Editorial - El odio siempre - El Sol Digital
Editorial – El odio siempre

Editorial – El odio siempre

La reacción no se hizo esperar. En la misma noche electoral, Pablo Iglesias lanzaba su alerta antifascista a los cuatro vientos y en menos de veinticuatro horas en varias ciudades andaluzas, como Málaga, salían a la calle jóvenes manifestantes al grito de “sin piernas y sin brazos, fascistas en pedazos”, de evidente contenido violento. O en Cádiz se agredía a unos periodistas, por citar solo dos casos.

Pese a que Adelante Andalucía -marca de Podemos en la Comunidad- ha perdido casi 300.000 votos, sus dirigentes Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo siguen al frente y no asumen la responsabilidad de su fracaso, agitando, eso sí, la bandera del antifascismo, que entre los suyos es movilizadora, para desviar la atención de su inconsistente acción política. De dimitir nada, aunque ellos sí pidan la dimisión venga a cuento o no de cualquier cargo gubernamental.

Hay que recordar que uno de los pocos incidentes que se conocen en los últimos años -y sin heridos ni daños materiales- causados por un grupo de extrema derecha es el asalto en 2013 al centro cultural Blanquerna, en Madrid, y fueron condenados los 10 asaltantes y cuatro de ellos ingresaron en prisión. ¿Ingresarán también en la cárcel los causantes de los disturbios de estos días que sí han causado heridos? No lo esperen. Este Gobierno es complaciente con quienes posibilitaron la investidura de Pedro Sánchez, los partidos golpistas catalanes, los proetarras de Bildu y los antisistema de Podemos y necesita de ellos para su mantenimiento en el poder, como se comprueba fácilmente tras el seguimiento de la actualidad política nacional.

El respeto a los resultados en las urnas, la seguridad en la calle y la libertad de expresión son esenciales en un Estado de Derecho y no deberíamos recordar aquí que el Gobierno está obligado constitucionalmente a proceder a su defensa poniendo a disposición de la Justicia a sus enemigos. Pero lo escribimos desde estas páginas, como hacen también algunos otros medios, porque el proceder del Gobierno deja mucho que desear en este sentido.

Los ejemplos de ataques a la libertad de expresión por los nuevos bárbaros, tanto los seguidores podemitas como los secesionistas catalanes o vascos, se multiplican. Hace solo unos días eran interrumpidos y acosados el ministro Borrell, el candidato Valls o Albert Rivera. A estos cafres les molesta cualquier otra voz que no sea la suya y no entienden de convivencia política y pluralismo, buscan un régimen totalitario y va a por él. No pasemos por alto que también en estos días un joven fue apaleado en Vitoria y tuvo que ser ingresado en el hospital porque defendió su derecho a sentirse español y vasco. Los demócratas debemos impedir que nos ahoguen la voz y si el Gobierno se inhibe deberá pagar por ello, ante los jueces y en las elecciones. Los 40 años de la Constitución que acabamos de celebrar son nuestro mayor logro democrático en siglos, no dejemos que nos lo arrebaten los aprendices de brujos.

Unicaja

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