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El Cultural – “El 19 de Marzo y el 2 de Mayo”

El Cultural – “El 19 de Marzo y el 2 de Mayo”

Esta semana hemos estado en la biblioteca leyendo “El 19 de Marzo y el 2 de Mayo”: el tercer libro de la primera serie de “Los Episodios Nacionales” de Benito Pérez Galdós. Richerdios.

El 19 de Marzo y el 2 de Mayo

 

Siguen las andanzas de Gabriel Araceli, el protagonista de toda la primera serie. Estamos ahora en 1808 y ha entrado de cajista en el Diario de Madrid, lo que le permite ir, con grandes sacrificios y en mulas, los sábado por la noche a ver a Inés, que está con su tío Celestino en Aranjuez, pues al final le dieron aquella parroquia por los buenos oficios de Godoy, al que se lo recomendó Amaranta por encargo de Gabriel. En una de esas escapadas dominicales, Gabriel y don Celestino van a ver al Príncipe de la Paz, Manuel Godoy, en su palacio de Aranjuez y son atendidos deprisa, aunque don Celestino no deje de elogiar a su paisano, y cree que hasta pariente. En esos días, próximos al 19 de marzo, el pueblo está soliviantado y hay encargados de soliviantarle aún más. Las turbas llegan a asaltar la casa de Godoy. Gabriel se ve mezclado en ello sin quererlo, como en muchos otros sucesos, y ve como vejan al favorito, y nos enteramos de que se esconde en el desván de su casa, de donde ha de salir, al cabo de algún tiempo, vencido por el hambre y la sed. Entonces es cuando las turbas aprovechan para prenderle y maltratarle. El pueblo quiere que abdique Carlos y deje la corona a Fernando. Mientras tanto sigue la novela, y los hermanos de la madre adoptiva de Inés, enterados del linaje de ésta por el licenciado Lobo, un arribista y acomodaticio chupatintas, logran del iluso don Celestino que se la entregue para que viva mejor. La llevan a Madrid a la casa en que viven, que es descrita por Galdós como un lugar de miseria, en medio de la riqueza oculta, lúgubre y miserable, donde la hacen trabajar a destajo. Mauro Requejo y su hermana Restituta se apoderan de la huérfana y la manejan. Mauro quiere hacerla su esposa, viendo en ello incrementar su fortuna y mejorar su posición social. Mientras tanto, la hermana quiere desposarse con el mozo que tienen a su servicio en la tienda, Juan de Dios, el cual se enamora de Inés. A todo esto, Gabriel ha logrado un puesto de criado en la casa y vive en ella, aunque apenas puede ver a Inés, pues ésta está siempre encerrada por los tíos para que no se les escape. Haciendo ver como que favorece los intereses de Juan de Dios, logra sacarla, tras muchas penalidades, de la casa de los usureros y míseros hermanos, si bien Mauro, un tiempo, para intentar agradar a la joven se volcó en regalos con ella. Cuando Gabriel logra sacar a Inés de la casa, es el dos de Mayo y, aunque logra dejarla con su tío Celestino, que ha sido relevado de su puesto y ha caído en desgracia junto con Godoy, el pueblo de Madrid se ha amotinado contra los franceses, y Gabriel se ve metido en medio de la refriega y las luchas callejeras. Participa en esa guerra cuerpo a cuerpo y lo hace en diferentes sitios, y también en el Parque de Monteleón, al lado de los capitanes Daoíz, Velarde y el teniente Ruiz, todos ellos muertos en el combate. Después, encuentra a Juan de Dios y, cuando van en busca de Inés y don Celestino, y los encuentran, han de seguir la pelea en las calles. Inés y el cura son apresados, y ellos los buscan por los lugares en que han llevado a los amotinados, que ya han sido vencidos. Asisten así a múltiples ejecuciones, y, en la Moncloa, logran entrar a la fuerza y allí, Juan de Dios y Lobo, logran la libertad de Inés, que no la quiere, pero don Celestino y Gabriel son fusilados. Sabemos que Gabriel, a pesar de ello no ha de morir, pues es el que narra, imaginariamente, toda la serie y esperamos al próximo episodio para ver qué sucede.

Es éste un episodio escrito en julio de 1873 y muy distraído y, como en el anterior, sabiendo muy bien el autor mezclar la Historia y la novela, de manera que el relato de los sucesos verídicos no canse y no desmerezca el interés sobre los propiamente novelescos, que nos tienen suspenso el interés por ver si, al final, Gabriel puede liberar a Inés de las garras de los Requejos. Por cierto, que estos tipos son una de las mejores creaciones de Galdós, y su descripción física y humana, de sus miserias, bajezas y avaricias, es un derroche de ingenio y de lo mejor que ha salido de la pluma del autor, que tantos personajes deliciosos nos ha dado. También el alma cándida de don Celestino es otra gran figura singular; y el enamorado Juan de Dios, que cree ingenuamente que Inés le ama cuando ella ni siquiera repara en su presencia. El licenciado Lobo es el típico leguleyo y arribista, de los que tantos describe también Galdós. Y, además, ¿cómo no?, sigue el protagonista Gabriel, que, en su amor por Inés, soporta las mayores penalidades y está dispuesto a dar su vida por la de ella. Las descripciones de los sucesos, tanto del asalto a la casa de Godoy, conocida como el Motín de Aranjuez, como del levantamiento del pueblo de Madrid, el dos de mayo de 1808, contra los franceses, y los fusilamientos del siguiente día, están relatados con minuciosidad y colorismo, con realismo, y, a veces, con eficaz patetismo, pero sin incurrir en descripciones demasiado naturalistas. El comportamiento heroico del pueblo de Madrid, alzado en armas contra los franceses, lo vive Galdós con patriotismo, sin dejar por ello de destacar algún detalle entre los enemigos de humanidad o generosidad. Es en suma un episodio muy entretenido y que está a la altura de los anteriores. Galdós ya domina el género, pues lo hizo desde el principio y su maestría no decae un ápice.

La Deriva

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