El Cambio climático actual y la Pequeña Edad de Hielo del siglo XVII (y II) - El Sol Digital
El Cambio climático actual y la Pequeña Edad de Hielo del siglo XVII (y II)

El Cambio climático actual y la Pequeña Edad de Hielo del siglo XVII (y II)

Alejandro González Herrera

Cuando no había fábricas, ni coches, ni aviones por el cielo y por ende la contaminación medio ambiental era nula también el clima cambiaba de manera extrema y hoy día se sabe y se dan distintas alternativas de por qué pudo suceder aquello. En ninguna de ellas está la acción humana de por medio, sólo la madre naturaleza.

Anteriormente mencioné el llamado Periodo Cálido Medieval. Las buenas temperaturas contribuyeron a desarrollar los cultivos y en Escocia y Suiza los granjeros se llegaron a instalar en los campos de mayor cota. A este periodo próspero y floreciente, le siguió como por arte de magia una brutal crisis climática, se la llamó la Pequeña Edad de Hielo. Se produjo a finales del siglo XVI y siglo XVII. El frio se hizo insoportable. Entre 1580 y 1620 en la ciudad de Berna, más de mil personas fueron quemadas en la hoguera acusadas de alterar el clima a través de la brujería. “En ese periodo se produjeron las mayores persecuciones contra brujas por este motivo”, señala Brian Fagan, arqueólogo y antropólogo inglés, autor de numerosos libros sobre los cambios climáticos en la historia.

La vida campesina estuvo marcada por la hambruna, la enfermedad y la muerte. Los ríos se helaban y los campos se arruinaron debido al gélido ambiente. Suiza, Inglaterra, Hungría e incluso la península Ibérica sufrió el azote del frio. Fue global. El Bósforo se congeló (1620), al igual que el Báltico (1658). La pequeña Edad de Hielo afectó a todo el planeta, pero más a Europa, China y el otrora Imperio Mongol. Cuenta el historiador Geoffrey Parker, que de manera asombrosa hubo dos años sin veranos (1628 y 1675).

Ante este torrente de datos, me pregunto, ¿qué hizo el ser humano mal para que esto sucediera? Nada. Los científicos e historiadores lo achacan al vulcanismo y a la escasa actividad solar. Hubo erupciones de los volcanes Villarrica (1640, Chile) y Parker (1641, Filipinas) y una gran actividad volcánica en el Pacífico. La fabulosa concentración de ceniza, coincidió con la mínima de manchas solares, lo cual, según apuntan los científicos contribuyó a desestabilizar el clima de la Tierra. También está escrito que en el siglo XVII, astrónomos coreanos informaron en 38 ocasiones de extraños fenómenos atmosféricos que oscurecían los cielos de día. No obstante, estas hipótesis no despejan del todo el misterio de un cambio climático tan extremo en todo el planeta.

Según los Acuerdos de París el reto en los próximos 100 años es no subir la temperatura del planeta en 2 grados, si eso significa menos polución, menos CO2 y más energías renovables bienvenido sea (aspectos que dependen del hombre), nadie puede estar en contra de eso; ahora bien, nadie sabe ni sabrá, si ahora mismo hay un volcán a punto de entrar en erupción y al expulsar millones de cenizas produzca un cambio climático… y eso señores científicos no depende del hombre.

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