Conductor de funeraria. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado - El Sol Digital
Conductor de funeraria. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

Conductor de funeraria. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

La buena fe es consustancial al contrato de trabajo, en cuanto por su naturaleza sinalagmática genera derechos y deberes recíprocos: el deber de mutua fidelidad entre empresario y trabajador es una exigencia de comportamiento ético jurídicamente protegido y exigible en el ámbito contractual, y la deslealtad implica siempre una conducta totalmente contraria a la que ha de observar el trabajador respecto de la empresa como consecuencia del postulado de fidelidad. No obstante, hay casos en que abusando de la confianza depositada por la empresa en el trabajador éste hace uso irregular de aquélla, con la plena conciencia de que su conducta afecta al elemento espiritual del contrato pactado.

En la presente ocasión, analizamos el despido de un conductor de una funeraria al que se le imputa la comisión de una conducta de acoso sexual a una compañera de trabajo y en su caso si entre la fecha de ocurrir tales hechos y el momento en que comunica la empresa la falta muy grave  puede entenderse que haya prescrito  la acción de despido ante tan censurable actitud.

Pues bien, en  los supuestos de despidos por transgresión de la buena fe contractual o abuso de confianza, “la fecha en que se inicia el plazo de prescripción establecido en el artículo 60.2 del Estatuto de los Trabajadores no es aquella en que la empresa tiene un conocimiento superficial, genérico o indiciario de las faltas cometidas, sino que, cuando la naturaleza de los hechos lo requiera, ésta se debe fijar en el día en que la empresa tenga un conocimiento cabal, pleno y exacto de los mismos” (sentencias de 25 de julio del 2002, 27 de noviembre y 31 de enero del 2001, 18 de diciembre del 2000, 22 de mayo de 1996, 26 de diciembre de 1995, 15 de abril de 1994, 3 de noviembre de 1993, y 24 de septiembre y 26 de mayo de 1992), por lo que ha de entenderse  que ese conocimiento cabal y exacto lo tiene o adquiere la empresa cuando el mismo llega a un órgano de la misma dotado de facultades sancionadoras o inspectoras (sentencias de 25 de julio del 2002, 31 de enero del 2001).

Así pues, son  supuestos de los  actos transgresores de la buena fe contractual aquellos que se cometen por el trabajador de modo fraudulento o con ocultación, eludiendo los posibles controles del empresario, debiendo  tenerse en cuenta que tal ocultación no requiere ineludiblemente actos positivos, basta para que no empiece a computarse la prescripción que el cargo que desempeña el infractor obligue a la vigilancia y denuncia de la falta cometida, pues en este supuesto, el estar de modo continuo gozando de una confianza especial de la empresa, que sirve para la ocultación de la propia falta, es una falta continua de lealtad que impide mientras perdura que se inicie el computo de la prescripción (sentencias de 25 de julio del 2002 y 29 de septiembre de 1995).

En   el caso presente, se aprecia  la prescripción de los hechos imputados al conductor funerario en la carta de despido, dado que el despido se produjo el 3 de febrero, cuando habían transcurrido con exceso el plazo de 60 días establecido para las faltas muy graves, pues la empresa, a través de su representante, tuvo un conocimiento pleno y cabal de los hechos imputados en la reunión que tuvo con la trabajadora supuestamente acosada en fecha 1 de diciembre del año anterior, donde la trabajadora le manifestó a la representante de la empresa, una serie de comportamientos que plasmó en su denuncia ante la Guardia Civil el 20 de enero, que dio lugar a la incoación de las diligencias previas ante el Juzgado de Instrucción. Es decir, que de los mismos hechos denunciados, la empresa tuvo conocimiento exacto de ellos el día 1 de diciembre, por lo que el dies a quo del cómputo del plazo de la prescripción en ningún caso puede ser el de la fecha de la denuncia ante la Guardia Civil,

En resumen, resulta claro que en el presente caso,  el cómputo del plazo prescriptivo de las faltas cometidas por el citado conductor, se ha de iniciar a partir del 1 de diciembre, lo que significa que cuando se produjo el despido de aquél en fecha 3 de febrero del año siguiente, había transcurrido el plazo de 60 días (en concreto habían transcurrido 63 días) que, para las faltas muy graves, fija el art. 60-2 del ET, debiendo entenderse que son días naturales, al tratarse de un plazo civil ( art. 5.1 y 2 del Código Civil), y no administrativo ni procesal, sin que por ello el susodicho funerario merezca todo el desprecio social  que merece su conducta.

 

Deja un comentario

El email no será público.