El aprovisionamiento de los laboratorios farmacéuticos, un campo de batalla

El aprovisionamiento de los laboratorios farmacéuticos, un campo de batalla

FarmaQuímica Sur es una de las seis empresas de España dedicadas a re-envasar materias primas para crear principios farmacéuticos. 

Maite Díaz Torres
La industria farmacéutica es un campo empresarial muy amplio que comprende desde las actividades de investigación y desarrollo hasta la producción, control de calidad y marketing, entre otros. El proceso que se desarrolla desde la compra de las materias primas necesarias para elaborar los compuestos farmacéuticos hasta que el medicamento llega a nuestra farmacia pasa por innumerables controles de calidad y sanitarios, además de involucrar a muchos trabajadores.

En España, hay seis empresas reenvasadoras de materias primas para principios activo-farmacéuticos: tres en Cataluña, una en Valencia, una en Madrid y la última, es una empresa situada en el polígono del Guadalhorce de Málaga llamada FarmaQuímica.
Juan José García, propietario de FarmaQuímica, asegura que, en ocasiones, algunas de las empresas relacionadas con este campo se han visto empujadas a cerrar su negocio a causa del boicot sufrido por parte de sus compañeros. El director admite, sin embargo, que esta situación “se ve con menos frecuencia en los últimos años”. Por su parte, FarmaQuímica ha sufrido muchas presiones por parte de la competencia, ya que en los últimos años la compañía ha ampliado su negocio hasta llegar a tener influencia en el territorio catalán, por lo que se ha creado un conflicto con las empresas del mismo campo ubicadas en Cataluña, ya que las empresas catalanas “han estado muy asentadas en Málaga y se han ido desplazando” conforme esta empresa ha ido creciendo, asegura García.

Destacar en un mercado competitivo

Una de las formas de luchar contra la gran competencia que existe en el sector farmacéutico y en concreto, entre las empresas reenvasadoras de materias primas para crear principios farmacéuticos, es la diversificación. En el caso de FarmaQuímica, decidieron que no era una buena idea “centrarse solamente en el sector farmacéutico, ya que hoy hay una serie de sectores como la parafarmacia que se han ido abriendo”. Sin embargo, García defiende que son los productos farmacéuticos los que hacen que una empresa de este tipo se diferencie del resto, por ese motivo aún hoy FarmaQuímica dedica aproximadamente un “30 o 35 por ciento” de su producción a los principios activos.

Por otra parte, García defiende que “para vender bien hay que tener buenos proveedores”. Por ese motivo decidió aventurarse al extranjero para buscar los materiales en los lugares más rentables. Así, desde FarmaQuímica pasaron de comprar las materias a Cataluña, que eran en 1998 los principales proveedores para la compañía, a ir directamente a los proveedores extranjeros para ahorrarse los intermediarios. Con este propósito, la empresa FarmaQuímica, que ya contaba con una facturación de unos 700.000 euros anuales en el 2001, comenzó a moverse hacia el año 2005 por ferias europeas y de ahí pasó a ponerse en contacto con China y la India.
Hacia el año 2007, con cinco personas trabajando en FarmaQuímica, se empezó a vender al extranjero apoyándose siempre en dos organismos: el ICEX y las Cámaras de Comercio. De esta forma, dicha empresa se puso “a la cola de China” para observar las compañías que no interesaban al gigante asiático y así poder aprovecharse de la situación como “los pececillos que van debajo del tiburón y que van comiendo lo que al tiburón le va sobrando”, comenta García.

La compra-venta de materiales para compuestos farmacéuticos

El primer paso a la hora de comprar una materia prima destinada a crear principios farmacéuticos es encuadrar esa materia entre las diferentes clases de materias que están en venta, asegura Juan José. Así, esta materia puede considerarse un excipiente, base, planta en polvo, extracto, esencia, o principio activo farmacéutico. Es importante, asegura el director de FarmaQuímica, evitar el cambio de proveedores porque tener el mismo proveedor facilita el proceso.

La gestión necesaria para comprar estos materiales se complica mucho cuando la compra es extracomunitaria, en este caso, una vez acordada la relación calidad-precio se debe comprobar que el proveedor cumpla la Good Manufacturing Practice (GMP), que es la certificación que asegura que los productos se han fabricado de forma controlada, conforme a las condiciones exigidas para su comercialización. Además de esta certificación, se debe tener un Rating Confirmation que verifique el cumplimiento de GMP por parte de la administración y es necesario auditar documentalmente a las empresas proveedoras para no tener que hacer la compra in situ en cada ocasión.

La mayoría de los materiales se venden desde China, India y otros países de Asia, ya que “la industria farmacéutica está volcada en el sureste asiático”, asegura el director de FarmaQuímica. La empresa importa aproximadamente un 40 por ciento desde los mencionados países y este año pretende “estratégicamente volcar allí más importaciones”.La importación desde los países extra-comunitarios suele hacerse vía aérea al aeropuerto de Ámsterdam o Roterdam. Aunque puede parecer contraproducente hacer pasar los materiales por Holanda, lo cierto es que, según asegura el director de FarmaQuímica, “las aduanas que tenemos en nuestro país son un caos” por lo que llevar los materiales directamente a España ralentizaría mucho el proceso.
Si los materiales se compran a un país comunitario o en territorio nacional, la gestión “se simplifica mucho” ya que solo se tiene que cumplir con la certificación de correcta fabricación según las normas europeas y el transporte se hace por carretera.

En el momento en el que los materiales llegan a FarmaQuímica, se pasan a la sala de cuarentena donde “se extraen muestras y se llevan a los controles de calidad”. En este sentido, FarmaQuímica trabaja con los Servicios Centrales de apoyo a la investigación (SCAI), que pertenece a la UMA. Allí se hacen todas las pruebas necesarias “según la farmacopea de cada material”, que son los libros o archivos donde se recogen todos los principios activos autorizados en cada territorio con las características analíticas que tiene que cumplir cada producto.

Una vez se ha comprobado que todos los documentos, certificados y pruebas de calidad son correctos, se pasan los materiales a las salas de envasado, que deben cumplir con unas características muy específicas y estar completamente aisladas. En el caso de tener sobrantes o que un producto caduque antes de su venta, dicho material “se deja en cuarentena en una fase de deshecho y cada seis meses pasa una empresa de residuos que se encarga de su destrucción”.

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