Editorial - Un ministro que debe dimitir - El Sol Digital
Editorial – Un ministro que debe dimitir

Editorial – Un ministro que debe dimitir

No se puede negar la habilidad que tiene este Gobierno para meterse en todos los charcos. Al caso Cifuentes -ex presidenta que recibió el cariño de Rajoy en el capítulo máster-, le sucede la imputación de Gallardón, la intervención del partido en Madrid, la declaración oficial de reformar el Código Penal en caliente tras la sentencia de “La Manada”… y, ahora, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, ataca al magistrado del voto particular de los sentenciados diciendo que “todo el mundo sabe que tiene un problema”. Pues el problema lo tiene el ministro porque todas las asociaciones de jueces y fiscales han pedido su dimisión por su temeridad de inmiscuirse en un asunto estrictamente judicial. Es otra injerencia más puesto que Catalá ya había sido reprobado por el Legislativo hace un año cuando el Congreso reclamó su destitución por “obstaculizar la acción de la Justicia” en causas de corrupción.

Estamos acostumbrados a escuchar de labios del portavoz del Gobierno y de cualquiera de los ministros que éste no comenta las sentencias judiciales y que las acatan y bla bla bla. Pero no siempre es así. Aquí el ministro -que no ha sido cesado y que, por lo tanto, cuenta con el respaldo del presidente- ha dado un mal paso dejando atrás las líneas rojas de la democracia, una de ellas la separación de poderes. “Hoy es La Manada, pero mañana puede ser cualquier actuación que no sea del agrado del ministro o de su Gobierno”, han señalado estas asociaciones. Hasta la Comisión Permanente del Consejo del Poder Judicial se pronunció reclamando “responsabilidad institucional”. Este es el peligro, como señalaba un ex magistrado, de “correr junto a las masas” y ponerse a salvo no sea que la opinión pública vaya a entender que… se asiente a la sentencia.

Por la gravedad de la injerencia del ministro, éste debería dimitir más pronto que tarde, aunque sea éste un verbo que solo se conjuga por el Gobierno in extremis.

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