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Editorial – El ministro del Interior no dijo la verdad sobre los vuelos de inmigrantes de Canarias a la península

Editorial – El ministro del Interior no dijo la verdad sobre los vuelos de inmigrantes de Canarias a la península

Valencia, Alicante, Zaragoza, Barcelona, Málaga, Sevilla, Granada… En los aeropuertos de estas ciudades han aterrizado vuelos comerciales con inmigrantes procedentes de Canarias mientras que el ministro del Interior decía que estos traslados no se producirían y que tal  movimiento sería ilegal. Estas declaraciones tenían lugar  cuando se encontraba el pasado 20 de noviembre en Marruecos, intentando atajar la crisis migratoria hacia Canarias, propósito en el que también fracasó.

Pero este asunto tiene muchos frentes. Por ejemplo, el de la deslealtad del ministro con las autoridades autonómicas y provinciales, dejándoles en libertad en sus ciudades estos inmigrantes, lo que ha criticado, por ejemplo, el alcalde de Granada.

A estas alturas del desarrollo de los hechos, que podrían ser constitutivos de delitos, las preguntas que debemos hacernos son si se ha abierto alguna investigación judicial, y si los fiscales han actuado al tener conocimiento de los vuelos. Hay que considerar las detenciones de 16 inmigrantes que llegaron en un vuelo comercial a Valencia, y dos ellos con COVID,  y todos con pasaportes falsos. Los presuntos delitos serían de usurpación de identidad y falsificación de documento. Pero los vuelos dan para más porque la Comunidad Valenciana, que ha recibido más de 300 inmigrantes indocumentados, los ha acogido sin PCR, por lo que el riesgo de transmisión del COVID era y es real, y de esto también debería responder el ministro. Así las cosas, el frente constitucional de PP, Vox y Ciudadanos ha solicitado la comparecencia de Grande-Marlaska en el Congreso por su actuación. Además, el SUP ha preguntado en una carta dirigida a los ministros de Interior y de Migraciones si conocen si alguna ONG ha organizado este tipo de desplazamientos. El sindicato policial Jupol, por su parte, sostiene que los desplazamientos son los lunes y los viernes y que están, obviamente, organizados.

Las restricciones por el coronavirus prohíben los movimientos entre autonomías y provincias y junto al toque de queda son de aplicación a todos los ciudadanos, menos a los inmigrantes, parece ser. En la práctica, las organizaciones criminales que trafican con seres humanos se sienten agradecidas de que les pongan en la península a estos ilegales para ahora organizarlos con destino a otros países europeos, al menos a una buena parte de ellos. Impagable.

Grande-Marlaska, que sostenía la necesidad de retener a los inmigrantes en Canarias para no producir el efecto llamada y evitar que el archipiélago canario se convirtiera en la vía de entrada irregular a Europa, no ha dicho la verdad. ¿Va a reaccionar la UE contra España por saltarse su política migratoria?

Aquí, en Málaga, la Subdelegación del Gobierno ha sostenido, en relación a un vuelo, que se trataba de una medida “puntual”, cuando se descubrió el hecho, no antes. En el último mes, han partido al menos cuatro vuelos con inmigrantes hacia Málaga, por lo que la sucesión de vuelos “puntuales” han conformado ya una línea. Los inmigrantes quedan a su libre albedrío una vez que están en tierra. A los vuelos con destino a Málaga hay que sumar los de Granada y, al menos, otros ocho a Valencia y otras ciudades. Pero son “puntuales”, claro.

Después del fracaso de la política de cuotas practicada por la UE, la Comisión Europea decidió cambiar el protocolo por otro en el que se acelerarían las tramitaciones de asilo, se protegería a los más vulnerables y se agilizaría la expulsión a sus países de los inmigrantes que no tengan derecho a acogerse a ninguna medida de protección. Y ¿qué ha hecho el gobierno español? Pues no colaborar y envía de forma clandestina a la península a centenares de inmigrantes llegados de forma ilegal a Canarias. La ministra portavoz del Gobierno llegó a declarar que desconocía estos hechos, después pasó a decir que se trataba de excepcionalidades cuando los sindicatos policiales dieron la voz de alarma.

Marlaska desoyó durante meses las peticiones de ayuda del Gobierno canario, convirtiendo las islas en una nueva Lampedusa, después le tocó burlar la verdad y hacer el paripé en Rabat. Con un tema tan sensible como el de la inmigración, por sus implicaciones nacionales y europeas y por la vulneración de las normas anticovid y el riesgo real de contagios, el ministro debería de haber dimitido desde el primer minuto en que se conocieron estos vuelos organizados con nocturnidad y alevosía. No lo ha hecho, por supuesto, pese al peligro para la seguridad y la salud de los españoles que suponen estos hechos. Que papelón el del juez metido a político de la porra. Por cierto, que otros terminaron hasta fuera de la carrera, como Baltasar Garzón.

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