Editorial - La UE se juega su supervivencia con la pandemia - El Sol Digital
Editorial – La UE se juega su supervivencia con la pandemia

Editorial – La UE se juega su supervivencia con la pandemia

La UE es menos europea después del brexit, pero ahora con la descomunal extensión de la pandemia del coronavirus se juega su futuro. Los ciudadanos europeos no tienen en sus mentes ni en sus corazones a la UE. Desde luego, hay motivos. La institución supranacional se ha ganado ella solita el desamor. No se trata ya de que el euroescepticismo esté bien asentado en algunos países -no solo los de Visegrado, sino también Italia y otros-, sino que no hay crisis que no sorprenda a la UE en Babia.

Sucedió con la crisis de los refugiados en los Balcanes en 2015 cuando decenas de miles invadieron las fronteras de la Unión sin que ésta reaccionase, y solo mucho después encontró la fórmula cómoda de pagar a Turquía para que este país hiciera de poli malo en sus fronteras y frenara la riada humana. Pero tampoco con la oleada de atentados terroristas que tuvieron lugar en España, Francia, Alemania, Bélgica o el Reino Unido fue capaz de articular ninguna política en la mitad de la pasada década. Ella es así.

El Estado nación es mejor visto por los distintos nacionales que la UE, a la que mayoritariamente se desconecta de los problemas reales de cada uno. Un criterio realista, y no idealista, que es el que propone la UE dado lo poco que tiene que ofrecer, analizaría la situación en términos de coste-beneficio y sopesaría si compensa y es útil pertenecer a este club tan mal avenido, y hoy es dudoso que lo sea, por más ilusión que se tenga en una Europa en lo económico y en lo político unida y fuerte.

Pero es que en lo internacional, la UE da miedo, se arruga ante Cuba, Venezuela, Irán… y no sigue la política norteamericana de vuelta a las sanciones a los ayatolás creyendo antes a éstos que a su aliado militar en la OTAN, lo que es de locos, pese a deber su propia existencia en libertad gracias, precisamente, a los denostados EEUU.

De vuelta al coronavirus, el fracaso del Eurogrupo en su última reunión, por la división norte-sur, ha resultado patética. El sur pide coronabonos o la activación de créditos vía fondo europeo de rescate (MEDE), y Alemania y Holanda, y no solo, se oponen porque por aquí nunca hemos hecho bien los deberes de reducción del gasto público y control de nuestras cuentas, lo que es cierto. Pero si cuando no luce el sol la UE no está para todos, podemos pensar, y es legítimo y razonable, en otro plan. No hay que olvidar la negativa inicial de Alemania y Francia a enviar equipos médicos a Italia, que se desangraba por la pandemia, aunque después se rectificase. ¿Es eso lo que podemos esperar?

Ahora, el Banco Central Europeo (BCE) ha dado a luz un plan de 750.000 millones de euros y la Comisión Europea quiere flexibilizar las ayudas de los estados anulando los límites de gasto, pero hasta ahora solo se trata de buenas palabras, hay que esperar para ver en qué quedan.

El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, dijo que esta es “una crisis dramática y de tal magnitud” no vivida “desde el final de la Segunda Guerra Mundial”. Y tiene razón, al igual que la misma presidenta de la Comisión, Úrsula von der Leyen: “Demasiados optaron por un todo para mí en un primer momento” y critica la insolidaridad demostrada por ese todos.

El año pasado éramos 28 estados en la UE, hoy 27, ¿qué nos espera? La UE está cuestionada desde hace tiempo y ahora ha decretado durante un mes, prorrogable, el cierre de sus fronteras por el coronavirus. ¿Qué pasará con la pesada euroburocracia de Bruselas después de esta gran crisis?

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