Director de hotel una profesion difícil (I)

Director de hotel una profesion difícil (I)

Salvador Vilches Gomez
Vocal de ASETHAN (Asociación Emérita de Turismo y Hostelería de Andalucía )

Los tiempos han cambiado una barbaridad, como dice la canción.
Antes un director de hotel era una persona madura, al cual respetábamos como si de un Dios se tratara. El marqués de Nájera, ahí es nada. Elegancia pura hasta en los andares.
Debido al boom turístico y también, porque no decirlo, a cierto grado de analfabetismo, los que teníamos bachiller y un par de idiomas éramos los “reyes del mambo”. Empecé a dirigir, con título naturalmente, a los 25 años. La demanda de profesionales era cada vez mayor y cambiábamos con cierta frecuencia, siempre mejorando nuestras condiciones laborales y de apoderamiento. Aprendíamos una profesión muchas veces, con algunos errores. El éxito formaba parte de nuestra dinámica de trabajo, pero con los yerros sacábamos buenas lecciones. Empleábamos el sentido común y la comunicación constante a través de la Asociación de Directores, del Skal y de los CIT, a través del contacto comprendíamos que nuestros errores eran comunes a casi todos, había poco que leer de turismo y de empresas en general, hoy día todo ha cambiado y quien no se cultiva es porque no quiere.
¿Por qué esta profesión nuestra es tan complicada?
En el año 83 un cliente y amigo me dijo que yo en lugar de ser un director (Lebreros, 439 habitaciones), era un alcalde, con grandes dosis de juez de paz, de laboral y un poco también guardia civil. Así es de compleja nuestra profesión.
Lo he comentado muchas veces:
Somos una manzana en la que en la parte superior la Propiedad nos pide más rendimiento. Por abajo, los empleados piden mejoras salariales. Por un lateral, los proveedores quieren cobrar antes. Y, por el otro lado, los clientes quieren más calidad y servicios a menor precio, intentado pagar lo más tarde posible. Nosotros estamos justo en el centro, donde se ubica la semilla, y todos los palos vienen directamente al director.
Manejamos una industria en la cual atendemos a nuestros clientes a través de nuestros empleados, por tanto trato directo entre personas con todas las complicaciones que de ello emana.Sin embargo, todo ha cambiado a peor, como aquella teoría que indica “no hay nada por malo que esté que no pueda tender a empeorar”. Antes se exigía estar titulado en Turismo, ahora no, bajo mi punto de vista es un error admitir que se dirija sin titulación. Antes éramos responsables de nuestros presupuestos, ahora casi vienen mandados de central. La política comercial del producto la diseñaba el director con sus comerciales, ahora tampoco, todo viene marcado en manuales, hasta las veces que nos tenemos que reunir con nuestro personal. La verdad nunca he trabajado de esta forma, ni siquiera estando en una Cadena como director, he querido tener mi propia filosofía del trabajo, mi estilo, sin que fuese en detrimento de la Central. Yo he despedido y contratado sin contar para nada con Central, lo he comunicado después de hacer el trabajo. Hace algún tiempo un colega me indicó que su Central exigía reuniones de jefes de departamentos todos los días. Me parece una tontería y una pérdida de tiempo. En Asia, copiando el modelo americano hacíamos “the morning breakfast”. El día anterior se citaban a dos o tres jefes de departamento para analizar una llegada, un congreso, un seminario, lo que fuese. Después se emitía un pequeño informe a Central, era lógico, teniendo en cuenta el cambio horario yo hacía mi reunión a las 9,00 hs. local, equivalente a las 0,3 hrs., de España, por tanto cuando empezaban a trabajar en Mallorca el director general de la Cadena tenía mi informe encima de la mesa, con la certeza por fax, que se había hecho la reunión tempranito. Las de jefes de departamentos las teníamos semanalmente los sábados, un día también importante porque emitíamos el informe inmediatamente, la consecuencia es que desde Palma veían que los sábados también currábamos. Sistemas de control de presencia, pero opino que la presencia en el establecimiento no es lo más importante. A veces me han comentado algunos colegas que van a trabajar a las 8 y terminan a las 12 de la noche. Mal hecho bajo mi punto de vista, eso es presencia en el puesto de trabajo, ahora bien una gestión comercial en la calle, la contratación de un congreso, las relaciones institucionales, acudir a cursillos sobre empresas, hacer un master y una serie más de ejemplos que puedo poner son más importantes que la mera presencia. El rendimiento para el producto es mucho mayor que estar atado a una silla todo el día.

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