Director de hotel, una profesion difícil (y II)

Director de hotel, una profesion difícil (y II)

Salvador Vilches Gomez
Vocal de ASETHAN (Asociación Emérita de Turismo y Hostelería de Andalucía)

Hace algún tiempo tuve una charla con dos colegas en un almuerzo de Málaga, entonces era presidente de Aehcos. La charla fue más o menos de la siguiente forma:
No te veo por las asambleas ni por las convivencias de Aehcos, ¿porque no asistes?
El trabajo me tiene cautivo siempre en el hotel.
¿Siempre? Sí, no tengo tiempo para salir a la calle.
El decir no tengo tiempo es una vaguedad, hay que planificarse y sobre todo delegar.
Pues no tengo tiempo, Salva.
Pongámonos en una hipótesis, vamos a suponer que te despiden, lo cual entra dentro de una lógica. ¿A cuántos profesionales conoces?, ¿cómo encuentras trabajo?
Mi joven amigo se quedó de piedra, nunca lo había pensado. Encerrarse en un trabajo entre cuatro paredes sin mantener contacto con asociaciones y amigos es un craso error. No te conoce nadie. Desde entonces acude con cierta frecuencia a las asambleas hoteleras.
Los tiempos han cambiado una barbaridad, como dice la canción. Tal y como ha cambiado nuestra Asociación de Directores.
Desde 1974 que soy asociado asistí a todas las asambleas hasta mediados de los 80. Nuestra reunión anual era nuestra, debatíamos nuestros problemas en una jornada completa, después había un postcongreso de un par de días.
La última asamblea tuvo que anularse por falta de participantes, lógico. Demasiado programa de actividades y poco trabajo en pos de la profesión.
Recuerdo que, debido a mi amistad con Vicente Romero fui a una reunión de los asociados de Málaga en el hotel Andalucía Plaza. Venían a dar una conferencia El Sr. Arenas y Jáume Matas del PP. Por las razones que fueran no pudieron asistir. Maravilloso, hicimos una reunión a la antigua, criticando a la Asociación, alabándola cuando procedía, es decir una reunión nuestra. Por otra parte, no es apetecible que una asociación como la nuestra se destaque políticamente, ni de un bando ni del otro. El director debe ser apolítico o al menos aparentarlo. Nada más que nos tenemos que reflejar en la situación que se encuentra actualmente el Sr. Matas. Mal negocio para la Asociación, los temas políticos y las subvenciones también son un pésimo negocio, te tapan la boca desde la primera que recibes, otra cosa es pedir colaboración en nuestras asambleas. El Foro de Saneamiento no las quiere y no para de hacer actividades. La última que asistí fue a la de Murcia, llegué por la tarde a la cena, el día siguiente mediodía de reunión y por la tarde vuelta a casa, cuando quiero hacer un viaje de placer lo hago de otra forma.
La radiografía actual del director es tétrica. Alguien que tenga mas de 50 años que se amarre los machos en su empresa, no quieren directores mayores, prefieren chavales con un Master y poca experiencia que se pueda manejar bien y un corto salario. Voy a cumplir 63 años, estoy fresco en la profesión, con unos conocimientos que no tenía hace 30 años, he pasado por quiebras, suspensiónes de pagos, convenios laborales (cinco provinciales) sacar a una empresa de una quiebra técnica y un largo etc., pues bien, mis servicios no interesan a ninguna empresa, soy un director caro según la teoría actual, mas o menos un cadáver, laboralmente hablando, que ha supervivido a muchas luchas.
Yo me pregunto ¿qué es caro?, ¿dejar un establecimiento hotelero en manos de alguien que no sabe de qué va o confiarlo a un experto?. Las cadenas hoteleras piensan que los hoteles se llevan desde Central, inmenso error, una parte se lleva desde Central otra no, por la sencilla razón de que los hoteles funcionan con personas y dirigirlas exige ciertos conocimientos. Una plantilla puede ser buena, regular o mala, lo que no cabe la menor duda es que llevando el barco con buen pulso en el transcurso del tiempo navegará en la calma, los problemas laborales se resuelven con tiempo, no hay varitas mágicas, pero el tiempo hay que aplicarlo día a día, marcar una estrategia y llevarla hasta sus últimas consecuencias.

Abogo por un nuevo impulso asociativo en el que los protagonistas seamos nosotros, que discutamos y también que aprovechemos esta comunicación para aprender cada día un poco más en esta profesión tan dura y complicada.

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