Corresponsabilidad. Soledad Benítez-Piaya Chacón. Abogado - El Sol Digital

Corresponsabilidad. Soledad Benítez-Piaya Chacón. Abogado

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Todos somos iguales ante del deber moral(Immanuel Kant)

Cuando una pareja decide tener un hijo, salvo casos excepcionales, lo hace queriendo asumir esa responsabilidad en común. Deciden el nombre juntos, el pediatra que lo va a tratar, el colegio en el que va a formarse, los campamentos, incluso los regalos de Navidad los compran juntos. Nadie cuestiona esa responsabilidad compartida, es más, el que intenta eludirla recibe críticas de la pareja.

Sin embargo, todo cambia de forma incomprensible cuando se produce la ruptura. Hay veces (la mayoría por desgracia) en que uno de los progenitores (el que tiene la custodia), se irradia de autoridad exclusiva sobre los hijos, relegando al otro a un papel de mero observador, sintiéndose éste impotente ante la absoluta falta de información que recibe. Su criterio sobre los hijos es absolutamente obviado.

Así, se da la circunstancia de que el progenitor que tiene la custodia cambia a los niños de colegio, se trasladan de domicilio, cambian de médico, los matricula en actividades extraescolares justo el día que tienen la visita con el progenitor no custodio, etc. Y no pasa nada.

Pero todos debemos tener muy claro que esto no puede ser así. Los padres y las madres tienen que ser conscientes de que a la hora de tomar decisiones importantes que afecten a los niños, deben hacerlo en común, ya que ninguno de ellos tiene la potestad exclusiva de decidir. No estoy hablando de la guarda y custodia, que supone la mera tenencia física del hijo en el sentido más material, y que puede ser exclusiva o compartida; sino de la patria potestad; un concepto este mucho más importante y trascendente, y que la mayoría de las veces pasa desapercibido para las parejas que se separan.

Consecuencia directa de la patria potestad, es que ambos progenitores deberán tenerse al corriente de cuantas circunstancias importantes de salud, viajes, formación etc., afecten a sus hijos.

Ya pasaron los tiempos en que esta patria potestad era un derecho absoluto del padre, tal y como se concebía en el derecho romano primitivo y en la redacción original de nuestro Código Civil. Pero tampoco crean ahora las madres que si tienen la custodia, que  son ellas las que deben decidir por su cuenta.

Es por eso, cuando uno de los progenitores incumple esta regla, que tiene su base en el mismo derecho natural, y se dan irregularidades como las que he enumerado antes, el otro progenitor debe ponerlo en conocimiento del juez para que pueda actuar en consecuencia, llamando al orden al custodio y advirtiéndole, que esa forma de proceder, puede dar lugar a una modificación de las medidas respecto a la custodia de los hijos. En este tema no vale sólo quejarse, hay que actuar en consecuencia y luchar por el derecho y el deber que todo padre y toda madre tienen de cuidar y velar de sus hijos, decidiendo en común que es lo que más les conviene. Este derecho viene reconocido en la ley y, por tanto, si uno de los progenitores para cumplirlo tiene que recabar el auxilio de la autoridad judicial, por la actuación irregular del otro, estará en su derecho.

Pero para finalizar justo es decir que la patria potestad no sólo se refiere a derechos; también implica obligaciones. Los progenitores deben tener también claro que el reiterado incumplimiento de esos deberes puede dar lugar a la privación de la misma. Los motivos son variados si bien en la práctica podemos decir que la causa más invocada es la falta de cumplimiento de las obligaciones económicas. En este sentido y por poner un ejemplo, el hecho de que un padre o una madre  jamás se hayan preocupado o velado por la situación de sus hijos, y no hayan satisfecho cantidad alguna para su sustento es causa de privación tal como ha resuelto nuestro Tribunal Supremo. En definitivas; un hijo es una responsabilidad de ambos padres para toda la vida.

 

 

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