Del legado de Obama a los intentos de procesar a Trump. Carlos Ramírez. Abogado - El Sol Digital

Del legado de Obama a los intentos de procesar a Trump. Carlos Ramírez. Abogado

La era Obama no fue recordada como un mal momento para Wall Street. Ocho años después de que Obama llegara a la presidencia, las bolsas batieron récords, la tasa de desempleo está en su punto más bajo de la última década (4,6 por ciento) y el precio de la vivienda había subido un 23 por ciento, poniendo fin al mayor crack de la historia reciente del país. Si fuera por esos datos, los EEUU deberían estar celebrando el legado del hombre que heredó la peor recesión desde la Gran Depresión de la década de 1930, y habrían aupado a Clinton a la victoria ante un rival ninguneado desde su propio partido y despedazado tanto por la prensa como por los demócratas.

Obama se puede sentir orgulloso de haber creado 11 millones de puestos de trabajo durante su presidencia, sin embargo, el índice de población activa (la cantidad de personas que trabajan o buscan activamente un empleo) ha caído a su punto más bajo desde la década de 1970. A fin de cuentas, gran parte de los empleos creados son del sector sanitario o de servicios. El sector industrial, en cambio, ha seguido perdiendo empleos por la robotización o la deslocalización y, en consecuencia, los salarios no han crecido.

Sí, la economía estadounidense se ha librado de otro ciclo de burbuja y colapso. Dicho esto, hay que añadir que la recuperación ha sido más fuerte y más rápida que la europea, y que se han evitado las medidas de austeridad de dicho continente. Además, la aprobación de la ley Dodd-Frank, que impuso nuevas normas a Wall Street, redujo la posibilidad de que se produjera otra crisis grave en el sector financiero.

La administración de Obama dejará US$ 19,6 trillones como deuda nacional. Esta deuda excede en un 75  por ciento al Producto Interno Bruto (PIB). La única ocasión en el pasado en que la deuda superaba el 70 por ciento fue de 1944 a 1950, por el excesivo gasto debido a la Segunda Guerra Mundial. Las proyecciones de la Oficina del Presupuesto del Congreso estiman que la deuda aumentará al 86 por ciento del PIB para el 2026, 106 por ciento para 2035 y 141 por ciento para el 2046. El Obamacare, en un lapso de 10 años, está proyectado para que el gasto de estos programas aumente en un 83 por ciento, creando así más deuda.

Dicen que Barack Obama ha sido el “primer presidente ambientalista” de los Estados Unidos, pero esa es una medalla de la que sólo se ha preocupado durante la última fase de su Gobierno. El acuerdo de París, destinado a reducir las emisiones de 196 países, fue posible porque Obama convenció a China de que se sumara. Mientras tanto, en Estados Unidos, Obama fracasó en su intento de poner en marcha un sistema de comercio de derechos para reducir las emisiones, y se concentró en la regulación de las centrales eléctricas de carbón. ¿Lo entendieron los trabajadores de los estados llamados mineros? Sí, votaron a Trump.

La asistencia y las carencias sanitarias de los estadounidenses fue algo fundamental en su programa, pues en los Estados Unidos no había ningún sistema público, lo cual significaba que las personas sin seguros privados se encontraban a merced del sistema de salud más caro del mundo. Era un catastrófico modelo que no cubría las catástrofes de salud de un gran segmento de la población. Para muchos, la ruina económica estaba a un diagnóstico. Una catástrofe.

Obama defendió un sistema de salud universal con la esperanza de que el Estado se encargara de su mantenimiento, como sucede en muchos países de Europa. Sin embargo, el Congreso se limitó a aprobar un compromiso entre el Gobierno y la industria que consistía en lo siguiente: los estadounidenses estarían obligados a tener un seguro de salud, que llevaría nuevos y sanos clientes a la industria. Para costear las populares provisiones, la ley exigía que los estadounidenses contrataran un seguro o pagaran un impuesto; y, por otra parte, aumentaba la controvertida cobertura contraceptiva a las mujeres.

El Obamacare extendió los métodos anticonceptivos disponibles a millones de personas, sin coste añadido. El Gobierno devolvió el golpe a diversos Estados que pretendían retirar los fondos de los programas de planificación familiar, y se encargó de que el Departamento de Educación obligara a determinar cómo debían tratar a los estudiantes transexuales. Por otro lado, el Departamento de Justicia ayudó a que las restricciones del derecho al aborto y las limitaciones al matrimonio de personas del mismo sexo acabaran en el Tribunal Supremo.  El propio Obama se convirtió en defensor del matrimonio homosexual. Los republicanos del Congreso ya están preparando una ofensiva sin precedentes contra el derecho al aborto. Eso se llama, con mayúsculas, un acto de valor y de humanidad. El nuevo Gobierno dejará de exigir que las empresas incluyan los métodos anticonceptivos en sus planes de salud.

En inmigración deja un legado claramente irregular si bien se esforzó por legalizar la situación de millones de jóvenes inmigrantes y de sus padres. Los últimos datos del Pew Research Center (PRC) demuestran que el Gobierno de Obama mantuvo un índice de expulsiones muy superior al de George W. Bush. Obama será recordado de forma más amable entre los 11 millones de inmigrantes ilegales por sus intentos de  regularizar su situación y proporcionarles permisos de trabajo.

Por último, ya es la tercera, sí la tercera demanda desde el que el día 20 de enero tomó posesión de la presidencia de EEUU. En una lucha sin descanso, un acto insólito, alrededor de 200 líderes demócratas del Congreso presentaron el 14 de junio una demanda contra el presidente Donald Trump, por presuntamente violar una cláusula de la Constitución al pactar negocios personales con gobiernos extranjeros. Ese día hubo un tiroteo por un demócrata antiTrump en un campo de béisbol en Alexandria (Virginia), donde decenas de legisladores republicanos practicaban para un partido amistoso, dejando cinco heridos, incluyendo al “número tres” de la Cámara de Representantes, Steve Scalise.

La demanda, es la tercera contra Trump , en la que los legisladores alegan que ha violado la llamada “cláusula de emolumentos”, u honorarios, que prohíben que funcionarios del gobierno federal reciban regalos, beneficios, pagos u honorarios de gobiernos extranjeros sin la aprobación del Congreso. La torpeza de Trump es que insiste en su negativa de divulgar los beneficios que recibe del exterior -o de solicitar la venia del Congreso antes de aceptarlos-, y facilita así que los legisladores cumplan con su obligación constitucional, aparentemente. Ante las presiones para evitar posibles conflictos de interés, Trump cedió el control de sus empresas a sus hijos mayores y a un ejecutivo de alto rango, pero no se despojó de sus inversiones personales en la Organización Trump. Desde que asumió el poder, la Organización Trump habría logrado decenas de patentes con un alto potencial económico, incluyendo algunas por parte de China, y es posible que haya recabado honorarios de países donde la organización tiene propiedades, entre éstos Arabia Saudita.

En esta situación tan hostil, ¿está perjudicando a los republicanos? La candidata republicana se hizo, el martes día 21 de junio, con la victoria en las elecciones al Congreso de Estados Unidos en Georgia. Estas elecciones eran consideradas como una prueba de fuego para los demócratas. Así los demócratas han perdido las cuatro elecciones al Congreso celebradas en 2017, tras sus derrotas previas en Kansas y Montana.

No es bueno guiarse por apariencias ni tampoco por simpatías muy evidentes a mandatarios con el tiempo ajustado. La UE tiene, ahora, la posibilidad de superar, en un comparativo,  el legado irregular de Obama, con un compromiso firme por la economía de libre mercado, la defensa del medio ambiente y los derechos sociales de los ciudadanos.

Deja un comentario

El email no será público.