Editorial - La ley Celáa, un regalo a los enemigos del castellano y a otros a medio alfabetizar - El Sol Digital
Editorial – La ley Celáa, un regalo a los enemigos del castellano y a otros a medio alfabetizar

Editorial – La ley Celáa, un regalo a los enemigos del castellano y a otros a medio alfabetizar

El proyecto de ley orgánica de educación, obra de la sin par ministra del ramo, Isabel Celáa, está en marcha. El Gobierno de socialistas y comunistas -siempre habrá que recordar quiénes  forman el Ejecutivo porque no hay igual en la UE- quiere derogar la LOMCE o ley Wert -en honor del ministro de Rajoy que se atrevió a tocar la educación, parcela que le corresponde por designio de los dioses a la izquierda- con una ley eminentemente ideológica y para consumo de sus seguidores, perjudicando a la otra media España que se margina.

Se trata de una ley que desplaza los centros concertados y el castellano de aquellas comunidades autónomas con lengua cooficial. Por añadidura, es una ley que, afectando a todos los niños del país, nace sin consenso alguno con el resto de fuerzas políticas ni con los profesionales o los padres de los alumnos.

Entre otros aspectos lesivos para los  estudiantes, esta ley contempla que los contenidos básicos de las enseñanzas mínimas fijados por el Ministerio no supondrán más del 50 por ciento de los horarios para las comunidades con lengua cooficial, ni del 60 por ciento para el resto; la religión es de oferta obligatoria pero elimina la obligación de cursar una materia alternativa y la nota no contará para procesos de acceso universitario o para becas…

Uno de los aspectos más sobresalientes, por cuanto negativo, de la ley es la educación especial: en diez años los centros ordinarios deberán tener recursos para atender al alumnado con discapacidad, lo que condena a estos alumnos -que requieren de una atención personalizada- a mezclarse con el resto de matriculados y que padezcan el calvario que muchos padres ya conocen. En cuanto a los centros concertados, se elimina la llamada “demanda social” para abrir nuevos centros o aumentar las plazas, y no podrán percibir cuotas de las familias por recibir las enseñanzas de carácter gratuito.

La izquierda sabe de la importancia del adoctrinamiento y no quiere perder el monopolio que desde los inicios de la democracia en nuestro país ha tenido y tiene en educación, y cualquier escrúpulo que pudiera presentarse por parte de la oposición política o los padres de alumnos, la patronal de centros o los profesores les parece inconcebible. Esta es otra buena causa, la lucha en los tribunales y en la calle contra la ley, para defender la libertad en España, tan amenazada desde tantos frentes. Solo con un esfuerzo continuado de todos los ciudadanos podremos dar al traste con los proyectos totalitarios que se vienen multiplicando desde la formación de este Gobierno sin igual.

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