Cláusulas abusivas y faltas de transparencia

Cláusulas abusivas y faltas de transparencia

La sentencia que firmó una juez de lo Mercantil de Madrid el pasado 7 de abril resulta de una gran trascendencia, por cuanto las cláusulas suelo que han ofrecido a sus clientes unos 40 bancos y cajas de ahorros se han firmado con falta de transparencia y, por lo tanto, han resultado abusivas. Estas cláusulas han sido anuladas y se obliga a las entidades financieras a devolver las cantidades indebidamente cobradas desde mayo de 2013.
Ya en los últimos años otras sentencias parecidas habían visto la luz, especialmente desde que el Tribunal Supremo anuló en mayo de 2013 las cláusulas del BBVA, Cajas Rurales Unidas y NovaGalicia. Pero es la sentencia de la jueza madrileña la que responde a una masiva demanda pues procede de unos 15.000 usuarios y afecta a casi todas las entidades.
ADICAE es la asociación sobre la que recae el éxito de esta justa batalla contra las entidades financieras que han abusado de sus clientes -muchas de ellas también con las preferentes-, como ha sido probado. Unos dos millones de hipotecas de españoles pueden verse afectadas positivamente, de lo que nos tenemos que alegrar todos los ciudadanos, hipotecados o no.
Como se sabe, las cláusulas suelo establecen los topes mínimos a pagar aunque baje el Euribor, y parece de sentido común que si baja la unidad de referencia baje también el tipo de interés, igual que si sube pues éste sube.
Las prácticas de las entidades financieras han sido y son, en muchas ocasiones, objeto de críticas por la posición dominante que los bancos y cajas ejercen sobre el cliente, siempre más débil, y harían bien estas entidades en ser celosos cumplidores de toda la normativa bancaria que les afecta y de las más elementales reglas de la ética en los negocios porque si ya de por sí no gozan del general aprecio público pueden convertirse en diana recurrente, que ya lo son, de los antisistemas y de otros muchos ciudadanos que tengan alguna clase de conflicto con las mismas, lo cual no sería nada bueno para la estabilidad económica de nuestro país.
Los bancos y las cajas son necesarios en un sistema de mercado y éste se sustenta en gran medida en las propias entidades pero debe exigírseles que no antepongan un desmesurado afán de lucro ante quienes somos sus clientes y fuente de sus legítimos beneficios.

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