Bodegas Viloria y las señales que nunca dio - El Sol Digital

Bodegas Viloria y las señales que nunca dio

Parece que los propietarios de Bodegas Viloria no son conscientes de lo que el tiempo supone para un periodista. El Sol Digital trabaja, en la actualidad, en un serial de reportajes sobre las bodegas de Ronda y poco antes de ir al encuentro con el propietario de Viloria, Jesús Nieto -más conocido como Chechu-, después de haber concretado una cita con él más de una semana antes, el teléfono dejó de dar señal y sólo una compañera suya se puso al otro lado para indicar a los periodistas enviados el camino hacia la bodega.

Desde Málaga, con el navegador activado, después de preguntar a medio pueblo -por la complejidad para llegar- y un par de horas de trayecto, El Sol Digital por fin dio con el espacio donde Chechu hace sus vinos. Una enorme reja de hierro con el nombre de la empresa dio la bienvenida sin ofrecer un timbre al que poder llamar para solicitar acceso. Tras buscar mil y una formas de acceder, gritar al propietario por su nombre desde fuera y sin resultados, hacer intentos en vano por conectar por teléfono -por la falta de cobertura- e incluso salir huyendo por la presencia de un perro con hocico de pocos amigos, los redactores del periódico tuvieron que volver por la misma carretera sin asfaltar por la que vinieron, cambiando las ganas de un buen reportaje y de conocer las labores de Viloria por una decepción importante, las grabadoras vacías y una mañana de trabajo perdida.

La cita estaba concretada, el medio tenía la dirección y la confirmación de Jesús Nieto, pero este nunca apareció ni dio señales de vida. De hecho, a día de hoy, todavía no se ha pronunciado, a pesar de los innumerables avisos de llamadas perdidas que han debido asaltar su teléfono móvil en los últimos días y el recado que su compañera le debería haber dado la misma jornada en la que decidió dejar plantado a El Sol Digital. Un periódico que -todo hay que decirlo- tenía intención de hacer el reportaje de manera totalmente desinteresada por el compromiso que guarda con sus lectores y empresarios de la provincia de Málaga.

Pese a la amarga experiencia, las curvas del camino en coche, las horas regaladas y la mañana perdida, este medio no ha dejado marchar sus ganas de continuar con este serial que inició con mucha ilusión y con ganas de contar cómo se hace el vino en Ronda, la manera en la que ha avanzado este sector, las variedades que existen y el esfuerzo de sus productores, que cada día ponen todo de su parte para trabajar las uvas -a pesar de posibles malas cosechas- y hacen que en la provincia -e incluso más allá de ella- los amantes del vino disfruten de los mejores aromas y sabores. Un producto que es reconocido incluso fuera de España y que tratan con la mayor profesionalidad y calidad posible.

Bodegas Viloria no quiso -o pudo- atender a El Sol Digital y no valoró el tiempo de sus redactores tanto como estos valoran el de los suyos -cuando con una simple llamada se hubiera evitado todo-, pero igualmente hay que reconocer que forman parte de este maravilloso mundo vitícola que caracteriza a Ronda y sus mágicos rincones. Y ya sólo por eso hay que estarles agradecidos.

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