Coronavirus y visitas. Ante todo, sentido común. Soledad Benítez - Piaya Chacón. Abogado de familia. - El Sol Digital
Coronavirus y visitas. Ante todo, sentido común. Soledad Benítez – Piaya Chacón. Abogado de familia.

Coronavirus y visitas. Ante todo, sentido común. Soledad Benítez – Piaya Chacón. Abogado de familia.

Como consecuencia de la crisis sanitaria que ha dado lugar al estado de Alarma establecido por Real Decreto nº 463/2020 de 14 de marzo, vivimos un escenario excepcional; un periodo de incertidumbre y miedo como nunca nos habíamos imaginado, que ha cambiado nuestra situación personal y familiar actual de tal modo que hace tan solo un mes solo hubiéramos podido suponerla en una película de ciencia ficción. Pero es real. A partir de ese Decreto, nuestros esquemas de vida y prioridades los hemos tenido que cambiar en dos días, hasta el punto de considerar un lujo poder sacar al perro o ir al supermercado; y así debe ser hasta que esta pandemia revierta. Todos debemos ir a una y ser conscientes de que el bien común es el nuestro propio. Viene al caso hoy una frase de   Goethe… “Un noble ejemplo hace fáciles las acciones difíciles”. Esta situación excepcional está ocasionando un problema grave respecto a las relaciones paterno-filiales de las parejas separadas con hijos menores, las cuales se encuentran perdidas ante esta realidad imprevista.  ¿Qué pasa con los niños?, ¿qué pasa con las visitas o con los intercambios?  No es sencillo dar una solución general para todos los casos, porque, ante todo, son los progenitores los que deben saber qué es lo mejor para sus hijos, y apartarlos del peligro. Dicho esto, es verdad también que esta situación, que parece se va a prolongar, no puede servir de base para negar los contactos de los menores con el otro/a.     En este sentido, hay una realidad jurídica, y es que las sentencias deben cumplirse en sus propios términos, debiendo presumir que ambos progenitores van a observar las normas recomendadas por el Ministerio de Sanidad y, por tanto, cuidar adecuadamente de los niños. De hecho, el RDL 463/2020 de 14 de Mayo, establece en su artículo 7, apartado e)… “Durante la vigencia del estado de alarma las personas únicamente podrán circular por las vías de uso público para la realización de las siguientes actividades: e) Asistencia y cuidado a mayores, menores”.  Por lo tanto, en el texto del citado RD, ya se está contemplando la necesidad de que un progenitor tendrá que recoger a un menor y entregarlo, por lo que si el otro no cumple con esta entrega sin causa justificada, podrá instarse la ejecución correspondiente, que desde luego no tendrá efectos inmediatos, dada la paralización de los trámites judiciales.  Ahora bien, el interés de los menores está por encima de cualquier otro derecho, y si hay  circunstancias fehacientes de que un progenitor o alguna de las personas con las que convive está infectado, es factor de riesgo, o incluso el menor tiene alguna dolencia que aconseje su cuarentena en un domicilio; es una obviedad, a mi criterio, que este será un motivo justificado para suspender las estancias en tanto la situación que le impide revierta, y ello en aplicación del art. 158 de nuestro Código Civil. Mi consejo, no obstante, es que no se tomen decisiones unilaterales, y si efectivamente la situación es de peligro para el niño y se pretenden imponer los contactos, se ponga en conocimiento del juzgado de forma inmediata por el procedimiento correspondiente.

 

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