Editorial - Estibadores y taxistas, una lucha de otra época - El Sol Digital
Editorial – Estibadores y taxistas, una lucha de otra época

Editorial – Estibadores y taxistas, una lucha de otra época

Este pasado lunes, 5 de junio, se consumó la primera de las huelgas anunciadas por los estibadores. El resultado ha sido un seguimiento masivo. Amparados en su supuestamente legítima demanda de mantenimiento de los puestos de trabajo, han paralizado la entrada y salida de mercancías de los puertos españoles. Por supuesto, los huelguistas no dicen que gozan de salarios como en ningún otro sector y que mantienen un monopolio de la contratación de la estiba, lo que ha motivado la conocida sentencia del tribunal europeo, las sanciones a España y el real decreto ley y decreto del Gobierno, tarde pero ya publicados.

Este pulso de los estibadores se parece mucho a otro, el de los taxistas. Es, de nuevo, un sector que detesta la competencia, en este caso de Cabify o Uber, y que se considera con derechos adquiridos de superior peso que la libertad de contratación y de competencia. La reciente demostración de fuerza en Madrid y las agresiones anónimas habidas a conductores y vehículos de las compañías citadas -que en la Feria de Sevilla supusieron coches incendiados, sin que se haya identificado hasta el momento a los autores- intentan presionar al Gobierno para que esté de su lado y éste, que huye de la firmeza en sus convicciones, recula ante la fuerza. Sin embargo, la tecnología, las necesidades del pasajero, las nuevas formas de oferta y demanda del transporte… apuntan irremisiblemente a que estos sectores, como todos en una sociedad abierta, se van a transformar profundamente.

Podemos, naturalmente, apoya a los estibadores y taxistas en sus posicionamientos antigubernamentales por cuanto representa la izquierda más rancia que se alinea con esa defensa a ultranza de privilegios y monopolios de otra época. Pero que el taxi y la estiba tienen que adaptarse al siglo XXI admite pocas dudas. Las ofertas alternativas tienen éxito y lo van a seguir teniendo, son más baratas  y la calidad también es mayor, por eso liberalizar solo trae beneficios para los usuarios.

Las licencias de VTC no han dejado de crecer -resultan entre tres y cuatro veces más baratas- y haría bien el gobierno en apoyarlas y no pasarle la pelota a los ayuntamientos o judicializar el conflicto, como hasta ahora. Además, el taxi cuenta con una normativa muy rígida en cuanto a horarios, paradas y jornadas que las nuevas plataformas no tienen por qué seguir. Hay un importante consenso social hoy en que los modelos que no satisfacen las necesidades del ciudadano están destinados a desaparecer, por eso si el Gobierno establece marcos regulatorios que por la fuerza protegen privilegios se está equivocando gravemente. El Gobierno debe estar con la mayoría de los ciudadanos frente a unos pocos que quieren mantener su estatus.

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