Editorial - El Gobierno paga a los independentistas catalanes - El Sol Digital
Editorial – El Gobierno paga a los independentistas catalanes

Editorial – El Gobierno paga a los independentistas catalanes

Las primeras declaraciones e iniciativas del recién estrenado Gobierno socialista han estado dirigidas a contentar a los separatistas catalanes, hablándoles la ministra Batet de la necesidad de una reforma de la Constitución  en un sentido federal –“urgente, viable y deseable” ha dicho-, a la vez que se libraban de controles del Gobierno central los pagos de la Generalitat. Este es el primer abono del Gobierno, que con solo 85 diputados está en las manos parlamentarias del resto de la Cámara y que ahora remunera a los independentistas catalanes parte del precio de la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Ejecutivo. Y vendrán más pagos, cuando lo deseable es justamente lo contrario, más firmeza en la defensa de la Constitución española frente a los golpistas de la Generalitat.

Si la Constitución necesita reformas, y las necesita, otra cosa es el momento y las mayorías que deben articularse para alcanzarlas, es en un sentido muy distinto al que ahora atisbamos. Mantenimiento, al menos, del artículo 155, control por el Estado de los Mozos y de TV3 y Catalunya Radio, ofensiva urgente en comunicación por parte del Gobierno y de cuantos medios y fuerzas son leales a la legalidad vigente, persecución del adoctrinamiento escolar y un largo etcétera de medidas tendentes a reconducir el actual estado de cosas que, de otro modo, derivará en la degradación de la situación política hasta la independencia real de esta comunidad autónoma.

Para más deterioro del mapa político español, el PP sigue erre que erre sin emprender una auténtica regeneración política; se limitará en su Congreso de julio a sustituir a Mariano Rajoy, probablemente por Feijoo, cambio que en absoluto representa un cambio de rumbo. No se tocarán los Estatutos y bajo la excusa del miedo a una “guerra encarnizada” entre los distintos líderes que podrían optar a la sucesión pues se espanta el verdadero y necesario debate interno que en cualquier Congreso debe existir. La cúpula del PP no ha alcanzado a desentrañar las verdaderas causas de los malos tiempos que le soplan. Quizá sea esta su última oportunidad antes de convertirse en la cuarta fuerza política de España tras haber sido la primera. Pero a su suerte, como a la de todos los grupos significativos de la escena nacional, no solo están ligados los afiliados, también el resto de los españoles.

Unicaja

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