría p.b.

Arabia Saudí: “Panem et circenses”. Ramón Echeverría p.b.

Lo leí primero el 23 de enero en las noticias de la BBC: Arabia Saudita ha decidido invertir sesenta y cuatro mil millones de dólares en los próximos diez años en proyectos de esparcimiento. “Se trata de abrir la puerta a decenas, más aún a cientos de miles de puestos de trabajo, y a decenas y hasta cientos de billones de riales”. Aun admitiendo que exagerar sea una costumbre mediterránea y medio-oriental, y que un rial equivale a $0,27, me sorprendieron las predicciones del saudí Turki al-Sheikh, presidente de la “General Entertainment Authority”, refiriéndose a las numerosas iniciativas que su departamento iba a poner en marcha en 2019. Sobre todo porque además de torneos de juegos electrónicos, musicales como Aladdin o el Rey León, partidos de baloncesto con jugadores de la NBA, concursos de lectura del Corán y de Adhan (llamada a la oración)… Turki al-Sheikh habló también de organizar en una ciudad de Arabia Saudí una “corrida” (¿Quiso decir “encierro”?) con toros como los de los Sanfermines de Pamplona en España.

Con esas actividades, la Entertainment Authority quiere contribuir al proyecto saudí “Visión 2030”, aprobado en 2016, impulsado por el entonces ministro de Defensa y Vice Primer Heredero, Mohamed Ben Salman, y ahora Primer Heredero desde junio de 2017. El objetivo de MBS (como a menudo lo llaman los medios) sería modernizar el país promoviendo los cambios sociales necesarios, reconducirlo hacia un Islam Moderado (“Islam del Justo Medio”, en la terminología tradicional musulmana) y cambiar el modelo productivo actual, dependiente en exceso del petróleo, abriendo la economía a la participación extranjera y creando otros medios de producir riqueza. El turismo sería uno de ellos.  Así que se van a invertir quinientos mil millones de dólares en la creación de una zona turística de 26.000km2 en el golfo de Akaba, y también, ya en 2019, la “General Entertainment Authority” multiplicará las actividades de esparcimiento, entre las cuales los “toros” estilo sanfermines.

Como era de esperar, la prensa de Pamplona ya ha comenzado a especular. Turki al-Sheikh no concretó ni el dónde ni el cuándo tendrá lugar el “reto de los toros español”, como se le llama en la cuenta oficial de twitter de “proyectos saudíes”. Pero al parecer Turki al-Sheikh habría dicho “Hemos traído ya los toros y hemos traído a especialistas españoles”. Y una compañía encargada del evento habría contactado con María Bezunartea, directora del área de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Pamplona. Menos especulativas, las reacciones de algunos corredores habituales del encierro. “Si alguien quiere hacer un teatro con el encierro, no tenemos nada que decir”, se explicaba Jokin Zuasti. “Lamentable y vergonzoso” el intento de “adulterar” los encierros con un “montaje comercial”, fue la reacción de Javier Muñoz El Boti. “Aquí hay quien quiere prohibirlos, en otros países se plantean imitarlos”, comentaba Miguel Leza. El ayuntamiento de Pamplona gastó menos de 4 millones de euros en unas fiestas que movieron más de 150 millones en nueve días. Menos que las Fallas de Valencia o que la Feria de Abril andaluza. Pero por Pamplona, pequeña ciudad de 200 mil habitantes (330 mil con los pueblos colindantes) pasaron el año pasado durante los sanfermines un millón y medio de personas, cifra importante de cara a un proyecto general de turismo. ¿Podría entonces ser un buen negocio organizar “encierros sanfermineros” en Arabia?

Del dicho al hecho hay un trecho. Y tras el asesinato en octubre pasado del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí de Estambul, comanditado probablemente por Mohamed ben Salman, han sido numerosos los posibles inversores en los proyectos de MBS que se han retirado, especialmente en el mundo del espectáculo. Y los medios ponen también en entredicho un cambio social y religioso impuesto desde arriba y al servicio de un poder absoluto. Algunas de las activistas que hicieron campaña en favor de mujeres “conductoras” han sido encarceladas. Mujeres y niños pueden asistir al fútbol, pero se prohíbe en las gradas, por “inadecuado”, el vestido “casero”, más ligero e informal. Se han organizado sesiones de lucha libre, pero los responsables tuvieron que pedir perdón cuando en un spot publicitario aparecieron mujeres luchadoras “escasamente vestidas”. ¿Podemos imaginar “encierros sanfermineros” sin vino, sin músicas ruidosas ni bailes, y sin la variopinta mezcla de hombres y mujeres, mayores y jóvenes?

Puede que sí, porque ya existen “corridas de toros” en un país musulmán, en la isla zanzibarí de Pemba. Zanzíbar es hoy una región de Tanzania compuesta por tres islas, Mafia, Pemba y Unguja (la capital). Los habitantes son una mezcla de bantús, árabes yemenís (y más tarde omanís) que llegaron a las islas a partir del siglo octavo, y shirazis, originarios de Persia y presentes en las costas orientales de Africa ya en el siglo décimo. En Pemba (450.000 hab.) las corridas de toros tienen lugar en Kangagani, cerca de la capital Chake Chake, entre agosto y febrero, los meses más calurosos, una vez terminada la cosecha del clavo, principal exportación de Zanzíbar. Las corridas se remontan al siglo XVI, durante la presencia portuguesa. Y tienen mucho de portugués. No hay muerte de toro. Y éste está ensogado o enmaromado, como en las fiestas del Espíritu Santo en Terceira, en las Islas Azores, o como en la lidia que tiene lugar en Benavente (Zamora) el miércoles que precede al Corpus Christi. No están embolados como las vaquillas en muchos pueblos de España, pero sí afeitados. Y, en un ambiente ruidosamente festivo, parecido al de los sanfermines, música, cantos y tambores acompañan la corrida, pero no para distraer a toros y toreros, sino para estimularlos.

¿Demasiado ruido para los wahabitas de Arabia? Turki al-Sheikh debería pensarlo. Porque podría tal vez olvidarse de los “toros y especialistas españoles”, e invitar a Arabia a algunos de sus correligionarios de Pemba.

 

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