“El 90 por ciento de los negocios que se han abierto en Málaga cubren una necesidad ficticia”

“El 90 por ciento de los negocios que se han abierto en Málaga cubren una necesidad ficticia”

Luis Jiménez, fundador de la Escuela Andalusí

Maite Díaz Torres

La Escuela Andalusí se encuentra en un antiguo piso restaurado cerca del callejón de Chinitas. Los frescos de sus paredes y techos han sido completamente recuperados con pincel y bisturí para que conserven su aspecto original, los suelos se han mantenido intactos y después de mucho trabajo el espacio hoy conserva el aspecto que tenía antiguamente y ha recuperado su alma.
Las cuatro paredes bajo las que se encuentra la Escuela Andalusí, muestran la filosofía de este centro. Luis Jiménez, artista, formado en naturopatía, investigador y divulgador de la Terapia Floral de Edward Bach fundó esta escuela para recuperar la tradición de Andalucía desde el punto de vista humanista que fomenta el resurgir del alma en cada uno de los emprendimientos humanos. Desde el pasado 11 de septiembre, esta empresa con sede en Málaga y Mallorca, que trabaja en Madrid, Valencia y San Sebastián, pretende ampliar sus enseñanzas al entorno empresarial. Luis Jiménez nos habla sobre su particular perspectiva del mercado y la empresa.

-¿Qué es una empresa con alma?

Cualquier emprendimiento responde a la necesidad personal del individuo. Nosotros pensamos que la vocación no tiene nada que ver con el oficio sino con la manera que tiene la persona de expresar su naturaleza de una forma creativa en ese oficio. Cada uno, por lo tanto, hace su trabajo de forma diferente para sentirse pleno, creativo y alegre, que son los tres parámetros de medición. En el mundo empresarial vemos que las empresas se sostienen como consecuencia de la búsqueda de la economía sin replantear otra forma de pensamiento. Eso nos ha llevado a una sociedad insostenible en la que se coarta la creatividad. Nos hemos colapsado en un comportamiento que nos está llevado a la destrucción empresarial, económica y ecológica.

-¿Cómo casa esta filosofía empresarial con la sociedad?

Nosotros planteamos que la empresa se base, no en la rentabilidad económica sino en el servicio a la sociedad. Cuando una empresa se basa en el servicio, se crea en función de la necesidad que se observa en una sociedad, desplegando la entidad según las habilidades que se tienen para suplir esa necesidad y creando así una sinergia entre la empresa y la sociedad. Una cosa muy diferente es crear la necesidad ficticia, que es lo que se ha hecho en el mundo capitalista. El 90 por ciento de los negocios que se han abierto en Málaga en los últimos años cubren una necesidad ficticia. Nosotros no formamos a empresarios en esa dirección, sino que damos formación a profesionales comprometidos que quieren introducir elementos de transformación para que el mundo poco a poco recupere su humanidad. Esa es la base de nuestra empresa.

-¿A qué os referís cuando habláis del design thinking de una empresa?

Es una manera de pensar desde todas las vertientes. Nace a partir de los diseñadores. Primero es necesario pensar para qué se crea una empresa y qué es lo que puede aportar. El valor diferenciador de una empresa es su propietario. Nosotros lo primero que hacemos es conseguir que el individuo se ponga en valor a sí mismo para que transmita esto a su empresa. La empresa es un organismo vivo que se crea con cada uno de los miembros. Cada miembro tiene una responsabilidad y debe estar colocado según su vocación. Cada trabajador tiene una forma de llevar su trabajo y el dueño de la empresa debe facilitar que cada miembro pueda expresarse y vaya conociendo su lugar de trabajo hasta que en un momento determinado exprese la filosofía del negocio a su manera.

-¿Cómo casa el crecimiento personal con la productividad de una empresa?

La productividad es un cuento. Nos han vendido la moto de que todos los años tenemos que facturar más, cuando no se trata de eso, sino de tener un sostenimiento equilibrado, ecológico y humanista para que la gente que participa de la empresa tenga el beneficio óptimo para poder vivir de acuerdo a lo que ellos necesitan. De esa forma se pueden desarrollar las funciones de la empresa de una manera acorde con el principio ético de la empresa y la visión humanista del planeta.

-¿Dónde está el tope de las empresas?

La facturación en un pico ascendente permanente de beneficios anuales no llega a ninguna parte. La cifra de aumento porcentual de las ventas como un elemento empresarial es una farsa, es insostenible, por eso se ha colapsado el mercado, porque el crecimiento perpetuo es insostenible, el crecimiento tiene un fin. Nos estamos cargando el planeta. Antes, la compra de un coche era un elemento de transporte, por ejemplo y hoy es un elemento de consumo y al mismo tiempo una seña de progreso, identidad y cualidad. Esto es insostenible y a la vista está.

-¿Cómo comenzaron vuestros cursos de formación empresarial?

Para nosotros esta área es muy reciente. Nos interesa trabajar con empresas que introducen el elemento humano. Por ejemplo, Ikea no vende muebles, vende una filosofía de vida que mueve a las personas. Nosotros queremos enseñar al mundo empresarial a que haga eso que hace Ikea, que transmita valores, pero de verdad.

-¿Cómo se empieza a inculcar este pensamiento en un mundo que se mueve por la competencia y la productividad?

Nos han dicho que el éxito está en la competencia, en subirte por encima de los demás, estar más preparado que los otros. Eso no es cierto, es el marco que se ha creado desde la educación para que se vayan creando mentes posicionadas en el miedo y que se enfrenten desde la competencia para vencer al otro. El secreto es ser original, se puede perdurar más allá de las cuotas de beneficio que se tiene entendido que tiene que haber en las cuentas de resultado de las empresas a final de año. Tenemos que darnos cuenta de cuál es la verdadera necesidad del momento, que no es producir muchos coches, a pesar de que nos hagan creer que si el consumo de coches desciende nos morimos de hambre. Nosotros facilitamos la reflexión del individuo para que recupere la capacidad de pensar que ha perdido durante su vida, porque hoy en día nos adjudican los pensamientos desde los medios de comunicación y el gobierno y nosotros los repetimos creando un pensamiento vírico.

-¿Qué pasaría si el director de una empresa se ve obligado a despedir por ejemplo a su empleado? ¿No habría un conflicto ético?

Entiendo que no, porque los procesos personales están más allá de los vínculos que se establecen en una empresa. La empresa es una entidad sistémica que está manteniendo el desarrollo, no solo de la gente que está vinculada sino de otros muchos que están relacionados. Al tomar una decisión como ampliar o reducir plantilla, afecta a quien está relacionado con la empresa, pero esto debe verse desde una perspectiva sistémica, más allá de la apariencia, ya que podría ser bueno para esta persona porque las crisis muchas veces amplían la visión de la vida.

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