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Editorial – Que viene el coco (o el argumento del voto útil)

Editorial – Que viene el coco (o el argumento del voto útil)

A estas alturas del guión político, nos conocemos todos. Desde 2015, el PP perdía votos hacia Ciudadanos, por la izquierda, como consecuencia de la corrupción y el gesto impasible hacia los golpistas catalanes, a los que Rajoy no quiso aplicarles todo el poder del Estado de Derecho sino solo un 155 de la Constitución que dejaba armados a 17.000 mozos y el aparato de propaganda secesionista. Su mano ejecutora fue la malhadada Sáenz de Santamaría y su manido discurso del diálogo, mantra que se utiliza por doquier cuando se burla la ley.

Una cosa es cierta, el PP ha perdido cientos de miles de votos no por casualidad y, sin embargo, todavía no ha hecho examen de conciencia y solo ha levantado un pelín la voz ante un Vox que le come terreno, y ha experimentado un remedo de primarias a remolque de la izquierda, que las viene practicando, mal que bien, desde hace años, más vale tarde que nunca, cabría apostillar.

La realidad se impone a la campaña, es más dura. Se ha pasado del bipartidismo al multipartidismo, aunque hasta hace poco algunos decían que no creían que el bipartidismo estuviera muerto, y es que está, no muerto, sino también enterrado.

El argumento de la utilidad del voto, o el voto del miedo, ya no es creíble si lo utiliza la misma fuerza política que tanto ha defraudado a sus votantes y que, precisamente, por eso, buena parte de ellos los ha perdido y ya no son rehenes que se someten al débil argumento de “el que viene es peor que yo, así que tú verás”.

Se dice que hay circunscripciones en las que a la hora del reparto se beneficia a quien se quiere dañar, vocea el PP, pero no es así. Como se sabe, la ley D´Hont establece un reparto entre las distintas fuerzas que concurren a unas elecciones, y si hay 5 escaños, por ejemplo, se divide el número de votos válidos, entre estos 5 y se asignan a los partidos con cifras más altas, pero si los votantes de Vox se inclinaran por el PP  sería quizá Podemos quien le escamotearía el voto a Vox y así ganaría esta fuerza de extrema izquierda y podría sumar sus resultados a PSOE. Pero, claro, la campaña es la campaña y lo admite todo.

Dicho lo anterior, la opción de Pedro Sánchez al frente de PSOE es el mayor peligro que haya vivido la democracia española, dispuesto a pactar con los que odian el sistema democrático (Podemos) o el actual estado de las autonomías (independentistas catalanes y vascos), a lo que suma su fijación por el gasto público y los peores vicios de “otro vendrá que lo arregle” que es la seña de identidad del PSOE de Sánchez.

Solo el voto en conciencia, frente al voto útil, es garantía, siempre, de democracia, higiene política y ejercicio crítico del sufragio universal. Si viene el coco, le estaremos esperando.

Aceites de Antequera

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