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El Cultural – Museo Ruso

El Cultural – Museo Ruso

Esta semana hemos estado en el Museo Ruso viendo la exposición anual sobre la dinastía Romanov y la temporal sobre Kandinsky. Richerdios.

Exposición anual

 

La Academia Imperial de las Artes, bajo la égida de los emperadores, orientó naturalmente su estética a la de sus patronos. El barroco isabelino, el clasicismo de Catalina o el estilo imperio de Alejandro entraron en la historia del arte ruso como fenómenos relevantes que determinaron en gran medida la iconografía de unas épocas marcadas por el esplendor y las revueltas. El Museo Estatal Ruso, su historia y sus colecciones están estrechamente vinculadas a la dinastía Románov. El museo, fundado por deseo del zar Alejandro III (1845-1894) mediante un decreto especial de su hijo Nicolás II (1868-1918), tiene como sede varias residencias de antiguos emperadores y grandes duques y hoy sigue conservando una multitud de obras que pertenecieron a miembros de la familia imperial, o bien que estuvieron relacionados con ellos. En esta exposición La dinastía Románov que el Museo Ruso presenta en Málaga se incluyen más de doscientas obras de un periodo que abarca desde el siglo XVII hasta principios del siglo XX, ejecutadas con diversas técnicas, de diferentes formatos y géneros. Retratos solemnes, pinturas históricas y de batallas, vistas de Moscú y de San Petersburgo, mobiliario palaciego y servicios de porcelana, iconos y relojes, monumentos en miniatura y trajes de época reconstruyen la imagen de los tres siglos de la era Románov, presentada en secuencia cronológica: desde los acontecimientos que apartaron del trono a la dinastía Ruríkida, que llevaba gobernando desde el siglo IX —el reinado de Iván el Terrible y los Tiempos Tumultuosos— hasta el último emperador, Nicolás II, cuya abdicación en 1917 debido a la presión de los anhelos revolucionarios, puso punto final a la monarquía rusa. Entre las obras más interesantes de esta exposición figuran las escenas pintadas por los famosos pintores Iliá Repin, Nikolái Gue, Aleksandr Litóvchenko, Vasili Schwartz, Andréi Riábushkin, Vasili Perov, así como de otros artistas cuyas obras forman parte de la exposición permanente del Museo Ruso. Su fuerza imaginativa sumergirá en un pasado lejano al espectador, que se convertirá en testigo de hechos históricos, captados en todo su dramatismo. Destaca la extensa y significativa galería de retratos de zares, emperadores y emperatrices rusos, así como de otros miembros de la dinastía Románov. Los rostros de quienes gobernaron Rusia durante varios siglos «cobran vida» en esos retratos. Un gran número de estas obras son de reconocidos artistas de Europa Occidental que trabajaron en Rusia, lo que atestigua el ambiente artístico internacional que predominaba en la Corte imperial. Entre las piezas únicas de esta exposición encontramos obras de artes decorativas como la Puerta del Zar de la iglesia de Santa Catalina del convento de Smolni en San Petersburgo, de estilo barroco isabelino y diseño del renombrado arquitecto Francesco Bartolomeo Rastrelli; el servicio de porcelana Gúriev, una de las más asombrosas obras maestras del estilo imperio de Alejandro, o los iconos revestidos de plata con que se obsequió a los emperadores Nicolás II y Alejandra Fiódorovna, fusilados en 1918 por los bolcheviques. Klimov.

ruso
Más de 200 obras se exponen en el Museo Ruso

Exposición Kandinsky

La exposición “Kandinsky y Rusia” indaga, a través de 78 piezas, en los años rusos del artista pionero y creador de la abstracción tal como la conocemos en nuestros días, con obra de Kandinsky proveniente del Museo Ruso de San Petersburgo y de otras colecciones públicas y privadas de Rusia. Esta exposición estará acompañada por autores que compartieron un mismo espíritu y un mismo deseo de innovación partiendo siempre del sustrato cultural ruso, del que se muestran piezas de arte popular del siglo XIX e iconos de los siglos XVI, XVII y XIX que muestran cómo Kandinsky y su círculo se inspiraban en las viejas tradiciones rusas para asumirlas y después superarlas. Del interés por las tradiciones atávicas de los primitivos habitantes de Rusia se pasará a las fórmulas expresionistas para terminar desarrollando una abstracción que tendrá como inspiración original justamente esas formas y colores de la Rusia eterna. Interesado desde sus años jóvenes en la etnología, Kandinsky es puesto en diálogo no sólo con los artistas que le precedieron y los que le siguieron en su investigación estética, sino también con el arte en el que encontró su inspiración, como puede ser el caso de los iconos de los siglos previos, arte popular y los grabados conocidos como lubok (lubki en plural) que unían composiciones ingenuas con un colorido sorprendente. De este modo, se proporciona una nueva perspectiva acerca de Kandinsky desde su contexto ruso.

La Deriva

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