El crédito a las empresas y sus consecuencias. Miguel Guijarro. Economista - El Sol Digital

El crédito a las empresas y sus consecuencias. Miguel Guijarro. Economista

Da la sensación de que somos una sociedad incapaz de aprender de la historia. Dejaré un ejemplo de ello: Entre 1994 y 1997 hubo un rescate bancario en México que se estimó en una cifra superior al 15 por ciento del PIB del país en esos momentos, una cantidad alrededor de 80.000 millones de dólares. La inyección de capital fue tremenda para el sistema. Pero, ¿cuáles fueron las consecuencias? La oferta de crédito por parte de los bancos no se incrementó, una parte importante de esa inyección fue a parar a accionistas y altos directivos de las entidades rescatadas y, ante la falta de oferta crediticia, el país ralentizó su crecimiento a lo largo de casi diez años y los salarios reales de los trabajadores disminuyeron y se incrementó la desigualdad.

En España da la sensación de que estamos siguiendo el mismo camino. El país rescató, con sus impuestos, a una parte de la banca. El Banco Central Europeo inyectó miles de millones de euros a coste cero en las entidades bancarias. ¿Qué pasó con el crédito a las empresas?, sencillamente disminuyó.

Hay dos efectos para esa disminución. El primero, la necesidad de desapalancarse por parte de las compañías, y la segunda, típica de la banca que no quiere ofrecer créditos, la falta de idoneidad de las empresas para obtenerlo.  El recurso ante la falta de oferta de crédito siempre es el mismo: la falta de solvencia. Curiosamente, no aplicado en el momento de la “burbuja financiera” creada por ellos mismos, entonces, los análisis de riesgos siempre daban solvencia a cualquiera.

El hecho es que sin nuevo crédito a las empresas el crecimiento no será estable ni continuo. Ocurrirá lo que la historia nos dice y México nos confirmó, que el crecimiento futuro será muy débil, los salarios perderán poder adquisitivo y se incrementará la desigualdad.

Por otra parte, hay unas particularidades sobre los créditos que ofrece la banca española.

1.- El crédito al consumo repuntó en un alto porcentaje. Una de las razones del crecimiento de la economía basada en el consumo. Pero este crecimiento no resulta estable a medio/largo plazo si no es apoyado por el crédito a las empresas. El crédito al consumo facilita la financiación de éste a corto plazo, generando costes (intereses y devolución de capital a medio y largo plazo) por lo que produce un efecto “humo” al generar una sensación de mejoría y crecimiento.

2.- También repuntó el crédito hipotecario, una de las razones del tímido repunte de la construcción. Pero, al igual que el crédito al consumo, sin el apoyo de las empresas es solo un dato del corto plazo. De todas formas, en este concepto hay que tener en consideración que las entidades bancarias, para salir de su stocks de viviendas producto de la crisis inmobiliaria, no tienen otra salida que la de ofrecer créditos a los compradores, por lo que es un dato sin especiales consecuencias. Solo una parte de este crédito se dirige a nuevas viviendas.

Por ello, la vigilancia de estos factores son fundamentales. La banca carece de la potencia y visión para apoyar un crecimiento estable. Solo se preocupa por sus balances a corto plazo y no por la regeneración del dolorido tejido empresarial que debe salir de esta larga y penosa crisis aún cuando se les va la boca diciendo que son la sangre que permite la vida empresarial.

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