Desbancarización y business angels

Desbancarización y business angels

Javier Hidalgo Martín
www.cerodefectos.es
@0defectos

 

Con una tasa de desempleo en Andalucía, según la EPA del primer trimestre de 2015, del 33,6 por ciento de la población activa o del 57,1 por ciento si nos fijamos sólo en jóvenes menores de 25 años de edad, la disminución del paro hasta un punto razonable no puede proceder solo de la creación de empleo asalariado. Es necesario, y así parecen estar entendiéndolo los jóvenes, que venga también del emprendimiento. En definitiva, del trabajo por cuenta propia. Aunque suena duro y poco prometedor, quien quiera trabajo tiene que inventarlo antes…

 

En las encuestas realizadas a jóvenes emprendedores, se suele identificar la financiación como uno de los cuellos de botella que limitan la creación de empresas. Otros, como el propio miedo del emprendedor al futuro o las complicaciones burocráticas, parecen más controlables. Pero la financiación, es un problema con mayúsculas.

 

Es sabido que las entidades financieras prestan con alegría a los empresarios solventes y con liquidez que precisamente no necesitan de esa financiación.

Esto es especialmente llamativo cuando los préstamos que colocan los bancos son fondos ICO, es decir, dinero público.

Pero así están las cosas.

 

La barra libre de liquidez del Banco Central Europeo empuja a las entidades financieras a prestar, para poder animar a la maltrecha economía europea.

Sin embargo, los llamados acuerdos de Basilea III, adoptados por el G20 en 2010, obligan a la banca a reducir su exposición al riesgo, aumentando los recursos propios y reduciendo el nivel de crédito a la economía. En otras palabras, Basilea III es el contrapeso a la barra de liquidez.

 

En fin, una situación compleja para la banca, y para los clientes de la banca. Dado que la política de liquidez del BCE durará un tiempo, y luego acabará remitiendo cuando vuelva el crecimiento a Europa pero, en cambio, Basilea III está aquí para quedarse, podemos esperar mayores dificultades para la financiación vía bancos a largo plazo.

 

Pero hagamos de tripas corazón. Tal vez esto no sea del todo malo.

El nivel de bancarización del tejido empresarial español, entendiendo por tal el porcentaje de la financiación que procede de bancos, se estima en torno al 70%. Este mismo porcentaje ronda el 50% en Francia o en Alemania, o el 30% en Estados Unidos. Es decir, en esos países la financiación de las empresas procede de otras fuentes, como por ejemplo la financiación de los inversores privados.

 

Uno de los problemas de depender en exceso del crédito bancario es que una contracción del mismo pone en grave riesgo a las
empresas dependientes. Es lo que ha ocurrido precisamente en España. Según informes del Fondo Monetario Internacional, del 5,6% de caída del PIB en España durante la crisis, 4,7% es achacable a la reducción del crédito bancario.

 

Así pues debemos aceptar la menor dependencia de la banca como un mal menor. El auge del emprendimiento en España está poniendo de relieve la importancia del capital riesgo y de los inversores privados. El capital riesgo, aunque aún débil en España en comparación con nuestro entorno, tiene ya una trayectoria.

 

Además, el Estado lo está potenciando a través de la participación del CDTI en esta industria. El caso de los inversores privados es curioso. En las reuniones de jóvenes emprendedores escuchamos asombrados cómo mencionan con admiración a los inversores privados que conocen (Carlos Blanco, Rodolfo Carpintier, Cabiedes, etc.), como si fueran grandes estrellas del rock and roll.

Pero es verdad que este tipo de inversores está siendo de mucha utilidad a los emprendedores españoles. Por el dinero que aportan y sobre todo por el ánimo que transmiten a los jóvenes emprendedores. Debemos identificar primero y fortalecer después en Andalucía a los business angels.

Existen muchos empresarios con liquidez que, bien asesorados, pueden invertir en proyectos empresariales de su entorno. De este modo no sólo conseguiremos mejor financiación para los jóvenes emprendedores andaluces, sino también una mayor cohesión social en Andalucía.

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