Decamerón con beso y flor. Carmelo San Martín Díaz-Guijarro - El Sol Digital
Decamerón con beso y flor. Carmelo San Martín Díaz-Guijarro

Decamerón con beso y flor. Carmelo San Martín Díaz-Guijarro

El Ángel Exterminador se da un aire con James Dean. Su manía a los hermanos mayores no tiene arreglo y ahora la ha tomado con los primogénitos de la sociedad gobalizada. La ancianidad sigue siendo mala para la salud. Desgraciadamente al pastillero le falta una vacuna. El presente de indicativo del verbo aplaudir facilita la expulsión de los gases del encierro. Sin mala leche, quizás sobren figurantes uniformados para un capítulo de “Farmacia de Guardia”, … pero el Sargento Romerales siempre fue un sentimental. La flauta de los nietos de Mao marcó el rumbo a los ensimismados nietos de Disney. Ejemplaridad chinesca. Dios ha muerto por falta de respirador, pero no sin antes jodernos el regreso al paraíso, que ya será no presencial. Parece que los asesores del Gobierno son más de curva que de derecho. De “Chica de la curva”, se entiende, ante lo paranormal de los cálculos de contagio en base a los todavía pequeños muestreos sobre el conjunto de la población. Ante tanto soldado acuartelado en su casa, un creyente en las meigas sale un rato a tomar el aire fresco. Seguramente no será alérgico al polen y se le fue la cabeza pensando en Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, USA, Suiza, Israel o Corea del Sur. ¡Será tonto!

La orilla de la normalidad ya casi no se ve desde el barco de la “Nueva Normalidad” gubernamental. El sacrificio colectivo se empaña de un tufo quijotesco. Spielberg envío a salvar al soldado Ryan y la cosa acabó regular. Por aquí miles de muertos y millones de nuevos descamisados. ¿Arrugada fantasía bolchevique? Nadie dibuja el arcoiris en la cola del paro. Horizonte existencial sobre pantalla plana con geolocalizador. Toca despedirnos de nosotros mismos. La buena gestión pública debe ser antídoto a la necesidad de heroísmo pobretón. La indecisión inicial cabalga sobre un quinto caballo. En todo caso, aunque en lo “macro” nos duela, no somos China. Todos los días a las 20:00 horas Iglesias bailotea sobre su tejado en Galapagar, canturreando “Si yo fuera chino, dubidubidubidubidubidubidubida …”. La próxima medida anticoronavirus será rasgarse los ojos y hablar cambiando la “R” por la “L”. Recemos para que funcione, porque haber quién tiene valor de levantar el destierro domiciliario sin un éxito presentable. ¿Tal vez si el San Simón del Gobierno admitiera “Declaraciones Responsables” en lugar de test fabricados por echadores de cartas? Los rivales de Rocky Sánchez tienen miedo a su puñetazo final, cuando siempre parece que está noqueado. Tienen motivos. Alrededor de la mesa de caoba de La Moncloa alguien ha dejado tiradas doce cuerdas. La derecha política intenta disimular el protector bucal tras la mascarilla. ¡Ay si Esquilache hubiera dejado tranquilo el embozo!

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