“El Ateneo de Málaga es un espacio de debate y de libre pensamiento, aquí no nos casamos con nadie y damos voz a todos” - El Sol Digital
“El Ateneo de Málaga es un espacio de debate y de libre pensamiento, aquí no nos casamos con nadie y damos voz a todos”La presidenta del Ateneo, Victoria Abón, en el centro, durante la última entrega de las medallas de la entidad

“El Ateneo de Málaga es un espacio de debate y de libre pensamiento, aquí no nos casamos con nadie y damos voz a todos”

Brenda Saavedra Casiano.- Victoria Abón lleva apenas cinco meses como presidenta de la nueva junta directiva del Ateneo de Málaga, pero pertenece al movimiento ateneísta desde hace algunos años. Su pasión por la cultura y sus ganas de transmitirla hacen que, junto a sus compañeros, emplee parte de su tiempo libre en mantener activo este espacio, abierto a la ciudadanía, donde cada jornada se regalan actividades pensadas para hacerla llegar. Tanto esta profesora de fotografía, en la Escuela de Arte de San Telmo, como sus compañeros, se dejan la piel para que el Ateneo alcance, con calidad, a cada vez más receptores y, aunque son conscientes de que quedan cosas por mejorar, emplean sus fuerzas en colocar las piedras necesarias para avanzar cada día. Así, Abón define el espacio como “un lugar de libre pensamiento donde perdura la clave de la cultura en libertad y donde las personas pueden desarrollar su sensibilidad, conocer muchos temas y trabajar en un amplio sentido del espectro cultural”.

¿Cuándo comenzó como responsable del Ateneo de Málaga?

El nombramiento como presidenta de la nueva junta directiva fue el 7 de noviembre, después de un mes desde que se convocaron las elecciones.

¿Qué la vincula al Ateneo?

Soy ateneísta desde hace unos años. En la última junta directiva era vocal de videocreación. Me fichó nuestro antiguo presidente, Diego Rodríguez Vargas, y estuvimos los últimos cuatro años trabajando en ese ámbito cultural, con el tema de la videocreación, la imagen y, en general, en el Ateneo, con diversas cuestiones que hacían falta. Así, fue surgiendo la idea de que la nueva junta directiva saliese de la anterior, porque Diego Rodríguez hizo los ocho años como presidente y en nuestros estatutos no se puede estar más de dos legislaturas seguidas. Desde la propia junta queríamos que hubiera una continuidad y que, aunque tuviéramos nuevas incorporaciones, que el nuevo presidente saliera de los que habíamos estado ya trabajando en esto. Al final fui yo, pero podría haber sido cualquier otro compañero.

¿Cuáles son las motivaciones de la nueva junta?

Muchos de los vocales de la junta anterior continúan y prácticamente con la misma vocalía, aunque alguno le ha cambiado el nombre, porque han modificado un poco la especialidad. Las líneas a seguir son las mismas que se han fomentado desde siempre en el Ateneo, sobre todo en base a la cultura en libertad y de respetar todas las ideas, los credos, trabajar por el bien común y el libre pensamiento, que es el eje central, desde que se creó hace 52 años.

¿Cómo han sido los avances que se han producido con el paso del tiempo?

Yo sólo he vivido los últimos años, pero hace uno y medio, cuando hicimos el 50 aniversario, en 2016, se grabó una película, llamada Historia de una resistencia, que trata de la historia del Ateneo de Málaga, cómo cuajó la idea, cómo se creó y como ha pervivido a lo largo de los años, adaptándose a los cambios y a los nuevos tiempos. En 1965 fue cuando surgió la idea y se consolidó en 1967, después del franquismo, ya que en dicho periodo hubo problemas para que se pudiera crear. Se ha ido amoldando a las modificaciones por el paso de los años, pero siempre ha perdurado la clave de la cultura en libertad y el libre pensamiento.

¿Nació con esa idea?

Sí, desde siempre. Es un lugar de debate, de pensamiento crítico, donde se analizan diferentes temas. Así, hay muchas actividades, desde exposiciones hasta teatro, música y vocalías de distinto tipo, como de narrativa, poesía, historia, etc. Estas son, en total, 25 y tratan todos los temas relacionados con la cultura, pero quizás el eje central es ese espacio de pensamiento crítico y de analizar la actualidad, la problemática social que se vive desde distintos puntos de vista. Además, queremos dar voz a todas las ideas y pensamientos de la sociedad para que haya ese debate, esa mezcolanza de poder expresar las ideas libremente.

En la actualidad, ¿cuáles son los temas que más se tratan?

Tratamos todos los asuntos que afectan a la sociedad. De hecho, por ejemplo, uno de los temas que está últimamente más candente y de actualidad en Málaga es el debate de urbanismo y del puerto, y se ha debatido aquí, organizado por el vocal de Ciudadanía. Lo que hacemos son debates con todas las partes implicadas, tanto los que están a favor como los que están en contra, para estudiar, entre todos, el problema y, de esta manera, poder plantearlo ante el público, tanto para los socios -que son nuestros principales destinatarios- como para la ciudadanía, porque nuestras puertas están abiertas y puede venir todo el mundo.

¿Quizás pretenden que el Ateneo se convierta en un punto común de referencia donde se unan todas las partes para intentar llegar a un entendimiento?

No exactamente. Es más bien un espacio de debate, porque el entendimiento a veces se consigue y otras veces no, ya que las partes no se ponen de acuerdo y cada uno tira para lo suyo y no se llega nunca a nada. Aún así, que, por lo menos, la ciudadanía pueda escuchar lo que cada uno tiene que decir y que saque sus conclusiones, que al final es a lo que vamos, a que la gente conozca la problemática, lo que dice cada uno, sus verdades, y que sean libres de sacar sus propias conclusiones, siendo conscientes de lo que hay, de la realidad. Aquí no nos casamos con nadie ni cojeamos de ningún lado, sino que damos voz a todos.

¿Hay bastante participación ciudadana?

Hay mucha, aunque suelen venir según los temas, porque hay algunos que interesan más y otros menos.

¿Cuáles son los que más interés despiertan?

Aquellos que generan más debate, temas candentes de actualidad, de los que se hacen conferencias, mesas redondas y demás. Éstos suelen llenar el salón de actos, que tiene un aforo de 100 asientos. Ahora mismo, también estamos realizando, hasta marzo, un ciclo feminista, y hemos tenido algunas charlas y conferencias desde distintas vocalías y desde diferentes puntos de vista. Se trata de un tema al que hemos tenido muchas ganas de meterle mano y de traerlo a la palestra, hemos empezado ahora con él y la gente responde muy bien.

¿La afluencia de gente en las actividades ha aumentado en los últimos años?

No sé decir desde hace muchos años atrás, pero siempre ha habido épocas. En los últimos cuatro años, que los he vivido en primer plano, siempre ha dependido del tipo de actividad, de la conferencia, del conferenciante, de la mesa redonda, etc., pero, en general, siempre ha habido bastante participación, porque cuando hay una actividad con personas relevantes o que tienen cosas que decir, la gente lo sabe y acude.

¿Tienen algún objetivo fijado a largo plazo?

Tenemos varias metas. El Ateneo es muy grande y hay varias cosas importantes que queremos cubrir desde hace tiempo, pero por una cosa u otra no se ha podido llevar a cabo. Una de ellas es la accesibilidad, una asignatura pendiente, ya que hay muchos socios y ciudadanos en general que se quejan de que no es un edificio con buen acceso, porque tenemos una super escalera que todo el mundo que la mira la compara con subir una montaña y, ciertamente, es complicado para las personas con movilidad reducida que no pueden o les cuesta mucho. Es un problema que, desde hace años, han tocado las diferentes juntas directivas que han pasado y lo han trabajado, pero como es un edificio protegido no se puede tocar ni hacer obras que lo transformen o que toquen de alguna manera las partes importantes, por lo que es algo que está pendiente y a lo que queremos darle solución. Hay varios estudios hechos, pero el problema es buscar la financiación y los permisos adecuados para hacer una buena accesibilidad y que todo el mundo pueda subir hasta arriba y venir a las actividades que se producen en las plantas altas o para ver las exposiciones que están también arriba, no sólo quedarse en las que están a pie de calle. Además, por otro lado, queremos también poner en valor el edificio, porque, a pesar de ser histórico por la envergadura que tiene y encontrarse en la misma plaza de la Constitución, la ciudadanía parece que no conoce tanto su valor histórico y su importancia, sobre todo por el tema de Picasso. Esto antes era la antigua escuela de artes y oficios donde dio clases el padre del artista y en donde está demostrado y documentado que el pintor empezó a dibujar, en la famosa aula de dibujo, que se llama Aula Picasso desde hace años. Dicha aula hay que restaurarla y ponerla en valor junto con todo el edificio. Hay entidades que ponen en la ruta picassiana el edificio, pero los turistas sólo llegan hasta abajo, se asoman y creen que lo han visto todo, pero se saltan ese sitio que está en la segunda planta, ya que no está en condiciones. Así, nos gustaría restaurarlo, aunque sabemos que es muy costoso, y que no sólo tenga valor turístico, sino que sea también para los ciudadanos y los artistas, de manera que se convierta en un aula viva y de trabajo.

¿El aula permanece cerrada en la actualidad?

 Si, es un espacio que no se usa porque, además, no se puede pisar mucho porque no está en buenas condiciones.

¿Cree que Málaga es afortunada por contar con un espacio como este?

Por supuesto. Málaga tiene muchos espacios importantes, y el Ateneo es una entidad muy valorada en algunos sectores, como en la Universidad o en distintos tipos de entidades culturales que conocen las actividades que desarrollamos, y colaboramos con mucha gente. Así, el contacto con la Universidad es muy directo y muchos de nuestros vocales son profesores universitarios y realizamos trabajos en común. Aunque el Ateneo tiene un valor importante y está muy reconocido, en otros sectores de la sociedad no es tan conocido como espacio de libre pensamiento, un espacio cultural donde poder desarrollar la sensibilidad, poder conocer muchos temas y trabajar en un amplio sentido del espectro cultural.

¿Quizás los ciudadanos, en su mayoría, no conocen realmente lo que se hace?

Hay gente que sí, pero hay muchos que se preguntan qué puede hacerse en este edificio tan antiguo, y hay un sector de la sociedad que tiene una imagen de lugar trasnochado. Pese a ello, cada día más gente joven viene a las actividades, a participar en ellas y a realizar cosas también, porque tenemos exposiciones donde expone gente emergente, nuevos artistas y vienen muchos a verlo. Ahora estamos con la labor de darle la difusión que se merece para que se conozca mucho más, pero hay que tener en cuenta que cada uno de los vocales del Ateneo tiene su trabajo y la labor que se realiza es totalmente altruista.

Son todos voluntarios.

Sí, es una ONG cultural y lo que se hace es por amor, puro y duro, al arte y la cultura. Somos 25 vocalías y ocho colaboradores que dedicamos parte de nuestro tiempo libre a realizar estas actividades culturales para la gente, para dar a conocer la cultura, trabajar en ella, etc.

¿Qué es lo que les motiva a querer seguir con este proyecto teniendo en cuenta que es altruista?

Cuando me recuerdan las horas que le dedico a esto, siempre digo que igual que hay gente que en su tiempo libre hace punto de cruz, yo intento hacer cultura, mejor o peor, pero disfrutando mientras genero una actividad que fomenta la cultura. Además, busco que la gente la disfrute también.

Y por muchos años más.

Eso esperamos toda la junta y los colaboradores que vienen a hacer cosas y trabajar. Dentro del Ateneo no son sólo las actividades que se ven en el salón de actos o las tertulias, hay grupos de talleres de escritura, de lectura, etc., donde se genera material, libros, publicaciones y otras cosas que se hacen por amor al arte y la cultura y que es en beneficio de todo

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