Editorial - Orgullo LGTBI y odio - El Sol Digital
Editorial – Orgullo LGTBI y odio

Editorial – Orgullo LGTBI y odio

El pasado sábado 6 de julio, dirigentes y seguidores de Ciudadanos tuvieron que abandonar en Madrid, y escoltados por la Policía, la marcha del Orgullo por los insultos y agresiones que sufrieron por parte de numerosos asistentes. No se trataba de que un reducido número de aquellos se comportara incívicamente, eran muchos más, miles de violentos más.

Este conocido grupo de presión que es el movimiento LGTBI, cuyos mandamases no han salido de las urnas pero que se autoadjudican la representación de las distintas orientaciones sexuales, menos la heterosexual, hace gala de unos comportamientos antidemocráticos que en nada benefician, sino todo lo contrario, a quienes dicen defender. Así, provocan el rechazo de cuantos podrían seguir sus siglas y se sienten asqueados por la intolerancia y hasta la violencia del oficialismo de esta tendencia.

Como bien explicaba la diputada de Ciudadanos, Inés Arrimadas, “es un día de vergüenza y de infamia”, pero también hacía una apelación directa a PSOE y Podemos “por haber alimentado este odio contra los votantes de Ciudadanos”.

En teoría, los organizadores del Orgullo criticaban que Ciudadanos negociara o pactara con Vox, pero lo que este posicionamiento revela es el sectarismo de la extrema izquierda que se refugia en las siglas LGTBI y que tiene a PSOE -y especialmente al ministro del Interior, Marlaska- y Podemos como cómplices del acoso a PP y Cs, intentando que no se valgan de acuerdos con Vox para llegar a los gobiernos de las distintas administraciones, pretensión antidemocrática allá donde las haya. ¿PSOE y Podemos tienen todo el derecho del mundo a pactar con los separatistas catalanes y con los filoterroristas de Bildu pero los demás partidos no tienen derecho a pactar con otro partido que no ha matado a nadie y que respeta el orden constitucional? Seguro que es políticamente incorrecto hacerse esta pregunta, por eso, precisamente, hay que hacérsela y romper también este tabú. Se puede y se deben respetar los derechos de los homosexuales y cualesquiera otros con una orientación sexual pero se debe condenar con la misma firmeza y desde posiciones democráticas a quienes con su totalitarismo atentan contra ésta.

Si no fuera indecente sería gracioso, les gritaban “fascistas” a Ciudadanos en el trayecto de Atocha a Colón en Madrid quienes en ese mismo momento no permitían la libertad de expresión y el derecho de manifestación a otros ciudadanos. Ellos mismos se disparan en el pie.

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