Carlos Pérez Ariza se jubila como profesor de Periodismo y vicerrector de Comunicación - El Sol Digital
Carlos Pérez Ariza se jubila como profesor de Periodismo y vicerrector de ComunicaciónEl profesor Carlos Pérez Ariza

Carlos Pérez Ariza se jubila como profesor de Periodismo y vicerrector de Comunicación

“Aprendí, además de periodismo, política, porque los que saben de política son los jesuitas”

Conversaciones de El Sol Digital (XXXIX)

Vicente Almenara.- Carlos Pérez Ariza ha prestado sus servicios en la Universidad de Málaga desde hace muchos años, casi todos como profesor, pero en el último tramo de su carrera profesional fue vicerrector de Comunicación. Nacido en Málaga, pronto marchó a Venezuela por razones familiares, licenciándose en Periodismo en Caracas. Ahora, jubilado, sigue pendiente de la actualidad del país apresado por Maduro y sufre en la distancia los muertos y las necesidades más básicas de un pueblo que fue el suyo. Pues de la Universidad, de Venezuela y de otros grandes asuntos de su vida hablamos. Le hubiera gustado seguir en las aulas, no sé si por los alumnos o por aquello de la soledad.

¿Qué se lleva de la Universidad?

La UMA es una universidad pública de Andalucía, comunidad en la que hay diez de esta naturaleza. Es una organización con años, en alguna ocasión un jefe militar de Málaga me dijo que las únicas asociaciones legendarias en la historia a las que todavía llegamos a tiempo a los cuartos son la iglesia, los cuarteles y la universidad, y yo le dije que a la universidad porque a todas las clases tienes que llegar a la hora, porque si no los estudiantes se van. Es verdad lo que el militar decía, y eso ha acarreado una demora en la puesta al día. No ha habido una adaptación suficientemente rápida a la realidad concreta de la sociedad y que tiene que ver con la economía y la organización social. Sobre todo, en España, que en estos 40 años ha dado un vuelco fundamental. No hay que olvidar que entramos en España en el siglo XX en el año 75 o 76, porque antes estábamos a la cola.

Carlos Pérez fue vicerrector de Comunicación

¿Qué sabor le queda?

Agridulce, porque cuando tocamos el gobierno con el triunfo del actual rector, del cual fui jefe de campaña, hace dos años y poco, tenía muchísimas expectativas, sin embargo, en el primer año se hizo mucho, se cumplió alrededor de un 30 por ciento del programa estipulado, el cual trabajamos muy profesionalmente, pero una cosa es el programa y otro llevarlo a la práctica dentro de las estructuras académicas y administrativas. No nos olvidemos que dentro de las universidades públicas se depende directamente de dos organizaciones gubernamentales, la Junta de Andalucía, que es el gobierno regional, y otra el gobierno central, que es el Ministerio de Educación. Por ello, las universidades públicas no son una cosa individual.

¿Y eso de la autonomía universitaria qué es, si existe esa dependencia?, ¿una figura retórica?

Es tal vez en el aspecto de la libertad de cátedra, de que uno como profesor puede decir lo que quiera salvo que te linchen desde una ong o desde organizaciones parasociales. Pero, claro, la cuestión académica administrativa depende de esas dos instancias, con lo cual, los espacios de maniobra son limitados. No obstante, en el primer año de gobierno hicimos bastantes cosas a pesar de esos inconvenientes. No hay que olvidar que veníamos de una legislatura de 12 años de un rectorado ininterrumpido con magníficos logros, pero que queríamos seguir adelante y no fue fácil y no lo sigue siendo. Ahora, por ejemplo, hay una nueva vuelta de tuerca, está en el programa de gobierno, es limitar a dos periodos seguidos, cuatro años más cuatro y ya, porque tenemos decanos y directores de departamento que llevan 20 años y está bien, porque, por mucho que los elijan hay que dejar paso a los otros. La otra observación que se puede hacer, sin nada que ver la UMA, es como en la universidad pública te obligan a jubilarte con 70 años. Eso, en mi caso particular, me molesta porque hemos luchado por que no te obliguen a nada después de 40 años de dictadura, y no entiendo por qué tienen que obligar a jubilarte a esa edad si no quieres y si estás en buenas condiciones. Si no lo estás y tienes 63 años y has cumplido tu periodo de años cotizados, jubílate, y si quieres a los 70 también. Siempre pongo el mismo ejemplo, que el año pasado le dieron el Premio Nobel de Economía a un profesor en activo de la universidad de Chicago, con 72 años, y dirigió un equipo de investigación desde hace muchos años. Si lo hubieran obligado a irse, en EEUU, posibilidad que no existe, quizás no hubiera ganado el Premio Nobel. No tiene nada que ver con nosotros, porque en Estados Unidos la universidad es fundamentalmente privada. Creo que, si no eliminarlo, todo esto habría que matizarlo. Si estás como profesor con un cargo de gobierno, como es mi caso, deberías poder tener excepciones, si faltan dos años para cumplir el periodo, pues que puedas quedarte hasta que lo cumplas si el rector esta de acuerdo, pero no es así. Y lo bueno que me quedó es que en casi dos años que estuve como vicerrector y dirigiendo el gabinete del rector, que hicimos cosas importantes, establecimos las pautas políticas en las que el rector debía intervenir, hicimos un cambio en la web de la universidad, después de diez años con la misma, y algo que es demasiado tiempo, porque los expertos en estas cosas dicen que, como mucho, cada tres años hay que actualizarse o cambiarse, porque como sabes los elementos tecnológicos cambian rápidamente. Lo hicimos a costo cero, mientras que la anterior costó 250.000 euros. Si una universidad tiene expertos en esas cosas, como diseñadores, periodistas, tecnólogos, ingenieros, etc., y una universidad tiene de todo, ¿por qué lo vas a contratar fuera? Reuní un equipo multidisciplinar de 40 personas, lo coordiné, dirigí y me apoyé en ellos, profesores casi todos, e incluso con el comité de estudiantes de la Universidad, e hicimos el cambio de la web. Nueve meses de trabajo. Si lo hubiera contratado por 250.000 euros con una empresa de Madrid lo hubieran hecho en tres meses o en dos, pero es dinero público y lo hicimos con nuestro propio talento, aunque fuera en más tiempo, porque los que se encargaban también daban clases y demás. Es un logro que me apunto humildemente.

Habla de la universidades americanas y españolas. ¿Se inclina más por el modelo europeo que por el americano, donde las empresas tienen cátedras, donde no existe el divorcio sociedad- universidad? ¿Qué le parecen los dos modelos, el de la vieja Europa y el de los Estados Unidos?

Lo que más conozco es la universidad pública española y creo que hay que mantenerla, pero sin ser estrictamente cerrados a un aporte de alguna universidad de otro tipo. Sin embargo, los esquemas no son comparables, porque la sociedad americana está establecida sobre la base de la empresa y la propiedad privada y eso cuesta mucho dinero. Es verdad que hay becas para estudiantes sin recursos, pruebas para talentos posibles y demás, pero todo eso es para una minoría. Cuando aquí se inicia la democracia y se instaura el café para todos, en cada provincia ponen una universidad, algo que es insostenible económicamente, sobre todo cuando en 2008 viene la crisis económica. Pero claro, hoy en día, ¿quién cierra una universidad o un medio de comunicación público? En Valencia lo han hecho porque era insostenible, con 1.800 personas, que no las tiene ni la BBC de Londres, pero en Andalucía hicieron lo que era prudente económicamente, pero no políticamente, que hubiera sido tener cuatro o cinco universidades equidistantes y becar a los alumnos en cuyas provincias no hubiera una para que estudiaran en la más cercana.

En el radio de Málaga, en menos de 200 kilómetros, hay cuatro facultades de Derecho.

Exacto. Y en el caso de Periodismo, con una en Sevilla y otra en Málaga, pero no hay el entramado económico capacidad de medios de comunicación para absorber a esos alumnos que se gradúan en Sevilla y Málaga, y en plena crisis, la Universidad de Almería iba a abrir una nueva Facultad de Periodismo, pero lo paró la Junta, era una locura.

Hay un Consejo Social de la Universidad y ese sería el vínculo de comunicación con la sociedad. Es importante acentuar esa vinculación, porque la Universidad es sociedad también.

Claro. Una de las líneas que está en el programa de gobierno del actual rector, que estaba cuando redactamos el programa, es la de incrementar la relación de la universidad con su sociedad, que estaba muy dejado de lado. Creo que se ha logrado, aunque quizás no en un cien por ciento, pero se ha avanzado. Las relaciones, por ejemplo, a través del Ayuntamiento de Málaga, que es la entidad política que tiene íntima relación con la sociedad, estaba dejado de la mano de Dios y se ha recuperado. Lo mismo con la Diputación, que son las relaciones también con la provincia, porque la UMA no es sólo de la ciudad de Málaga sino de la provincia.

Y los estudios de Comunicación, en particular el grado de Periodismo que se imparte en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, ¿qué le parecen?

Aquí no sé por qué hay dos errores que se deberían corregir: uno es que haya tres carreras como Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas, ya que debería haber dos, Periodismo y Publicidad y Relaciones Publicas. Esto es así porque Comunicación Audiovisual es Periodismo, no es una escuela de cine, sino que se forman periodistas audiovisuales, pero hoy en día un periodista de audiovisual también tiene que redactar periodísticamente, por lo que es periodista, aunque el medio en el que trabaje no sea un periódico. Y Publicidad y RRPP, que es la otra cara de la moneda de la comunicación y que también es comunicación, que es la comunicación más directa para vender productos o servicios, es más sintética, porque hay que hacer una cuña de radio de 20 segundos. Y, probablemente, haya que tener los dos primeros años básicos donde lo veas todo y dos más de especialidad. Pero no tres carreras, sino dos, porque me da la impresión de que los alumnos entienden que entran ahí para ser Almodóvar y no es una escuela de cine sino de periodismo. Si quieren ser directores de cine que se vayan a una escuela de cine. No sé quién estableció eso, está en todas las facultades de Comunicación en España, públicas y privadas. Es un error y hoy en día más todavía. Además, otro error está en quién inventó que las asignaturas deben ser por semestre, ya que es una partición que conviene a la administración académica, pero hay asignaturas que deben ser de un curso entero. Redacción, por ejemplo, porque en un semestre tienes unas 12 prácticas y con un curso entero sería el doble, que ya es algo. Estos son los dos errores de la comunicación social.

Usted tiene familia en los EEUU, un hijo y una hija, y conoce las dos orillas del Atlántico, porque ha vivido allí también. ¿Cómo ve estos dos mundos tan distintos?

EUU desde que intervino en la guerra de Cuba ha tenido un papel hegemónico en América Latina. Hoy en día, EEUU perdió ese papel y las relaciones de España con América Latina han sido mediocres. En los 90 del siglo pasado hubo un desembarco de empresas españolas en México, Brasil, Colombia, Venezuela, etc., pero le ha ido bien, mal o regular y la relación de España con esta zona, en el área natural de lo que era la América española, ha estado descuidada. Ahora, Rajoy anunció hace pocos días que se tejerán relaciones para fortalecer el idioma y demás. Habría que poner orden en casa primero, ya que se dan casos como la ruptura de las relaciones diplomáticas con Venezuela, aunque sea culpa de Maduro. En general, las relaciones con la otra orilla son esporádicas, inestables y mal manejadas.

Con EEUU en la época de Aznar hubo un intento de vincularse más, la foto de las Azores.

Independientemente de que quizá podemos estar todos de acuerdo con no ir a ninguna guerra, en ese momento Aznar debía una factura a los americanos e ingleses. Los servicios de Inteligencia de Inglaterra y EEUU habían colaborado con el desarme de ETA y Aznar tenía que compensar esa factura, por eso fue a las Azores y se metió en una guerra a la que no asistió España. Apoyó la guerra, pero no hubo tropas combatientes. Hubo un barco de la Cruz Roja y de la Armada Española, pero la realidad es la que fue. Hay relaciones en profundidad con EEUU y América Latina, y en EEUU hay 60 millones de hispanos y es un país bilingüe.

Una cosa que confunde a cualquier interlocutor es que usted tiene un acento más venezolano que español de España. Usted nació en Málaga, en calle Victoria, y por avatares de la vida se trasladó a vivir a Caracas. Cuente esa peripecia.

A finales del 1959. Me fui con 12 años y terminé en Caracas el bachillerato, después estudio Periodismo y lo ejerzo. Empecé a estudiarlo en la pública, en la Universidad Central de Venezuela, y después en la de los jesuitas, porque la Central la cierra Rafael Caldera en su primer mandato como presidente, ya que la universidad tenía un hospital universitario y era el asilo de los guerrilleros heridos. Los atendían allí, los acogían y demás y se volvían a la guerrilla, y decide cerrarla durante dos años a la fuerza, con tanques dentro y con tropas. Tomó el hospital y detuvo a los guerrilleros. Yo no podía esperar más, porque perdí tiempo escolar, ya que cuando llegué a Caracas tuve que adaptar el bachillerato. Así que pido traslado a la universidad que era privada con subvención del Estado y gestionada por los jesuitas.

Cuando llegué a esa universidad, yo era progresista y lo sigo siendo, pero comedido. Cuando llegué a la universidad católica, de jesuitas, mis profesores eran jesuitas en ejercicio y eran más rojos que los comunistas de la pública. Entonces aprendí, además de periodismo, política, porque los que saben de política son los jesuitas y me ha servido mucho en la vida. Al rector se lo digo, que lo he ayudado a ganar las elecciones gracias a los jesuitas. He ejercido periodismo allí, he vivido 32 años en Venezuela, pero en el año 91 viendo lo que podía venir allí, dije que había que hacer dos cosas: irse y no volver. Lamentablemente, los hechos me han dado la razón. En el 89 el caracazo, la gente de los barrios marginales asaltó la ciudad durante dos semanas largas, yo estaba en el periódico controlado por un coronel que censuraba las cosas, el Gobierno trajo a diez mil soldados para contener aquello y siempre me preguntaba en el periódico cómo era posible que este tipo de cosas sucediera. ¿La toma de la Bastilla fue sin lideres? No. ¿La toma del Palacio de Invierno en San Petersburgo fue sin lideres? No. Detrás estaba el entramado chavista. En el 92, tres años después, intenta el golpe Hugo Chavez. Falla, y en 1999 gana las elecciones y convoca una constituyente y cambia la Constitución. Así que, en 1991, cuando recupero la nacionalidad española, vuelvo a Málaga primero y después a Madrid, donde viví siete años largos, y no me equivoqué, lamentablemente. Hasta el día de hoy.

Hoy lo que sabemos es que en Venezuela se asesina en las calles, que la gente tiene hambre y no hay medicinas. ¿Esta situación a donde puede llegar?

Esto desembocará en un desastre social interno que, con el apoyo externo, incluso militar, por la intervención de los cascos azules, por la crisis humanitaria, pueda hacer que caiga el Gobierno. No es fácil, soy muy escéptico. También puede ser que se consolide el Gobierno que encabeza Maduro, que convoque unas elecciones que no va a ganar. No tendrá oposición que se le pueda oponer y, además, el propio proceso electoral desperdiciado es ilegítimo dentro de los cánones democráticos y eso le da seis años más de presidencia legal para ellos. Acuérdese de que la política con Cuba de los americanos ha sido el plan Obama, que era apoyarlos y poner la embajada y demás para propiciar que se conviertan en demócratas. Con los republicanos es lo contrario. Cuando demuestren que son demócratas le damos apoyo económico, pero no al revés. La situación es complicada y, por otra parte, este es un plan que ha estado pisado por el gobierno cubano, porque Cuba, cuando cae el Muro de Berlín y la URSS se convierte en la Rusia actual, queda colapsada y le debe 35.000 millones de dólares a los rusos. El apoyo cubano a Venezuela es gracias al apoyo de Hugo Chávez en 1999, con el traspaso de cien mil barriles o más de petróleo diario, y Cuba manda médicos de segunda clase, militares, profesores, servicios de Inteligencia… para consolidarse allí. Hugo Chávez salva la revolución cubana económicamente, le da oxigeno y muere allí. Además, a Cuba no solo la salva Chávez, sino que Cuba le pone la garra a Venezuela, petróleo, gas, oro, minerales, hierro, etc. Eso se ha ido cimentando en estos casi veinte años. Perder eso para Cuba es inadmisible.

Cuba es muy hábil engañando a la vieja Europa, a Obama, etc., y siguen viviendo y los derechos humanos se siguen violando. Después está el caso de España, con lo que ha pasado con los embajadores y Maduro acusa al país de estar detrás de conspiraciones.

España por su conexión histórica con América Latina, especialmente con Venezuela, donde hay más de doscientos mil españoles todavía, ahora se quedan sin embajador por la acción de Maduro de declarar persona no grata al embajador español, aunque después ha vuelto. Se pugna porque España ha ido en contra de unos capitostes, de unos altos funcionarios de la empresa que maneja el petróleo y que han lavado dinero a través de España y Andorra, de los cuales algunos están presos, pero no ha ido en contra de Venezuela. Eso lo ha logrado España mediante la UE con sanciones dadas por el Parlamento europeo, sin ir en contra del país, pero Maduro se lo ha tomado como una ofensa de España, de ahí que las relaciones sean las que son.

Zapatero apoya a Maduro, no así Felipe González.

El Gobierno de Maduro seguro que le paga dinero a Zapatero, como le pagó al asesor de Podemos, que no era Podemos, sino una asociación. Zapatero busca que le den el Premio Nobel de la Paz, y estaría bien si fuera un negociador imparcial, pero pertenece a la Internacional Socialista y en Venezuela parte de la oposición venezolana es de ahí… Entonces, uno no entiende si estoy trabajando para que la socialdemocracia vuelva a gobernar en Venezuela por qué se inclina por el gobierno de Maduro. Ahora ha quedado muy mal porque ha regañado a la oposición. Primero convocan las elecciones con una Asamblea Nacional Constituyente ilegal, como el Parlamento es de mayoría opositora la crea para eliminarla y es ilegal. El poder legislativo está en manos del pueblo, de la oposición, y hay que respetarlo. La oposición puede estar comprada y no pueden firmar, porque si lo hacen es darle papel al gobierno de Maduro para convocar elecciones y ganarlas. Por otro lado, debería haber un candidato único, que tampoco es posible porque la oposición está dividida. La única medida es la intervención internacional, que tampoco es fácil.

¿Se les perdona más los pecados a las dictaduras de izquierda que a las de derecha?

El juez Garzón está en Caracas porque se prevé que en la Corte de La Haya se inculpe a Maduro  y Garzón está ahí para convertirse en su abogado defensor y cobrará dinero. A Pinochet lo persiguió y no lo logró. Maduro no es el enemigo, es un títere, un agente de los cubanos, si Maduro muere mañana pondrán a otro inmediatamente. En Venezuela gobiernan los cubanos, está probado y no lo digo yo. Es un país intervenido y Cuba no quiere perder ese país, por lo que luchara hasta el final, por eso la intervención internacional no es fácil.

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