Compatibilidad entre farmacéutico y nutricionista. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado - El Sol Digital

Compatibilidad entre farmacéutico y nutricionista. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

Se somete a estudio el alcance de la actuación de una profesión sanitaria en una oficina de farmacia, a cuyo fin este letrado tiene constancia de haberse dictado por determinada Comunidad Autónoma una información relativa a la actividad de Nutrición Humana y Dietética desempeñada  en una oficina de farmacia, habiéndose pronunciado la citada Administración autonómica  con un carácter restrictivo, habida cuenta de  autorizar la actividad de Nutrición al Farmacéutico que haya cursado estudios especializados en materia nutricional, pero excluyendo en cambio la contratación de los mismos  conocimientos cursados por un  Dietista Autónomo o por cuenta ajena que sea contratado por el farmacéutico a fin de prestar un mejor servicio al usuario en su oficina de farmacia. Tal criterio es obviamente contra legem, ya que la ley 16/1997 de servicios de las oficinas de farmacia,  establece una cartera de servicios básicos a la población, entre los que destaca la adquisición, custodia, conservación y dispensación de los medicamentos y productos sanitarios, por lo que  la realidad social ha hecho  que  el farmacéutico y determinados laboratorios  traten  de prestar un mejor servicio al paciente, o mejor dicho, otros servicios complementarios de la tradicional dispensación, dando  consejos de nutrición al paciente, circunstancia que  hace necesaria  la colaboración de un dietista.

Así las cosas y sometidos a estudio los antecedentes normativos y de atribución de competencias, concretamente,  el art. 40 de la Ley de Ordenación de las profesiones sanitarias, permite la prestación de servicios por cuenta propia o ajena, modalidad que podrá efectuarse mediante cualquiera de las formas contractuales previstas por nuestro ordenamiento jurídico, siendo ello más reforzado incluso desde la reforma operada por la ley de 23 de noviembre de 2009, sobre libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio y la posterior normativa  de 22 de diciembre de 2009.

 A mayor abundamiento, hay que hacer constar que es  la propia Administración la que viene concediendo el desempeño de la actividad de dietista como servicio complementario  en las oficinas de farmacia por lo que,  siendo ello así, el carácter limitativo que se  lleve a cabo por alguna comunidad autonómica carece de base legal que sustente la exclusión de la colaboración concertada en referidas las oficinas de farmacia, y lo que es más, los colegios profesionales de farmacéuticos al ser corporaciones de Derecho Público  como administración delegada, se vienen remitiendo  para el desempeño y reconocimiento de tal colaboración de dietista/farmacéutico  a la citada  Ley de Ordenación de las profesiones sanitarias, donde se permite tal situación de complementariedad.

 La Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias referida en el apartado anterior, en su artículo 7, señala como funciones de los dietistas-nutricionistas, con la titulación de diplomados universitarios en Nutrición Humana y Dietética, el desarrollo de actividades orientadas a la alimentación de la persona o de grupos de personas, adecuadas a las necesidades fisiológicas y, en su caso, patológicas de las mismas  de acuerdo con los principios de prevención y salud pública. Por tanto, es el diplomado en Nutrición Humana y Dietética (título universitario oficial establecido por el Real Decreto 433/1998, de 20 de marzo) el profesional sanitario a quien corresponde la elaboración de dietas alimentarias, tanto como método preventivo de las enfermedades, como método de apoyo a tratamiento de patologías relacionadas con la alimentación, por lo  que obviamente y de manera complementaria,  podrá aquel prestar en el espacio cedido en la oficina de farmacia su consejo a aquellos pacientes que lo requieran.

En virtud de lo anterior, en el caso que se somete a estudio, es importante a fin de no tener problemas de intrusismo,  ni de carácter fiscal, ni de relación  laboral simulada, que  el titular de la oficina de farmacia pueda concertar de manera complementaria  bajo la modalidad contractual existente la  colaboración  profesional del  dietista, determinando en citado contrato la independencia de aquel (en caso de ser dietista autónomo) en el espacio cedido por el farmacéutico en su oficina, por lo que hay que dejar de manifiesto que la organización, asesoramiento y uso del espacio cedido, así como la base de datos de  clientes, etc. se efectuará  con arreglo a unos criterios de  colaboración, pero con plena independencia  en el desempeño de la  actividad, si bien al hacer uso del espacio cedido en tal  establecimiento sanitario, estará sometido a la supervisión y dirección técnica del titular de la oficina de farmacia.

 No obstante, lo anterior es factible que la oficina de farmacia o un laboratorio, a fin de atender la demanda del usuario que insta tales servicios de nutrición y dietética, con el fin de llevar un control organizativo y de caja única, quiera proceder a efectuar una contratación laboral de un dietista, a cuyo fin éste quedará sujeto a las directrices de actuación que dimanan de tal ajenidad.

En definitiva: con la salvedad expresada en el último apartado del presente  escrito, entiende este letrado que aquellos dietistas que presten sus servicios en oficinas de farmacia o laboratorios, podrán hacerlo en régimen de prestación de servicios como autónomos o mediante contrato de trabajo, resaltando perfectamente  cuál sea el espacio cedido, el horario para su desempeño, el quantum a percibir, si bien,  en cualquier caso el dietista se encontrará sometido a la supervisión y dirección técnica del titular de la oficina de farmacia.

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