“El camino ha sido duro hasta sacar un vino de calidad” - El Sol Digital
“El camino ha sido duro hasta sacar un vino de calidad”La bodega se encuentra en el municipio malagueño de Álora

“El camino ha sido duro hasta sacar un vino de calidad”

Francisco Manuel Pérez Hidalgo, bodeguero de Álora, con vinos de sus apellidos

V.A.– Francisco Manuel Pérez Hidalgo, junto a su hermano José, están al frente de las bodegas que llevan sus apellidos y que desde el municipio malagueño de Álora distribuyen en botellas por toda la geografía española.

Como todo lo que vale la pena, los comienzos de la bodega fueron duros y el aprendizaje con mucho esfuerzo, ahora cuando echan la vista atrás se sienten satisfechos del camino recorrido pero saben que les queda mucho por delante y la ampliación de la bodega es uno de sus primeros objetivos. Pararse es renunciar al futuro.

El crianza Vega del Geva tiene la calificación de excepcional en la Guía de los Supervinos 2018, la misma que el Flor Floris moscatel de Málaga seco.

En la parte trasera de la bodega, sentados frente a un barril y con el olor del vino en la sala habla Francisco Manuel, pausadamente, buscando las palabras más adecuadas en cada momento. El sol de la mañana entra por la ventana.

-¿Cómo empezó esta aventura de hacer vino?

-La bodega abrió sus puertas en el año 2000 y la viña se plantó en el mismo año en una finca de siete hectáreas, hoy considero que la bodega está ya consolidada y tenemos clientes fuera de Málaga para así no poner todos los huevos en el mismo cesto. El primer vino nació en una bodega prestada y no se vendió, ahora lo que estamos haciendo es ampliar lentamente, plantando nuevas hectáreas y esperar ya que la viña tarda en crecer.

El marco de plantación (2×1.4 m) es más denso de lo habitual en España y, en especial en Andalucía y la razón es que exista más competencia entre las distintas cepas y así obtener menor cantidad de uva por cepa, pero con mayor calidad.

La vinificación se realiza de forma independientemente para cada variedad en depósitos de acero inoxidable y a temperatura controlada entre 24 y 27 grados centígrados para la vinificación tinta y de 16 para la vinificación del blanco seco de Moscatel. Una vez que las fermentaciones han concluido se pasa el vino a la bodega para la crianza en barricas de roble francés y americano de 225 y 300 litros donde se guardarán en madera 12 o 18 meses según el destino del vino, crianza o reserva. Transcurrido el tiempo de crianza en madera se embotella y se guardan las botellas en jaulones hasta que el que el vino alcance el grado apropiado para disfrutarlo.

Cepas de la plantación

– ¿Que ha costado más, la producción, la gestión de la empresa o la distribución?

-La distribución, porque hay mucha competencia. Los tres primeros productores del mundo son Italia, Francia y España. En cambio, en consumo de vinos per cápita no estamos ni entre los 20 primeros, antes había una cultura más de vinos y ahora ha vuelto, esto implica mucha competencia.

La calidad del vino, según los franceses, está en el tamaño de las bodegas, en bodegas pequeñas se elaboran mejores vinos que en bodegas grandes, en esto el tamaño importa.

En Málaga tenemos gran variedad de suelos, estamos en una cornisa mediterránea, y en los arcillosos se adaptan muy bien los cultivos de tipo mediterráneo, eso nos permite hacer un  moscatel de Málaga,  un blanco, dos tintos y un crianza con diferentes uvas, shyra, merlot y cabernet.

-¿Qué personalidad tienes estos vinos?

-Hacemos vinos para muchos gustos, con cuerpo y suaves en boca, es más frutal y la crianza es más madera, el del Vega del Geva, de color entre rubí y cereza, se llama así por ser un rio afluente del Guadalhorce que pasa por nuestra finca, la finca era de un tío abuelo, se llama “El Morquecho”, el señor que la conservó se llamaba Cásser, de ahí que como es un páramo el vino reserva se llame “Paramo de Cásser.

Málaga es el mayor mercado a pesar de que queremos sacarlo fuera, yo soy partidario de que el mejor escaparate sean los propios turistas. Málaga no es consumidora de sus propios vinos dulces, prefieren vinos secos de la comarca y nuestros tintos van en la línea de otros vinos de Cádiz, El Ampurdán…, aquí podemos hacer lo mismo con los vinos ya que estamos en el litoral mediterráneo.

– ¿Cómo os veis dentro de diez años?

-Nos vemos intentando ampliar la bodega, aprovechando el enoturismo para expandir vinos de autor, de mucha calidad y tiradas muy limitadas.

Empezamos en este negocio por tener una finca de cítricos en el valle del Guadalhorce, que es lo que se plantó después de la filoxera de 1878, yo quería cambiar de cultivo y plantamos viñas,  posteriormente fue la bodega,  y como siempre me llamó la atención el vino estuve en Francia, luego hice un master en enología y el camino ha sido duro durante muchos años, hasta sacar un vino de calidad del que nos sentimos muy orgullosos.

vino
Vista general de las viñas

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