Editorial - Cataluña. Ahora o nunca - El Sol Digital
Editorial – Cataluña. Ahora o nunca

Editorial – Cataluña. Ahora o nunca

Parece que es verdad que España es diferente. Porque lo que sucede en Cataluña es difícilmente imaginable en otro país de nuestro entorno democrático. En alguna república africana sí.

Puigdemont, un personaje que se llevará al teatro y al cine, es seguro, deja tirado a su pueblo, del que se reclama presidente legítimo, y a su vicepresidente y a otros consejeros, ahora encarcelados en Madrid, y se refugia en Bruselas, donde imagina que escapará a la acción de la justicia española. ¿Se cree más que los que han dado la cara al declarar en la capital de España y han sido detenidos?, ¿tiene miedo? Lo que parece claro es que no da la cara ni asume sus responsabilidades y huye.

Más allá del esperpento, sus huestes del PEDECAT le proponen como candidato a presidente, debe ser por su valentía, visión política y liderazgo. Todo un cubo de cieno que se arrojan sobre sí mismos.

Pero pese a todo, los independentistas, de ir unidos en bloque, pueden ganar las elecciones, Dios no lo quiera, y esto representaría no ya un varapalo para el Gobierno, que se ha jugado a cara o cruz el resultado convocando estas elecciones tan precipitadas sino también un aumento de la inestabilidad política y económica en el conjunto de España. Porque Cataluña no solo se hace daño sino que nos hace daño a todos los españoles.

Está claro que al Gobierno le quema en las manos el artículo 155 de la Constitución y quiere quitárselo cuanto antes de encima, pero esto solo sería posible con un triunfo de los constitucionalistas el 21 de diciembre, y ni aún así, y por varias razones.

Entre los constitucionalistas se supone, junto a PP y Ciudadanos, al PSC, y esto está por ver, porque ha dado notorias muestras de sí pero no. En segundo lugar, porque en el supuesto de que estos constitucionalistas tuvieran mayoría para formar gobierno, ¿iban a formarlo juntos?, parece difícil imaginarlo. ¿O desde fuera una o dos fuerzas apoyarían a una tercera con la que no compartieran su política? Piénsese que el PP en Cataluña es una fuerza minoritaria, 11 escaños de 135.

No vamos a descubrir ahora que el bloque independentista ha recurrido a toda clase de ilegalidades -como el referéndum del 1-0- para proclamar la república e independizarse de España, aunque esto haya resultado una ficción. De ahí que sea lo más lógico que se proceda a la ilegalización de estas fuerzas que actúan al margen del ordenamiento constitucional. Y este asunto apenas nadie lo plantea.

Porque no cabe duda que librar la batalla contra los independentistas no es un juego floral, para ganarla debe ser una batalla política y electoral con todas sus consecuencias, denunciando la catadura moral y política de sus líderes, de la que han dado buena y continuada prueba. Y sea cual sea el resultado, la autonomía de Cataluña deberá seguir intervenida, a la vez que se inicia un periodo de reconstrucción española -con todas las dificultades que se quiera- de aquella comunidad. No va a ser fácil, pero si no se intenta la derrota estará servida y Cataluña será la república de al lado. Ahora o nunca.

RESIDENCIA

Deja un comentario

El email no será público.