CSIF denuncia la situación de abandono del Conservatorio Superior de Música de Málaga - El Sol Digital
CSIF denuncia la situación de abandono del Conservatorio Superior de Música de MálagaInstrumento de percusión dañado

CSIF denuncia la situación de abandono del Conservatorio Superior de Música de Málaga

CSIF Educación Málaga denuncia la dejación de la Junta de Andalucía ante el precario estado en el que se encuentra el Conservatorio Superior de Música y exige que se dote a los docentes y al alumnado de unas instalaciones dignas y medios necesarios para desarrollar una enseñanza de calidad.

Ventanas, paredes y moquetas con casi medio siglo de vida, aulas que carecen de climatización, humedades y peligrosos fallos del sistema eléctrico, salas en las que exponer un trabajo se convierte en una prueba de supervivencia, instrumentos comprados a plazos… La lista de deficiencias detallada por los docentes y alumnos que cada día acuden a este edificio público ubicado en la plaza Maestro Artola es un auténtico despropósito que pone de relieve la inacción de la Administración autonómica ante una problemática enquistada desde hace años.

“El conservatorio se encuentra en una situación de abandono”, critica el responsable de CSIF Educación Málaga, Francisco González, que denuncia que la Administración “ha mirado hacia otro lado” a pesar de las sucesivas quejas de los afectados. “No estamos hablando de un problema nuevo, no ha surgido de la noche a la mañana, es la consecuencia directa de una actitud de dejadez”, añade.

La Asamblea de profesores del centro y el alumnado han redactado y suscrito un texto con una serie de reivindicaciones al que se ha sumado CSIF registrando un escrito para que la delegada provincial de Educación, Mercedes García, reciba a los afectados y conozca de primera mano cómo es su día a día en un edificio inadecuado y con una falta de medios alarmante. “Los nuevos responsables de Educación en la Junta de Andalucía tienen la oportunidad de acabar con una situación injusta que se ha extendido año tras año por la desidia de los gobiernos anteriores. Esperamos que recojan el guante y no vuelvan a dejar abandonados a estos docentes y alumnos”, señala González.

En el citado escrito se detalla que el edificio cuenta con las mismas puertas y ventanas desde su inauguración en 1971, lo que provoca un problema de climatización que se extiende a otras salas –como la Falla o Seminarios– y que ha dejado instantáneas como la de los docentes del centro realizando las pruebas de audición tapados con mantas.

“La presentación de los Trabajos de Fin de Estudios se convierten en pruebas de ‘supervivencia’ en el escenario”, han transmitido los afectados a CSIF, que hacen hincapié en que los problemas de humedades y los fallos eléctricos son persistentes, con el riesgo para la seguridad que esto representa.

A esto se une la escasez de aulas y su poca idoneidad para que en ellas se impartan clases de música –“parecen trasteros”–, ya que conservan su estructura y terminación original, “con paredes de corcho y moquetas con una antigüedad de casi medio siglo” que se convierten en “nidos de ácaros”.

Falta de instrumentos, presupuesto menguante y una biblioteca escasa

Pero si estas carencias son graves, no lo son menos las que inciden directamente en la actividad docente y que se centran en una sonrojante falta de material que provoca que, por ejemplo, no haya instrumentos necesarios para desarrollar asignaturas como la de percusión y que los escasos que se adquieren se tengan que pagar a plazos porque no hay presupuesto. “Esto provoca algo tan increíble como que alumnado que en un futuro puede trabajar como docente llegue a obtener un título superior sin la posibilidad de haber visto una serie de instrumentos sobre los que supuestamente deberá enseñar”, explica Francisco González, que agrega que el material existente es amateur y, “en muchos casos, está obsoleto o inservible”.

Esto implica que tengan que ser los propios docentes los que lleven instrumentos de su propiedad para poder mitigar estas carencias, teniendo que pagar de sus bolsillos cualquier reparación y con el riesgo de sustracción o pérdida. A lo que hay que añadir los ejercicios de malabares que deben hacer los docentes para planificar y plantear las clases por la falta, por ejemplo, de un arpa de concierto o de los instrumentos necesarios para las clases de percusión o viento.

Además, la biblioteca del conservatorio parece más la de un instituto que la de un centro superior, con escasez de fondos, falta de climatización e instalaciones precarias.

Parte de la culpa de esta situación es que el pago de las sucesivas reparaciones que se tienen que ir acometiendo –como los fallos del sistema eléctrico– se sufragan con cargo al presupuesto ordinario del centro, limitando la capacidad de adquisición de material clave para impartir una docencia de calidad. Una política incomprensible, ya que se considera que las labores de mantenimiento deben ser sufragadas por la Administración.

Todas estas deficiencias se han puesto en conocimiento de la Delegación de Educación con la presentación de una treintena de escritos únicamente en el último lustro y que han tenido el silencio como respuesta. Por eso, los docentes y alumnos esperan que el nuevo Gobierno de la Junta de Andalucía tenga una especial sensibilidad con los cerca de 400 alumnos y 70 docentes que acuden a diario a este centro y atienda sus peticiones para acabar con una situación discriminatoria que impide a los alumnos del Conservatorio Superior de Música “competir en condiciones de igualdad de recursos con el resto de centros similares del país”.

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