El Cultural - Siete Mujeres - El Sol Digital

El Cultural – Siete Mujeres

Esta semana hemos estado en la filmoteca viendo la película “Siete Mujeres” de John Ford. Richerdios.

Siete Mujeres

Título original. 7 Women
Año. 1966
Duración. 83 min.
País. Estados Unidos
Director. John Ford
Guion. John McCormick, Janet Green
Música. Elmer Bernstein
Fotografía. Joseph LaShelle
Reparto. Anne Bancroft, Margaret Leighton, Sue Lyon, Flora Robson, Mildred Dunnock,Anna Kee, Betty Field, Woody Strode, Mike Mazurki, Eddie Albert
Productora. Metro-Goldwyn-Mayer
Género. Drama | Años 30

Sinopsis. En el verano de 1935, en la frontera entre China y Mongolia, dominada por señores feudales y bandidos, los miembros de una aislada misión americana se encuentran desamparados tras la invasión del país por parte de Tunga Khan. En respuesta a la urgente petición de un médico por parte de la misión, es enviada la doctora Cartwright, una persona de ideas modernas.

John Ford tenía muchas caras, pero a pesar de ello –o quizá por ello-, decidió enseñar siempre la misma: la del iletrado artesano de westerns, cuya única ambición consistía en recibir un cheque a cambio de un trabajo bien hecho y que rugía ante la mera sugerencia de las supuestas aspiraciones artísticas o poéticas de sus películas. En sus últimos años, Ford, ataviado con su parche y su cigarro y parapetado detrás de su sordera, convirtió cualquier entrevista en el escenario ideal para el que siempre había sido su deporte preferido: el de hacer y decir exactamente lo contrario de lo que se suponía que tendría que haber dicho y hecho. Empeñado como estaba en proteger las contradicciones que eran la esencia misma de su carácter y de su modo de hacer cine, Ford acabó convirtiéndose en el principal responsable de la distorsión y simplificación tanto de su imagen pública como del sentido final de sus películas. No es extraño, por ello, que sean precisamente los ilusos y papanatas que han procurado reducir a Ford a la categoría de caricatura a la cual pueden cargar el muerto de sus propios prejuicios aquellos que se muestran sorprendidos o agradecidos porque –dicen- Ford, en “Siete mujeres”, no parece Ford. Una película que transcurre tras una empalizada en una frontera amenazada por bárbaros, en el último lugar de la tierra. En la que suena “Shall we gather at the river”. En la que se censuran con fiereza la hipocresía, el puritanismo o el ciego apego a un código de conducta tan recto en apariencia como esencialmente inhumano. En la que un héroe que transgrede las normas establecidas acaba mostrando la insensatez y la ficticia armonía del orden vigente en una comunidad cerrada. En la que un sacrificio callado y altruista es a la vez condenación y salvación. En la que una de los protagonistas dice haberse pasado toda la vida en busca de algo que nunca ha podido encontrar. Quienes son incapaces de ver a Ford en “Siete mujeres” son, en el fondo, víctimas de la más sostenida y elaborada fabulación fordiana, la que le quiere maniatado a una corneta de la caballería, machista, racista, tradicionalista, sensiblero y simplón. Sólo los habituados a identificar a Ford con el puñado de facilones estereotipos que él mismo contribuyó a cimentar pueden sorprenderse porque, en su despedida, Ford dirigiera una película cuyo elenco está casi exclusivamente compuesto por mujeres y en la que los hombres son reducidos a la condición de bestias cobardes y entregadas a la satisfacción de sus más bajos apetitos. O porque en ella se examinen con crudeza los rincones más oscuros y falsarios de la fe religiosa. O porque uno de sus protagonistas, Woody Strode, un negro con sangre india, se convirtiera por aquellos años en uno de los mejores amigos de Ford y fuera uno de los pocos elegidos que pudieron despedirse de él, del racista, misógino y reaccionario Ford, en el lecho de muerte del mejor director de todos los tiempos, tal día como hoy, hace ya más de cuarenta años. Obra maestra de gran profundidad que retrata en el verano del 35 una China devastada en la frontera confrontada con Mongolia dominada por feudales y bandidos en la que reina el caos y la destrucción, mientras que unos miembros de una misión americana están alojados en un complejo, en tanto que Tunga Khan invade vandálicamente el país. Este inmenso film cuenta con unas grandiosas interpretaciones, principalmente de Anne Bancroft. El personaje lo interpreta con mucha profundidad y actúa a la perfección. La dirección de John Ford, como suele ser, muy buena. Este gran director que se ha dedicado en alma al western realiza una de sus últimas obras de género drama con ciertos elementos que recuerdan al western (los caballos de Tunga Khan y sus mercenarios, las lanzas, como si fueran indios). Las ideologías liberalistas y modernistas de la doctora Cartwright se verán puestas en entredicho por la jefa de la misión, una señora religiosa cristiana hipócrita y con prejuicios en contra de la señora Cartwright, gran médico y gran persona, capaz de hacer cualquier cosa por sus pacientes. El film se sitúa en un contexto adecuado para su incesante desarrollo narrativo (lugar hostil, guerras, invasión, etc.). Con un final estremecedor, Siete Mujeres de John Ford es una obra maestra infravalorada y merece estar entre los grandes clásicos del séptimo arte. Una película bella, mórbida, profunda, y sobre todo, humana.
Imprescindible.

La Deriva

Deja un comentario

El email no será público.