El caso del “niño pintor”, David Guerrero Guevara. Dan cuenta de las últimas informaciones su hermano Jorge y el periodista Daniel García Carretero (I) - El Sol Digital
El caso del “niño pintor”, David Guerrero Guevara. Dan cuenta de las últimas informaciones su hermano Jorge y el periodista Daniel García Carretero (I) Daniel García Carretero, a la izquierda, junto a Jorge Guerrero Guevara, el hermano del desaparecido

El caso del “niño pintor”, David Guerrero Guevara. Dan cuenta de las últimas informaciones su hermano Jorge y el periodista Daniel García Carretero (I)

Vicente Almenara.- La desaparición de David, el 6 de abril de 1987, todavía no tiene explicación. Su hermano Jorge y el periodista Daniel García Carretero iniciaron una investigación particular para tratar de llegar más lejos que la Policía. Ha pasado mucho tiempo pero la esperanza, aunque sea muy remota, está presente.  Hay nuevas pistas que comprobar, otras fuentes, hasta un trayecto distinto del niño que aquella tarde -en la que llegaba a Málaga la Reina Doña Sofía- salió de casa para dirigirse a una galería de arte.

Utilizamos las iniciales de Daniel García Carretero y Jorge Guerrero para señalar sus intervenciones. Una continuación de esta larga entrevista, con nuevos detalles del caso, se publicará en el próximo número de El Sol Digital.

 

D.G. C. Empiezo a investigar con Jorge a raíz de un reportaje que estaba haciendo para la Agencia EFE, un reportaje que no tenía nada que ver con la investigación del caso, sino que era un reportaje sobre la obra pictórica de David, que jamás se había hecho porque siempre se había puesto la etiqueta de “niño pintor”, pero nunca a nadie se le había ocurrido hacer un reportaje sobre el motivo por el que se le llamaba así, cómo era realmente su obra, y eso se consiguió 32 años después, se consiguió por primera vez el año pasado a raíz de una exposición que organizaron los hermanos. Yo conocí a Jorge por ese motivo, nos caíamos muy bien, estuvimos una tarde entera hablando y, a partir de ese momento, fue surgiendo la idea de, poco a poco, ponernos a investigar, sin ningún tipo de ambición, ni de pretensión, ni de absolutamente nada, porque nosotros partimos de la base de que, lamentablemente, no se había podido descubrir nada pero que se había hecho una gran investigación durante mucho tiempo y con múltiples revisiones del caso. Poco a poco nos encontramos con la sorpresa de que aparecen ciertas cosas que no deberían estar allí. Empezamos a investigar sin ningún tipo de prejuicio, partíamos de la base de que se había hecho una investigación, y poco a poco, nos encontramos con testimonios y con fuentes que, en principio, no casan con la versión que los portavoces policiales han estado contando todos estos años. Nosotros le dedicamos mucho tiempo, hemos tenido la ventaja de que hemos podido centrarnos mucho en el tema e investigar a fondo el caso. Hemos hablado con cientos de personas, es muy probable que con más gente que la propia Policía en más de 30 años. Lo hemos hecho a ciegas porque no hemos tenido acceso a los archivos policiales. Esa es una reivindicación que hacen muchos periodistas de investigación, y esto debería de cambiar, sobre todo para casos que ya estén prescritos, casos sobre los que la Policía no esté trabajando. Creo que podrían hacer mucho bien, permitir tanto a periodistas de investigación, como privados, criminólogos, que tengan la oportunidad de revisar el caso y tener acceso a los archivos policiales, como si estuviéramos en el minuto cero de la investigación, hace más de 30 años, desgastando suelas y gastando teléfono, a la vieja usanza. No hemos tenido ni medios, ni documentos. Posteriormente, es verdad que accedimos al sumario del caso, pero lamentablemente el sumario deja mucho que desear. Entonces, lo positivo de todo esto, de no haber podido acceder a los archivos policiales, es habernos visto en la obligación de ponernos a investigar nosotros directamente.

Sobre los archivos policiales, no sé si compartir tu idea, porque en los archivos figuraran fuentes de la propia Policía que nunca debería revelar y que, por lo tanto, no deberían estar al alcance de ninguna persona, ni los archivos de un periodista deben estar al alcance de la Policía. Es decir, que en cualquier investigación que se haga, también hay derechos a proteger.

D.G. C. ¿Qué diferencia unos archivos policiales de unos archivos que estén en el juzgado, en el sumario? Porque en el sumario también hay información personal, y eso está a disposición de los familiares directos. Y si la familia lo considera oportuno, lo puede poner en manos de un periodista, un detective, o de quien le dé la gana. Es una cosa que no entiendo. Estoy de acuerdo contigo en que la información especialmente a proteger, la muy personal sobre la vida íntima de determinadas personas, sobre determinados nombres incluso, estaría bien que se protegiera, o podrían tacharla como se ha hecho toda la vida. Pero, por lo menos, tener el contexto de la investigación y saber por dónde fueron los tiros, saber dónde se centró la Policía, qué hipótesis tenía. Lógicamente, cuando se hable de las condiciones sexuales de una persona, que no lo digan, que lo borren, en eso estaríamos de acuerdo.

¿El sumario lo entregó el juez sin ninguna clase de limitación?, ¿fue mucho después de los hechos?

D.G. C. El sumario se lo entregó a Jorge el secretario judicial a finales del año pasado [2018], después de más de 30 años. Estuvo a punto de destruirse. El problema precisamente fue que, si no hubiéramos llegado a tiempo, seguramente se habría destruido el sumario, con todo el valor histórico que el caso puede tener. Aparte de para la familia, que no es histórico, sino lógicamente sentimental, es un valor histórico para Málaga.

Si no se pide no lo entregan. ¿De motu proprio el juzgado os lo entrega?

D.G. C. Si el juzgado hubiera decidido destruirlo no te invitan a que lo tengas antes, lo destruyen y punto. Es más, durante un tiempo, desde que empezamos a hacer las gestiones para obtenerlo, no lo teníamos claro si nos lo iban a entregar, no teníamos asegurado que fuéramos a conseguirlo finalmente.

J.G. Tengo entendido que muchas veces es por problemas de espacio por lo que se destruyen. Creo que éste estaba digitalizado, nos hemos enterado hace poco, los digitales ocupan menos espacio, sobre todo para este tipo de casos sensibles para la ciudad.

¿Por qué la ciudad?

J.G. La institución. Por ejemplo, el alcalde de la ciudad nunca vino. Te sientes con ese problema, tan difícil de digerir, que es la desaparición de un menor por causas no justificadas, cualquier hecho estético, de cualquier personalidad importante de la ciudad, como puede ser el alcalde, creo que aunque no te solucione la vida, ayuda pensar que en algún momento están ahí intentando ayudarte o te tienen en mente, pero no apareció nunca. Pedro Aparicio, un socialista, no fue social ahí.

D.G. C. Esto coincidió con el caso de Melody Nakachian en Marbella, incluso el padre de David llegó a hacer una rueda de prensa quejándose un poco de los medios que se habían puesto a disposición del caso de Melody y los pocos recursos para el caso de David.

Aparte de las instituciones, como comenta Jorge, ¿cómo valoráis en conjunto, durante todos estos años, la labor de la Policía?

D.G. C. Es un asunto bastante delicado, conocemos personalmente a varios policías del caso, y a título personal no me cabe ninguna duda que después de la familia, muchos de los policías que investigaron el caso, eran los primeros que querían saber algo sobre David. Estoy seguro de ello, porque he tratado a algunos y son muy buenas personas. Hay otros con los que, lamentablemente, no hemos podido contactar, y que son precisamente los jefes de grupo que llevaron la brigada en aquel momento. Entonces, para mí, esa es una espinita que se me clava. He hablado con otros inspectores que han tenido una relación muy cercana, por ejemplo, Emilio Palacios, es casi la única persona de la Policía que ha hablado con la prensa a lo largo de todos estos años. Pero hay otros policías que tienen otra manera de ser o de actuar, y que han tendido más a tener un perfil muy bajo y a no salir en ninguna parte. Y en un caso tan concreto como una investigación como la que estamos haciendo nosotros, he echado en falta, porque no estamos hablando de un periodista que va a publicar algo para un periódico, estamos hablando de un periodista pero que en el fondo es amigo de un familiar y que están investigando juntos, y de que pretenden sacar algo, y están haciendo una investigación profunda y rigurosa. A mí me molesta un poco que no hayan considerado una excepción hacerlo. Si no quieren hablar conmigo, que por lo menos a Jorge lo pudieran haber atendido. ¿Cómo fue la investigación? Pues bueno, te he comentado que empecé a investigar sin ningún tipo de pretensión, ni de prejuicios, no quería sacarle los colores a nadie, no era nuestra intención, ni mucho menos pero, claro, cuando el discurso, la versión oficial que ha mantenido la Policía todos estos años, es que la pista de David se le pierde cuando sale de su casa, y que no llega a la parada, o que no hay referencias de que llegó a la parada en el centro de Málaga, etc., nuestra sorpresa fue cuando nos encontramos no con uno, sino con varios testimonios y fuentes, de todos y cada uno de los lugares a los que se dirigió David aquella tarde. No estamos hablando de un testimonio aislado. Estamos hablando de que existen referencias de que David pudo estar hablando desde el trayecto desde su casa hasta la parada del autobús, se pudo haber cruzado con algunos conocidos y haber mantenido una breve conversación con ellos. Estamos hablando de que hay una nota del Gobierno Civil que se envió a los medios de comunicación, el martes día 7 de abril, un día después de la desaparición, que dice que a David a las siete menos cuarto se le ve en la parada del autobús del mercado de Huelin, tengo el testimonio de Paco Jurado, que era un antiguo delegado sindical de UGT en Málaga, este hombre es muy amigo del gobernador civil, de Plácido Conde, tenía a la familia de su mujer allí en Huelin, solía pasear por allí muy a menudo, conocía al niño de vista, me cuenta que dio la casualidad de que estaba cerca de la iglesia de San Patricio, y que enfrente suya estaba un autobús de línea y se fijó, y él me cuenta que David subió en el autobús, iba dentro del autobús. El autobús estaba parado recogiendo pasajeros y David estaba dentro, según este hombre. Nos dice que se lo contó a Plácido Conde, pero que nunca habló con la Policía. Y ahí empezamos un poco con las cosas que nos molestan. Luego, el primer testimonio en orden cronológico que tuvimos, fue el de Rafael Jaime Calderón, que es un pintor malagueño que nos cuenta que vio al niño en la galería de arte, pero es que curiosamente este hombre conocía a David de la academia de pintura, porque era muy amigo del profesor que tenía David.

¿Qué galería?

D.G. C. La Maison, en Duquesa de Parcent. Lo curioso es que, según su testimonio, mantuvo una conversación con David sobre el cuadro del Cristo, que en aquel momento nos dijo que ya estaba colgado. O sea que la inauguración se produjo el día viernes 3 de abril y la desaparición fue el lunes día 6. Y él nos cuenta que el cuadro del Cristo ya estaba colgado y luego le dijo a David vete para la academia que luego voy yo, ya que se había quedado a cargo de los alumnos durante esos días en ausencia de Pepe Guevara, de viaje en Madrid. Se dio la circunstancia de que había dejado días antes un par de cuadros suyos para que se vendieran en la galería, había vendido uno, el director de la galería le llamó esa mañana, oye Rafael, vente esta tarde que se ha vendido un cuadro, y precisamente fue por ese motivo, para que le ampliara un poco la información y para cobrar, lógicamente. Ese día no pudo cobrar, le dijo que volviera al día siguiente, porque no tenía efectivo en ese momento, y al día siguiente, según su versión, cuando él vuelve, se encuentra con dos policías, dos inspectores, que están haciendo preguntas, y en ese momento se entera de lo que ha pasado con David. Le cuenta esta versión, que se había encontrado con el niño allí en la galería, a uno de ellos, se quedan con sus datos, se quedan con las líneas esenciales de su relato, y desde aquel momento, ya se olvida, porque este hombre vivía en Barcelona y veraneaba en las Islas Baleares. Un verano estaba en Ibiza, aproximadamente unos tres años después, en el noventa más o menos, y lo llamaron para que fuera a declarar ante el comisario de Ibiza, no tenía ni idea de para qué era y, claro, su sorpresa fue que al día siguiente cuando va a declarar, se encuentra un montón de fotografías a lo largo de la mesa del comisario, y entonces efectivamente se da cuenta de que es por el tema de David, algo que ya creía olvidado. Lo mismo, le cuenta la historia, el testimonio que te he contado, y se quedan con sus datos, le dicen muchas gracias Rafael, ya te llamaremos, ya tenemos tu testimonio. Y ahí quedó. El problema es que, según él, habló con la Policía en dos ocasiones. La pregunta es: ¿por qué este testimonio de Rafael Jaime, si partimos de la base de que este hombre ya habló con la Policía, por qué nunca salió en ninguna parte? Al principio, pensaba que no le habían dado credibilidad, pero es que, últimamente, por las averiguaciones que estamos haciendo es que parece ser que no hay referencias de este hombre en los archivos policiales.

¿Y en el sumario?

D.G. C. En el sumario tampoco, no hay prácticamente nada.

J.G. Si nos ceñimos al sumario, nuestra opinión sobre el trabajo que hizo la Policía es muy negativo. Hemos llegado a la conclusión de que la Policía no fue creativa a la hora de investigar, simplemente abordaba todo aquello que le llegaba, o todo aquello que le parecía cercano, sea investigar a personas del ámbito de la familia o del colegio, pero no hemos encontrado nada, ni él ni yo, como inexpertos en el asunto, es lo que nos ha sorprendido.

Quizás porque no sois policías. Quizá a la Policía no se le pide que sea creativa.

J.G. Cualquier profesión debería ser creativa.

D.G. C. Sobre esto quiero comentar una cosa y es que los procedimientos hoy en día han cambiado mucho, no son ni mucho menos los mismos que había en aquel entonces. El problema que le veo a esta investigación es que, por lo que aparece en el sumario, la Policía hizo determinadas gestiones, pinchó el teléfono de determinada gente, mucha gente, personas, algún familiar lejano, familia extensa, un compañero del trabajo del padre, habiendo hablado con el padre anteriormente, yo le preguntaba oye Jorge con qué personas tienes tú más recelo, has podido tener algún problema a lo largo del tiempo, Jorge padre le contaba eso, que si tenía algún problema con este hombre, con el otro, y la Policía casi que investigaba en función de cotilleos de escalera, en función de si alguna vez tuvo alguna palabra más alta que otra con alguien, o simplemente que no tuviera alguna relación de amistad, o una relación más fría, no sé.

J.G. Hombre, la investigación está bien, siempre y cuando esté acompañada de otro tipo de investigaciones más profundas y más alejadas del simple comentario, pero es que no aparece nada absolutamente.

D.G. C. El asunto, Vicente, es que según lo que aparece en el sumario, hemos hecho una investigación lógica, hemos reconstruido el trayecto que pudo seguir David aquel día, autobuses, galería de arte, la Peña, etc. Lo que hemos hecho es poner patas arriba tanto la galería como la Peña, hemos tratado de sacar todo lo posible de esos lugares. En el sumario es que no aparece nada ni de la galería ni de la Peña. Un detallito de un socio de la Peña a raíz de una investigación de un testimonio de una señora que viajaba en un tren de Málaga a Barcelona. Lo curioso es eso, cuál es nuestra sorpresa, que 32 años después, nos encontramos con una serie de testimonios, y nos encontramos con que hay gente que dice que esa tarde vio a David y si no esa persona de manera directa, familiares directos de esas personas que, lamentablemente, ya han fallecido, imagínate lo que se hubiera sacado en vida de esas personas hasta hace escasamente cinco o diez años que se podría haber investigado esto a fondo. Fíjate cuál es mi sorpresa, cuando me cuenta esto Rafael Jaime, lo primero que pensamos es que este hombre se ha podido confundir de fechas, ya es muy mayor, y aunque está muy bien de la cabeza es posible que se haya equivocado a lo largo de todos estos años. Pero hemos tratado de refutar de todas las maneras su testimonio con el testimonio de familiares de Jorge, con la persona que movió los hilos para que David expusiera en La Maison, que era amigo del padre, y nos dijeron que era imposible que David hubiera estado en la galería de arte otro día que no fuera el de la inauguración, que fue con su familia, el viernes, y ese lunes, tuvo que ir por la entrevista con Paco Fadón. Lo que pensamos es que si David salió de casa a las siete menos veinte, y llegó a la parada a las siete menos cuarto, es muy probable que la entrevista la tuviera a las siete de la tarde porque en un día normal hubiera tardado un cuarto de hora o veinte minutos en llegar, pero lamentablemente ese día por el viaje que hizo la Reina a Málaga, el recorrido de la Reina pasaba por allí, por la barriada de Huelin, desde el aeropuerto al Teatro Cervantes, y había más movimiento. Y, además, tenemos un testimonio directo de una persona, la directora del colegio de David, que vivía en Huelin, que ese día fue al centro de Málaga y que nos cuenta que había mucho tráfico ese día desde Huelin al centro. Entonces, nos parece muy probable que se pudo retrasar debido a ello, debido al tema del tráfico, que no llegara a la entrevista, que un hombre tan ocupado como Paco Fadón, que llegara a las siete y cuarto, siete y veinte, presumiblemente hubiera estado invitado al acto del Teatro Cervantes, una persona de prestigio y la importancia aquí en Málaga que tenía él. El técnico de sonido tendría que irse corriendo al Teatro Cervantes también, que me lo contó a mí. Entonces es muy probable que Fadón estuviera esperando quince minutos, veinte minutos a lo sumo, pero a lo mejor quién dice que David no pudo llegar a las siete y veinticinco, siete y media a la galería. Porque si David salió de casa a las siete menos veinte y llegó a la parada a las siete menos cuarto, es que resulta materialmente imposible que para las siete de la tarde estuviera allí. Lo más probable es que el autobús hubiese tardado diez, quince minutos, que quizá hubiese salido a las siete de la tarde del autobús, y a lo mejor hubiera llegado allí, a Muelle Heredia, sobre las siete y veinte, siete y veinticinco, y otros cinco minutos para llegar a la galería, tres minutillos, cinco minutos, entonces es muy probable que ni Paco Fadón ni el director de la galería, Antonio María Marín, el padre de Javier Marín, que tiene ahora otra galería de arte, lo vieran. Partimos de la base de que Paco Fadón se marchó de aquel lugar antes porque tenía el tiempo justo y al ver que David no llegaba no pudo esperarle más…, el director de la galería tenía el despachito en la planta de arriba, se sube por unas escalerillas. Donde tiene el despacho Javier ahora, la mesa estaba un poquito más para el fondo, aparte había una cortinilla, para una reunión o lo que fuera la echaba para que no le molestara nadie. Es probable que quizá Fadón se hubiera marchado y que Marín pues se hubiera despistado un momento, estaría en una reunión, estaría ocupado, y quizá David estuvo allí un momento, porque David era una persona que para no molestar a nadie pues no subió al ver que aquello estaba cerrado y se encontró con Rafael brevemente, estuvo hablando con él dos minutos, le dijo que se fuera para la pintura y a lo mejor se fue y ya está, al ver que había llegado tarde. Es que a veces hay unas explicaciones mucho más prosaicas de lo que puede parecer.

Hay un árbol de posibilidades, ¿y si no hubiera cogido el autobús y se hubiera ido andando? Se abrirían otras posibilidades.

D.G. C. Partimos de la base de que hay una nota del Gobierno Civil que dice que lo vieron en la parada.

El Gobierno Civil puede no estar en lo cierto.

D.G. C. Por supuesto, pero una nota de tanta importancia del Gobierno Civil…

J.G. Sería inventar, en este caso.

¿En qué se basa el Gobierno Civil?

D.G. C. En las gestiones policiales.

¿Y son tan buenas esas gestiones policiales como todas las demás?

D.G. C. Bueno, pero nos tenemos que sustentar en algo.

Claro, en lo que hay. Pero digo que habría que poner también patas arriba lo que hay cuando lo que hay no ha dado resultados.

D.G. C. Particularmente, no creo que se fuera andando.

J.G. No se habría ido andando. A mí lo que me resulta curioso es que un testimonio tan importante como fue el del pintor, Rafael Jaime, que no aparezca en el sumario, porque casi nos consta que tampoco aparece en los archivos policiales.

¿Y qué diferencia hay entre que conste y que no conste? ¿A qué lo achacáis?

J.G. A eso vamos, porque si treinta años después en este caso, o diez años después, alguien quisiese continuar el trabajo en profundidad, no conoce esa fuente, porque no fue ni llevada al juzgado, ni llevada a los archivos policiales, por lo cual esa pista se hubiera perdido, y de una forma accidental nosotros no nos hubiéramos encontrado con ella, porque fue puramente accidental. Fue en la exposición de pintura que hicimos, contactamos con este hombre y nos contó esta historia.

D.G. C. Esa historia la conocían amigos suyos, la conocían familiares, no es una historia nueva, aparte nos dijo que habló con la Policía en dos ocasiones, entonces nos enteramos por casualidad, a través de la comisaria de la exposición, que conocía a este hombre de años atrás, y él cuando se inauguró el año pasado la exposición le comentó esa historia a la comisaria. La comisaria alucinó con lo que le estaba contando, pero para ser cuidadosa con la familia y demás pues no era el momento, y luego por casualidad, le llegó la información al hermano de Jorge, a Raúl, y estuvimos investigando a ver de quién era ese comentario y nos dimos cuenta de que se lo hizo a la comisaria, hablamos con ella y localizamos a Rafael y ya nos contó toda la historia. Pero ya te digo, he tratado de refutarlo, hablé con otra gente que cuenta lo mismo, hablé con Javier Marín por teléfono, lo contacté para que hablara con él… resulta bastante extraño. Si solamente estuviésemos hablando de este testimonio, de un señor de más de 80 años, pues a lo mejor lo podemos achacar a muchas cosas, a un olvido, a una confusión de fechas, que por una edad avanzada ya confunde las cosas, pero es que aparte de que está muy bien mentalmente este hombre hay otros testimonios que corroboran que el niño, David, llegó mucho más lejos de lo que históricamente se ha podido contar.

Vamos a la Peña El Cenachero, parece que también estuvo allí según nuestros testimonios, sí, la primera referencia que tengo de eso es de un señor, tú lo conocerás o lo conociste en su momento, Félix Sicsú, que tenía un chiringuito en La Malagueta, al lado de Antonio Martín, si te fijas hay un chiringuito un poco antiguo, que no se ha modernizado mucho. Se llamaba La Jábega, anteriormente. Pues ese chiringuito pertenecía a este hombre y ahora a la hija, y nos habían hablado de este hombre, y como tenía un apellido tan raro, que cada uno lo nombra de una manera, y nos habían dicho que había muerto, no le dimos mucha importancia, hasta que un día estaba paseando por La Malagueta y veo el letrero chiringuito Sicsú y hablo con el encargado y le digo ¿usted tiene el teléfono de este hombre? Y bueno, me da el teléfono, hablo con la hija, en la víspera de Nochebuena del año pasado, y la hija me cuenta y lo primero que me dice sin marear la perdiz y sin nada es que su padre vio a David la tarde de su desaparición, yo no le hice al principio caso, porque igual había escuchado mal, y luego cuando me doy cuenta digo, pero a ver Marisa, ¿usted me está diciendo que su padre vio a David aquel día? Y ella sí, sí, sí. “Si eso lo ha contado siempre mi padre, que ellos vieron a David aquel día, que él llegó a la Peña, que subió un momento nada más, mi padre lo achacaba a que quizá había ido a dejar algo, a coger una cosa, que luego salió, y que estuvo un momento nada más y que lo vieron”. ¿Tú te puedes creer cómo me quedo cuando me cuenta eso?

¿Y el padre qué hacía en la Peña?

D.G. C. El padre era vicepresidente de la Peña, es que no estamos hablando de un cualquiera, estamos hablando de las dos personas más relevantes de la Peña, Félix Sicsú, que era el vicepresidente, y que también fue presidente en otro tiempo, pero en la última junta directiva era el vicepresidente, y luego este testimonio lo hemos podido corroborar con el testimonio de la viuda de Paco Repiso, Pilar Casado. Paco era el presidente en la última Junta Directiva y murió en 2010. Jorge estuvo en casa de esta mujer, y le contó eso de que David había estado en la Peña, que era lo que le contaba su marido, que él habría estado pintando o haciendo lo que fuera, y que luego se había marchado. Eso es exactamente lo mismo que nos cuenta la hija de Félix.

¿Allí había una escuela de pintura?

D.G. C. Estaba en la segunda planta la academia de pintura, lo curioso es que he hablado con prácticamente todos lo que ocupaban la academia de pintura, con los alumnos, la modelo, con familiares del profesor, porque él ya ha muerto, Pepe Guevara, que además era primo de su madre. Este Rafael Jaime era muy amigo de Pepe, y le pidió, porque tenía que ir de viaje a Madrid esos días, que si se podía quedar a cargo de los alumnos. Por ese motivo, Rafael Jaime conocía a David, de la academia de pintura, de la Peña El Cenachero, y por casualidad se lo encontró presuntamente en la galería de arte. Fíjate lo enrevesado que es todo, pero bueno, Málaga era una ciudad pequeña en aquel momento y se podía dar esta serie de circunstancias.

Llamo a Paco Regueira, relaciones públicas de la Peña y propietario del famoso restaurante de La Malagueta, ya clausurado, Doña Pepa, pensaba que este hombre había muerto, me lo dijeron mal, y me dio una alegría localizarle, y le cuento esta historia de Marisa Sicsú, de la hija, y me dice que esa historia ya la conocía, que hace diez o quince años estuvo en Doña Pepa Félix y se lo contó a un periodista, y él estaba allí y puso la oreja y se enteró exactamente de eso. Fíjate, un periodista hace diez o quince años, que no sabía ni quién era, lo que hubiera significado, con toda esta gente viva.

¿Y en el entorno de esos días habéis visto si se publicó alguna entrevista?

D.G. C. He revisado prácticamente todo lo que se ha publicado y no hemos visto nada.

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