Editorial - ¿Y de la presunción de inocencia qué? - El Sol Digital
Editorial – ¿Y de la presunción de inocencia qué?

Editorial – ¿Y de la presunción de inocencia qué?

Hay determinados pactos y proyectos de ley que son muy peligrosos en una democracia. Por ejemplo, que el estado de alarma se haya convertido en la práctica en un estado de excepción, tesis que sostienen prestigiosos juristas y hasta jueces. O que se modifique arbitrariamente el Código Penal, como pretendió en su día la comunista Irene Montero con la ley de libertad sexual. Y ahora se trata del nuevo experimento de Pablo Iglesias, la ley de violencia contra la infancia. Este texto introduce la obligación para todos los ciudadanos, y especialmente los docentes, de denunciar “de forma inmediata la existencia de indicios” de posibles casos de abusos, aunque no se tenga certeza, lo que va a originar otros abusos y la delación interesada, además de apartar la presunción de inocencia de los acusados. Es otra clase de discriminación positiva, muy parecida a la de violencia de género, en la que basta que una mujer te denuncie para que te detengan, aunque no haya una sola evidencia, después ya se verá.

También en el texto de supuesta protección de la infancia se amplía la edad a partir de la cual se inicia el plazo de prescripción del delito, que empieza a contarse desde que la víctima cumpla 30 años, un poco tarde ¿no?, lo que obligará a modificar el Código Penal.

Lo que no entienden los podemitas y sus aliados socialistas es que las leyes deben ser escrupulosamente garantistas tanto de los derechos de las víctimas como de los acusados. En un estado democrático es así, guste o no. Pero, claro, para eso hay que defender la democracia, lo que se duda muy mucho de Podemos. Por ejemplo, con el escándalo de abusos sexuales a unas menores de un centro tutelado por el Gobierno de Baleares, formado por PSOE y Podemos, cuando ambos partidos se negaron a abrir una investigación en el Parlamento regional, en una prueba más de transparencia. La defensa de la infancia, para algunos, solo vale si es contra el otro, si soy yo el acusado no. Muy peligroso.

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