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Editorial – Dina, la pieza marroquí de Podemos

Editorial – Dina, la pieza marroquí de Podemos

El caso Dina, más allá de su judicializada tarjeta de teléfono móvil, presenta otras interrogantes que tienen que ver con los intereses de Marruecos y la actuación de sus servicios secretos.

La marroquí Dina Bousselham fue asesora de Podemos en el Parlamento Europeo y desde entonces ha conseguido que este partido comunista disminuya su fervor por el Frente Polisario, con gran contento de Marruecos.  Según distintas fuentes consultadas, no hay dudas de la lealtad de Dina hacia su país de origen y “la gran cuestión nacional”, como así se le llama al Sáhara occidental. Una persona que está próxima a Pablo Iglesias, y que ahora es, nada menos, que vicepresidente segundo del Gobierno, es de gran interés para el país alauita, nuestro vecino del sur. Si Podemos se hubiese escorado hacia el Polisario, como hacen todos los grupos de izquierda, Marruecos se habría preocupado. Pero aquí entra Dina en escena.

De participar activamente en el grupo europarlamentario de apoyo al Sáhara, Podemos ha pasado a las palabras vacías. Iglesias llegó a afirmar que “España sigue siendo administrador y soberano del Sahara occidental, así que jurídicamente Marruecos está invadiendo un territorio colonial español explotando ilegalmente sus recursos” (39 Conferencia de Apoyo al Pueblo Saharaui, noviembre de 2014, Universidad Complutense de Madrid). Iglesias fue el único máximo dirigente de un partido que acudió al acto y, claro, le dio un gran abrazo al líder del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz. Desde entonces ha recorrido un gran trecho.

Dina llegó a ser secretaria de Migraciones de Podemos, tras su paso como asistenta del líder podemita en Bruselas y alumna en la Complutense (a la que Iglesias le dio matrícula de honor) y más tarde colaboradora de La Tuerka, espacio televisivo del dirigente extremista.

Esta joven marroquí llegó a España con 18 años desde Tánger, donde nació en 1990. En la ciudad al otro lado del Estrecho estudió en el Instituto Severo Ochoa. Años después, su carrera la acabó con un Erasmus en la Nueva Sorbona de París y cursó un máster en el Instituto de Altos Estudios de América Latina. En 2013, en París, entro a formar parte del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), de centro derecha marroquí, fundado en 2007 por Fouad Ali el Himma, gran amigo del rey de Marruecos. El caso es que también Dina ha tenido algunas veleidades antimonárquicas, por ejemplo cuando escribió en un blog de Público que “el problema surge cuando la persona que habla de combatir las desigualdades ocupa (…) el séptimo lugar en la lista de reyes más ricos del mundo según Forbes”, en clara referencia a su rey.

Ya en Madrid, se diploma en Prevención de conflictos internacionales y también en Cooperación y seguridad en el Mediterráneo. En su currículum figura que domina seis idiomas y ha escrito en publicaciones como Rebelión, Nueva Tribuna y la revista Al Qalifa.

Ahora, Dina está al frente la web La última hora que, presuntamente, lucha contra las noticias falsas y los bulos, aunque la publicación no tenga escrúpulos en defender a Podemos y a su líder -que ahora tiene acceso a los secretos del CNI– por todos los medios.

Conviene recordar que, según la Constitución de Marruecos, todo marroquí, desde que nace hasta que muere, debe lealtad a su rey y no puede renunciar a su nacionalidad. Si lo hiciera estaría cometiendo un delito de alta traición, que se paga desde los 20 años de prisión hasta con la pena de muerte. No creemos que Dina vaya a traicionar a su país, pero ¿qué lealtad le debe a España?

 

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