El Cultural - Lisboa, restaurante Tavares - El Sol Digital

El Cultural – Lisboa, restaurante Tavares

La semana pasada estuvimos en Lisboa, alojados en el Four Seasons Hotel y comimos en el restaurante Tavares con un vino Quinta-do-Noval-Vintage-Port-Nacional-2011. Richerdios.

Rua da Misericordia, 35 – 1200 – Lisboa – Portugal

Teléfono: (+351) 213 421 112

Webhttp://www.restaurantetavares.net/

Horario: 19:00–22:30. Cerrado domingos

Originalmente una taberna llamada “Contera” servía refrescos, huevos fritos y otras bebidas. En 1823, bajo la dirección de los hermanos Manuel y Antonio Tavares, el sitio fue sospechoso de apoyar a los oponentes de rey Dom Miguel quien había usurpado el trono a doña María II . En 1861 fue comprado por Vicente Marques de la Caldera, con la intención de transformarlo en el “lugar más elegante en Lisboa”.  El interior ha sido completamente renovado por Giuseppe Luigi Cinatti y Aquiles Rambois, haciendo su ambiente elegante y sofisticado, y el establecimiento tomó el nombre de “Café-restaurante, Tavares”, el apodo de los antiguos propietarios. Al final de la siglo XIX Tavares fue muy popular entre los intelectuales de la época, que asistían a las cenas de mesa redonda, y figuras de la cultura como Oliveira MartinsGuerra Junqueiro y Eça de Queirós (que inmortalizó las grandes comidas en su novela Los mayas de 1888 ). Después de la muerte de Vicente Marques caldera en 1888, su hijo Manuel Caldeira tomó la dirección del restaurante. En 1903, ofreció un establecimiento renovado Hermógenes dos Reis, dando al restaurante los motivos dorados rococó y un estilo de la belle époque y art nouveau que todavía se pueden observar. A la vez, los políticos, los aristócratas y burgueses se ven con frecuencia en la mesa de Tavares. Mario Soares y Francisco Sá Carneiro eran clientes frecuentes. En 1984, durante su bicentenario, el restaurante ha recibió la Medalla de Oro de la Ciudad de Lisboa . Se encuentra situado en pleno barrio de Chiado, en el Barrio Alto y a dos pasos de la famosa Rua Garret. La cocina, el ambiente, la decoración, todo está lleno de importantes contrastes y eso es algo muy difícil de conseguir. El lugar tiene casi dos siglos de historia y la decoración del salón principal parece que no ha evolucionado nada desde que se estrenó. Cuando se entra por la puerta parece más que se ha ido de visita a un palacio barroco que a cenar a un restaurante con estrella Michelin. La cocina la dirige el chef Aimé Barroyer desde que Jose Avillez (El Bulli, Alain Ducasse) abandonara el lugar a principios de 2011. Él fue el responsable de la citada estrella Michelin en 2009. El nuevo chef, Belcanto, mantiene un buen nivel y no ha perdido el galardón de la guía roja. En Tavares el servicio de sala es impecable, con una atención exquisita (en castellano perfecto) y un gran cuidado de todos los detalles. Su forma es rectangular y cuenta con unas diez o doce mesas y una capacidad para unas 50 personas, aproximadamente. Las mesas son todas amplias y redondas y están muy bien separadas entre sí. El suelo, de madera oscura le da un toque señorial al igual que los espejos con aires venecianos que inundan todas las paredes. Los tonos dorados están muy presentes en todas partes y en los techos lucen unas enormes lámparas de araña. La carta es muy pequeña y tan sólo cuenta con siete u ocho platos más los postres. Te lleva ineludiblemente a pedir alguno de los menús degustación de no ser que se haya encargado con suficiente antelación alguno de sus platos estrella. A mediodía existe un menú de almuerzo mucho más económico  que puede ser de dos platos por 28 euros, otro de tres platos por 40 euros y otro de cuatro platos por 48 euros. Sin embargo, por las noches las alternativas son el menú degustación por 160 euros, uno de cinco platos por 78 euros, otro con el “pato” como protagonista por 67 euros y otro de seis platos por 89 euros.

La Deriva

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