Así que pasen los años o el grafeno - El Sol Digital
Así que pasen los años  o el grafeno

Así que pasen los años o el grafeno

Joaquín Ramírez Rodríguez, abogado y senador por Málaga del PP

Los obligados cambios de modelo o patrón, la situación de crisis económica occidental, las dudas sociales y sus movimientos, el paro acuciante o las nuevas claves de la alianza de las naciones, nos hacen pensar con insistencia en la llegada de una nueva era para el mundo. Si a ello añadimos la inmensa velocidad de muchos de los avances científicos, electrónicos e industriales, podemos vislumbrar la inminente irrupción de un modo de vida que alterará radicalmente lo hasta aquí conocido.
Dicen que el ser humano es la única especie que constantemente se ve sorprendida por sí misma. Y saben aquello dicho y repetido de que “… hoy la ciencia y los inventos avanzan que es una barbaridad”. Así fue cuando nuestros remotos antepasados descubrieron el fuego y su uso, o cuando se inventó la rueda. Pasos de gigante que cambiaron el mundo y lo determinaron por una senda que nos llevó al futuro y al progreso. Es una conducta, que con un ritmo dispar y de variable intensidad, no ha parado nunca. Revolucionarias fueron la llegada de las computadoras u ordenadores, como bastante tiempo después lo fue internet y todas sus posibilidades de comunicación y conquista de un espacio inmaterial pero cierto, eso que llamamos “la red”. En la red “colgamos” datos, proyectos, libros, fotos, películas… lo que sea. A través de la red nos comunicamos por escrito o vídeoconferencia, “interactivamos” o ya casi podemos tocarnos.
Nada se va a parar aquí, no lo parece. Ni siquiera va a haber ocasión para una cierta detención temporal que haga que podamos aclimatarnos. La velocidad con que quedan obsoletos nuestros modernos y sorprendentes aparatos electrónicos de un año para otro depende más de las leyes del mercado, los medios de transporte y la ceremonia comercial que de las posibilidades de avance de la investigación y la ciencia. Hoy muchos productos, que vamos a consumir en el futuro inmediato y se agolpan en los almacenes esperando ser distribuidos, guardan una tecnología y unas posibilidades que ya han sido superadas o hasta descartadas en los laboratorios de investigación y tecnología. Es decir, que los equilibrios de la economía obligan a ralentizar la superación de métodos y aplicaciones y la llegada de nuevos productos que han de sustituir a los que aún son estocaje, porque inexorablemente éstos, antes, tienen que ser consumidos.
¿Sintetizaremos en un futuro cercano la voz de Pavarotti? Probablemente. Da miedo pensar que inventar y progresar casi nos puede llevar a hacer a la humanidad, sus características y virtudes, perfectamente prescindibles. Qué gran paradoja que el piloto nos lleve a tal velocidad que, en poco tiempo, dejemos de necesitarlo a él y a su nave.
Un material ya conocido y descrito en 1930, investigado con incredulidad y dudas desde esos años y bautizado en 1994 como grafeno es -se apunta- el centro de la nueva revolución tecnológica que se nos cierne con la velocidad de un meteorito. Le llaman el material del futuro, el mejor conductor térmico del futuro, es carbono puro, transparente, doscientas veces más fuerte que el acero, con el grosor de un átomo, un millón de veces más fino que un folio, flexible y de alta movilidad electrónica. Aunque no todos están de acuerdo, parece predestinado a sustituir al silicio. Con el grafeno se espera poder acceder a la creación de dispositivos que ahora parecen de ciencia ficción. De momento, su uso en la producción de baterías de litio aumenta diez veces la velocidad de carga y descarga. Se experimenta en la creación de pantallas de televisión flexibles como un papel, chips ultradelgados, etc. Y se dibuja de modo creciente la idea de que el uso del grafeno va a revolucionar nuestra visión sobre el espacio-tiempo. La inicial dificultad de producción de este material empieza a ser vencida y el descubrimiento diario de nuevas características de comportamiento que lo convierten en útil y aplicable para nuevos y muy diversos fines acaparan la atención de todo el mundo científico y tecnológico.
El grafeno es la estrella del momento y su protagonismo promete durar. Acaso estos tiempos que parecen anunciar algo nuevo, nuevos modelos de vida y comportamientos, una democracia social intercomunicada, participativa e inmediata, tengan ya el nombre que los anuncie. Esta puede que sea la era o la edad del grafeno. Pasa el tiempo.

Deja un comentario

El email no será público.