El centinela (I)

El centinela (I)

Carlos Ramírez, abogado ICAM

Si, el señor Mas clama, como si de un héroe se creyera antes de una batalla que “no hay vuelta atrás”, y para éste personaje el coste del subvencionado sueño secesionista para Cataluña de España es de 39.000 millones.

¿Qué quieren él y los suyos? ¿Todo? No, mucho más. En el billete de salida irían millones de ciudadanos españoles, sus vidas, sus propiedades, las relaciones con sus familiares de otras áreas del país, ya extranjeros en una zona de España a la que están unidos desde hace 500 años. El representante del Estado español en Cataluña, el presidente de la Generalitat, expresaba que “en caso de que las fuerzas del sí (Junts pel Sí y CUP) ganen los comicios, el Gobierno central debe sentarse a pactar, ya sea de forma bilateral o bien con la mediación de la Unión Europea. Si hay negociación, la actitud de la parte catalana ha de ser de buena vecindad”, y además ofrece solidaridad , pese a deber a las arcas nacionales más de 60.000 millones de euros. Además, aún reconociendo que la entrada en la UE no es posible con veto de un país miembro, aseguran que “la viabilidad de una Cataluña independiente está fuera de duda, aun en el supuesto de que quedara fuera de la UE”, y que “Cataluña permanecería dentro del euro y tendría acceso a la liquidez del Banco Central Europeo (BCE). ¿Alguien sueña más? Pues la explosión de espuma sigue subiendo, y sigue con “los economistas han estimado que la independencia supondría una ganancia fiscal de 11.000 millones de euros, una vez descontado el coste de las estructuras de Estado, y que generaría entre 50.000 y 70.000 puestos de trabajo. Según Amat, el nuevo país nacería con un superávit en las cuentas públicas.”

Aún no están inhabilitado por incapacidad mental transitoria, ni por esquizofrenia, los consejeros y el propio señor Mas, que nos desean lo mejor, “yo estoy convencido de que España sale adelante bien, incluso sin Cataluña”, eso sí, advirtiendo que si no hay una “negociación win-win” y que “si nos lesionamos, lo haremos los dos”.

¿Y como hemos respondido históricamente a ese amor? Adivinen, exacto, “Catalunya ha amado a pesar de no ser amada, ha ayudado a pesar de no ser ayudada, ha dado mucho y ha recibido poco o nada, si acaso las migajas cuando no el menosprecio de gobernantes y gobiernos (…). Somos pueblos hermanos pero es imposible vivir juntos sufriendo insultos, maltratos y amenazas cuando pedimos democracia y que se respete nuestra dignidad.” ¿Y cual sería un epicentro del problema? “El problema no es España, es el Estado español que nos trata como súbditos”. Insisten que “no hay vuelta atrás, ni Tribunal Constitucional que coarte la democracia, ni Gobiernos que soslayen la voluntad de los catalanes”, pero además quieren y financian su expansión cultural , lingüística y financiera a comunidades autónomas limítrofes, y para mayor ridículo ya cuentan con el apoyo de partidos no nacionalistas en gobiernos autonómicos, como Podemos y PSOE.

Es decir, un triple y patético rechazo a la legalidad, a la convivencia, y al futuro en común de los españoles en vez de aunar consensos.
Y además de la actitud pasivo, tactista y pésima de los dos grandes partidos nacionales, hasta ahora, ¿qué dicen hacer?, uno dice que se cumpla la ley, y no se le cae la cara de vergüenza, y el otro ceder a las singularidades y reclamaciones económicas para hacer ciegamente más fuerte al monstruo.

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