Deseos y realidades. Carlos Ramírez. Abogado - El Sol Digital
Deseos y realidades. Carlos Ramírez.  Abogado

Deseos y realidades. Carlos Ramírez. Abogado

La realidad es que el dialogo para apaciguar a independentistas irredentos no ha sido ni será fructífero, porque los independentistas catalanes van a por todas y están a todas. Quieren destruir, públicamente, el orden constitucional español y el autonómico. Pretenden que la sociedad de por valida y legítima esas múltiples acciones amparándose en la libertad de opinión, de manifestación y el derecho a “no aceptar un sistema constitucional que les oprime”. La actitud del presidente del Gobierno ha sido de colaboración institucional, es decir más inversiones en detrimento del resto de comunidades autónomas, a excepción de las dos que conservan el privilegio del cupo-nazo.

Los mismos que niegan espacios de diálogo a los constitucionalistas y quieren imponer que Andorra y Rosellón francés sean de la republica catalana se presentan como víctimas. ¿Es legal que el presidente de la Generalitat se suba cada día a cualquier medio de comunicación y diga “que hay que atacar al Estado”? ¿Dónde están las actuaciones de los fiscales? La sociedad española no puede soportar más una inercia de desatención por quienes nos deben defender de tales acciones tan execrables. El independentismo catalán tiene la idea de que con el apoyo internacional pueden revertir la situación a medio plazo contando con la financiación pública y privada actual, manteniendo los apoyos de medios de comunicación que manipulan, y conseguir los apoyos que no lograron el 1 de octubre de 2017.

El filósofo David Hume, con el objetivo de establecer una regla para diferenciar los deseos de los hechos, introdujo la distinción entre oraciones descriptivas y normativas. Las oraciones descriptivas son las que se basan en la observación de la realidad y enuncian algo verificable por los sentidos. Las normativas se sustentan en juicios de valores o sentimientos y, por ello, apuntan al deber ser como una construcción imaginaria. A partir de esta dicotomía, se ve claramente lo que es la realidad de los sueños y tergiversaciones creadas desde hace décadas por las instituciones catalanas en contra del Estado español.

Para las elecciones generales y de la comunidad autónoma de Valencia del 28A, un triple problema se les ofrece a los populares: las fugas y las dudas de su electorado tradicional a CS y Vox y si seguirán siendo la primera fuerza del país. Casado quiere exportar el pacto andaluz, pero esa estrategia de segundón no la quiere Ciudadanos. Rivera se ha visto obligado a contar con Arrimadas en la política española para reforzar su candidatura. Los sondeos indican una fuga de votos de Ciudadanos a Vox y la apuesta de Rivera por competir totalmente con el PP por el liderazgo del centro derecha. La meta de Rivera es ser Macrón, el integrar a parte del electorado socialista, de centro y desencantados conservadores. Juega a la doble vuelta, ahora con los populares y en mayo con socialistas o populares según qué comunidad y municipio. En realidad, no habrá un cordón sanitario al PSOE, es un solo tapón para la fuga hacia Vox y al voto útil al PP donde Rivera juega su partida definitiva.  El reto es arriesgado. El voto de izquierda y el nacionalista está más decidido. Las encuestas no detectan que Rivera pueda ganarle al PP y, por tanto, aspirar a ser presidente, pero él sí lo ve posible. Tiene muchas prisas.

La irrupción de Vox en Andalucía, lo ha cambiado casi todo. Vox ha forzado un cambio que no todos parecen entender. La formación liberal en Catalunya y fuera tiene un serio competidor sin el lastre de la inercia de pasividad del PP con los gobiernos nacionalistas catalanes y vascos, y ahora en un momento muy tenso políticamente con el juicio a los líderes independentistas. Va marcando su línea, empezó en el Senado de forma coherente con lo que piensan millones de españoles, vetar una declaración institucional apoyada por todos los grupos incluido el PP, en contra de la LGTBIfobia en el deporte, que abogaba por “reconocer y situar la diversidad sexoafectiva, la expresión e identidad de género y la orientación sexual como elementos enriquecedores”. Un bochornoso panfleto ideológico y sectario para colar la ideología de género.

El próximo 9 de abril se llevarán a cabo las elecciones nacionales en Israel. La democracia parlamentaria, les llegó por la influencia de los británicos.  Oficialmente, las elecciones se tendrían que llevar a cabo en noviembre del 2019, y el primer ministro está buscando un quinto mandato. Netanyahu ha basado su dominio en una habilidad inigualable en maniobras políticas, prefiriendo coaliciones con partidos nacionalistas y religiosos cuando es posible, pero gravitando hacia alianzas más moderadas cuando es políticamente conveniente.

En el caso actual, temas relacionados con Estado y Religión: ley de enrolamiento general o la ley que permitiría mantener abiertas tiendas en shabat. Las facciones ultraortodoxas en la Knesset se oponen a este tipo de leyes y los líderes de la coalición gobernante decidieron nuevas elecciones. En la actual contienda tenemos elementos particulares que no se habían visto anteriormente, Netanyahu está siendo investigado por la justicia y está acusado por el fiscal general por tres casos. El caso 1000, acusado por recibir “regalos” de millonarios a cambio de favores, el caso 2000, acusado por negociar un pacto ilegal con un editor de un periódico popular en Israel y el caso 4000 por otorgar beneficios a una agencia de noticias a cambio de una cobertura mediática a su favor.

Actualmente, el sistema político está dividido de forma extrema. Los grandes partidos se fraccionan creando nuevos, los partidos de centro cobran fuerza y el gobernar cada vez es más complicado. A escasas semanas para los comicios, se trata de la primera vez que un líder israelí en ejercicio se enfrenta a gravísimos cargos criminales.

Algo parecido sucede en Canadá, Justin Trudeau, el mediático primer ministro que se encaminaba hacia una reelección inevitable en el próximo octubre, debido a la bonanza económica y la caída del desempleo, impulsados por la marcha de la economía global, y que llegó al poder con un mensaje de renovar la forma y el fondo en la política, todo empieza a irle mal. Un escándalo se ha cruzado en su camino. Desde hace semanas, llueven los detalles sobre constantes presiones contra la que fuera su fiscal general para que no llevara a juicio a una gran empresa con sede en Quebec, SNC-Lavalin, de la que dependen miles de puestos de trabajo.

El asunto lo destapó a comienzos de febrero el diario canadiense The Globe and Mail, y desde entonces cinco de las seis encuestas electorales muestran que el Partido Conservador, el gran rival del Partido Liberal de Trudeau, ha dado la vuelta en intención de voto y se impone por la mínima. En su comparecencia en el Parlamento, la exfiscal general aseguró que recibió amenazas veladas del Gobierno para que impidiera que SNC-Lavalin, acusada de firmar contratos ilegales con la Libia de Muammar el Gaddafi, fuera a juicio. El Ejecutivo de Trudeau buscaba que se permitiera a la empresa alcanzar un acuerdo extrajudicial con la Fiscalía, ya que una sentencia en su contra supondría quedar fuera de contratos federales durante una década. Las presiones llegaron del primer ministro en persona.

Es curioso, si no llega a ser por la declaración de una exministra y exfiscal jamás se hubiera sabido la pretensión de la quiebra del Estado de derecho por un primer ministro liberal, para beneficiar a una relevante empresa de actuaciones ilegales nítidas. Ese mandatario es débil ante las amenazas cibernéticas que vienen desde China, impulsor en ampliar los derechos de las minorías y en el terreno de la libertad sexual, y de acusar a la Iglesia católica de no cumplir debidamente con sus mandatos y preceptos. Debería leer, en alguna ocasión, las Memorias de San Agustín, tiene tiempo hasta octubre.

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