Confinamientos. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho y Sociedad. Abogado - El Sol Digital
Confinamientos. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho y Sociedad. Abogado

Confinamientos. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho y Sociedad. Abogado

Esta trágica pandemia ha originado dos confinamientos, uno el económico, desolador, y otro el social, los negocios arruinados, centenares de miles de desempleados, y el olvido con los más necesitados.

Así, en Argentina la posibilidad de la interrupción voluntaria del embarazo como un derecho legal y gratuito es una pésima noticia, que elimina el valor y el respeto por la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. El aborto no salva vidas. Lo que sí salva las dos vidas, en especial de las mujeres más vulnerables embarazadas, es el cuidado, contención, medios económicos, educación, ayuda del Estado y de otras asociaciones civiles y religiosas.

La defensa de la democracia ha sido, también, otro efecto colateral. El fraude del pasado 6 de diciembre en Venezuela tiene solo como valedores a Rusia, Cuba e Irán que defienden que el dictador elija a sus oponentes y su representación, rodeados de miles de presos políticos y una población hambrienta.

Mientras, en España, la crispación ideológica vislumbra la imagen de un país desorientado, sin el rumbo correcto y necesario. Faltan manos que nos unan y mentes que sirvan mejor a la ciudadanía. Abordemos tres temas interesantes, la gestión del Covid-19, la aprobación de los presupuestos, y la idea de España.

La ingeniería propagandística de este Gobierno está desorientando a una gran parte de la sociedad en vez de orientarla y ofrecer certidumbre. El gobierno no quiere plasmar la idea de elegir entre salud y economía. De momento, nos estamos quedando sin las dos.

El prestigioso semanario británico The Economist ha dedicado un artículo a analizar las causas y señalar a los culpables de la mala situación por el Covid-19. Comenzaba el diario inglés que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró el 5 de julio que España había “vencido al virus” y controlado la pandemia.

Después del confinamiento más estricto de Europa, España se apresuró en su desescalada y, tras ello, Sánchez entregó el control de la pandemia a las regiones. En esta mala gestión del gobierno no estableció reglas claras para manejar los brotes del virus.

¿Por qué el gobierno Sánchez decidió hace varias semanas que cada Comunidad autónoma dirigiera su nivel de gestión y protección sanitaria? ¿Y la ineficacia a la hora de asegurar las compras de equipamientos sanitarios o la transmisión y gestión de las alertas internacionales sobre el impacto del virus?

El problema es que parece que el gobierno no sabe encontrar la luz al final del túnel. Los apoyos que ha recabado para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado conllevan cesiones en materia de seguridad nacional y de un vuelco en inversiones millonarias en Cataluña, a dos meses de sus elecciones. El peaje de los secesionistas a medio plazo es llevarnos a un estado plurinacional, confederal, sin vuelta atrás.

También sufrimos una recesión económica brutal con caída del 19% del PIB, millones de desempleados y otros tantos en Ertes. La mayor parte de las empresas hoteleras están haciendo gestiones para reorganizar su vuelva estructural. Las solicitudes de rebajas de tasas e impuestos municipales no han sido atendidas en lo general, un error.

El presidente Sánchez tiene su salvavidas en las ayudas de la Unión Europea. No le importa que el déficit y la crisis de la deuda tengan a medio plazo dimensiones históricas, pues con los fondos europeos se puede retrasar el drama varios años.

El Banco Central Europeo aportará 1,35 billones de euros para aliviar la deuda pública durante la crisis a los estados miembros, así como 120. 000 millones en flexibilización cuantitativa y 20. 000 millones en compras de deuda. La batería de medidas anunciada incluye una ampliación de su programa antipandemia en 500.000 millones adicionales y lo prolonga hasta marzo de 2022.

El futuro de la gestión de esta dantesca crisis, de lo que pase en las elecciones catalanas del 14 F, serán claves. Este Gobierno puede gastar lo no tiene para contener el estallido social y asegurase votos y aliados. En los meses previos a las últimas elecciones generales  Sánchez gastó miles de millones en ayudas sociales, subidas de sueldos, la televisiva exhumación de restos de Franco, y tuvo su recompensa en votos.

Y desde hace varios años sobra un impulso para desmontar el encaje institucional del sistema constitucional del 78. Desde hace un año, también, desde dentro del gobierno de la Nación.

El historiador Fernando García de Cortázar  en su reciente libro «Cuando digo España» (Arzalia), repasa lo que nunca debe caer en el olvido y siempre debe permanecer presente para que no descuidemos nuestro pasado ni de dónde venimos.

En materia de cultura y educación en las comunidades autónomas hay una carencia de educar sobre España con un lenguaje, claro, directo y cuidado el estilo, teniendo siempre presente transmitir el sentimiento de España.

Desde hace años se está tratando de herir y difuminar la consideración en España el sentimiento como nación y asumirla como un Estado. Solo eso, aún.

Hay que vivir y sentir a España desde la educación y de su gran legado cultural vivo, en tiempos de insidias y mentiras de los independentistas, a la que se suman otros partidos políticos, que se han alineado con las interpretaciones conscientemente falsas y perversas.

Estamos en un país cada vez más trivializado. La sociedad ha sufrido un deterioro cultural mucho más intenso que en otros países. Ahora, lo que está creciendo es el enfrentamiento. Se pretende acabar con la Transición porque era el gran acuerdo de los españoles. Es un esfuerzo por la división, por crear odio, por plantear la ira como elemento constitutivo y de normalizar que es legítimo defender un cambio de régimen para construir las repúblicas catalana y vascas fuera de España.

Estamos en un proceso de identificación de la cultura con el ocio, lo que ha hecho que sufra la historia, el pensamiento y el arte. Hay ideas extravagantes que han calado en muchos de los partidos, como son el lenguaje sobre la mujer, la ideología de género, y a quien se opone se le opone una especie de tabú de policía del pensamiento estandarizado.

Desde el siglo XVI el luteranismo se difunde porque fue un “best seller”. El mundo protestante tuvo y tiene una enorme inquina de España.

El problema es que las maldades que se han divulgado sobre nosotros desde los protestantes y pensadores masones desde el extranjero, las hemos interiorizado aquí. Para la idea de España este hecho ha sido dramático desde la generación de 1898 y al que hay que sumar la actividad incesante y radical de los nacionalismos en este país.

Los que tienen los resortes del lenguaje tienen el poder. Y esa primera batalla la están ganando los equivocados, que pretenden acomodar ese lenguaje tergiversador a los centros docentes, a la vida de los jóvenes españoles, a la sociedad.

Como ejemplo, la ideología de género, algo completamente absurdo. No se puede tener un discurso del género a lo largo de toda una conversación. Se pretende desde un Ministerio una casilla en el DNI para un tercer género. Aún los homosexuales que se sienten mujeres no tienen la menstruación. El género es una construcción cultural. El sexo es una determinación biológica, a partir de ahí no queda más que reírse del resto de los argumentos de la propaganda.

Debemos movilizarnos para evitar la insignificancia en la batalla cultural que ha facilitado la aprobación de leyes retrogradas como la ley de violencia de género. Asumir esos esquemas, prejuicios y políticas identitarias radicales permite que esta visión distorsionada se imponga.

Esta sociedad en los últimos diez años ha sufrido un despertar muy brusco. La austeridad en la sanidad pública, los desahucios, decenas de casos de corrupción en partidos políticos e instituciones públicas, los fondos buitre, los ERES, el proceso catalán, el intento de golpe desde las instituciones catalanas.

Todo esto ha desembocado en una transformación en la sociedad, que se ha visto vapuleada por los efectos de la pandemia del Covid-19

A la sociedad le toca asumir la responsabilidad de transformar el silencio institucional en un torrente de propuestas encauzadas, hasta alcanzar los objetivos de saber la verdad de la gestión este año del Covid y que soluciones y estrategias nos sacarán del laberinto económico, social e institucional actual.

La Enciclica Fratteli tutti, de fraternidad y la amistad social son las vías indicadas por el Pontífice para construir un mundo mejor, más justo y pacífico, con el compromiso de todos en el que reafirma el no a la globalización de la indiferencia y el descarte social.

 

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