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El Cultural – El Capital

El Cultural – El Capital

Esta semana hemos ido a la filmoteca para ver la película de Costa-Gavras “El Capital”. Richerdios

Título original. Le capital

Año.  2012

Duración. 114 min.

País.  Francia

Director. Costa-Gavras

Guion. Costa-Gavras, Karim Boukercha, Jean-Claude Grumberg (Novela: Stéphane Osmont)

Música. Armand Amar

Fotografía. Eric Gautier

Reparto. Gad ElmalehGabriel ByrneLiya KebedeJordana DePaulaCéline Sallette,Hippolyte GirardotNatacha RégnierPaul BarrettBernard Le CoqEric Naggar Productora. The Bureau / Centre National de la Cinématographie (CNC) / Cofinova 8 / K.G. Productions

Género. DramaThriller | PolíticaBolsa & NegociosCrisis económica actual

Sinopsis. Marc Tourneuil (Gad Elmaleh) es un cínico empleado de banca, un sector que está en plena crisis económica en todo el planeta. Desde la nada, Marc comenzará un ascenso imparable por los entresijos del mundo de la banca hasta convertirse en una de las personas más poderosas e influyentes del país.

Premios. 2012: Festival de San Sebastián: Sección oficial a concurso.

“El Capital” es la nueva propuesta del veterano y siempre comprometido director griego Constantin Costa-Gavras. ¿Cómo olvidar su denuncia de la dictadura de Pinochet en “Desaparecido”, su incursión en la época post-nazi en “La Caja de Música”, su denuncia de una democracia corrupta en “Z” o de la manipulación periodística en “Mad City”? Todas ellas son películas brillantes que han dejado huella en la retina del espectador cinéfilo. Ahora le toca el turno a su mirada crítica sobre la crisis económica actual y lo hace desde el punto de vista de los hombres poderosos que la provocaron y que aún sacan un beneficio de ella. “El Capital” es un drama socio-político-económico que funciona a ritmo de thriller sobre el ascenso de un hombre en el mundo empresarial rodeado de ambición, mentiras y ambigüedad moral. El sabio director se sirve de su historia con pericia para describir el mundo actual y reflexionar sobre la crisis que nos envuelve. Su filmación es brillante y consigue hacer interesante a un público global temas que podrían aburrir a la mayoría. Cuantos más despidos, más suben las acciones del banco Phenix. Marc Tourneuil (Gad Elmaleh) es despiadado, despide sin contemplaciones, incluso a los colaboradores más cercanos. El antiguo presidente del banco, Marmande, tenía métodos más “humanos”, practicaba un capitalismo más suave (dentro de la posibilidad de usar estos términos en este crudo sistema económico), los anglosajones van directo a la herida. “El dinero es el amo. Cuanto mejor lo sirves, mejor te trata”, declara uno de los grandes accionistas anglo-americanos (Gabriel Byrne), quien presiona a Tourneuil para que las acciones del banco suban a toda costa. Ganar dinero, acumularlo, es lo principal. No hay personas, ni siquiera capitalistas; hay –como reza el título– capital. Tourneuil se ha deshumanizado, como el sistema que representa. Cierto, hay momentos en que se da cuenta de que se ha colocado en el lado más duro. A la especialista de la banca japonesa, le confiesa ser un banquero normal, “hago rico a los ricos y pobres a los pobres”; otras de sus frases, “seguiré quitando a los pobres para dar a los ricos”. En definitiva, un gran cínico que juega con las reglas de las finanzas y la codicia, rodeado –como admite– por niños. Marc dinamita el negocio, no por filantropía, sino para situarse de nuevo en la cima. Su mujer le sigue, pero a regañadientes; afirma no necesitar todo el lujo que ahora les rodea. Representa la perplejidad, el asombro y a veces el asco que pueden sentir un espectador, un ciudadano, al ver los tejemanejes de los que están por encima. El film está basado en una novela de Stéphane Osmont, cuya referencia a Karl Marx es más que evidente. Tourneil es una imagen representativa del mundo capitalista, con un desmedido afán por amasar dinero, lo que le permite acceder al poder y al mismo tiempo a conseguir lo que se proponga y desee, sin preocuparse de a quién debe pisotear para conseguirlo. En este sentido, es muy representativo el juego al que le lleva la top-model Nassim (interpretada por Liya Kebede), cuyo representante parece más bien un alcahuete.
Costa-Gavras hace fluctuar la historia entre el drama financiero y la ironía, sin permitir decantarse por uno u otro en ningún momento, con ello consigue que el espectador no termine de simpatizar con prácticamente ningún personaje, puesto que todos se mantienen a distancia, como meros estereotipos (la mujer arrastrada a un modo de vida en el que no acaba de encajar, conspiradores traicioneros, los magnates americanos haciendo negocios en Miami como si fueran mafiosos, modelos lujuriosas y drogadictas, banqueros codiciosos…), al frente del cual sólo la figura de Tourneil tiene cierta trascendencia, una figura contradictoria que parece moverse entre lo que debe hacer como banquero y lo que debe hacer como persona (con ciertos insertos en los que se escenifica lo que piensa), pero no acaba de dar el paso en la dirección correcta. Y es que la avaricia de ganar cada vez más dinero es un sentimiento fuerte del cual es difícil de desprenderse. Tal vez no sea el film definitivo sobre la crisis económica (de hecho, ni se menciona que haya crisis), ni siquiera termine siendo el retrato del banquero del siglo XXI, ni la mejor película de este combativo director, pero de lo que no cabe duda es que Costa-Gravas compone un film adulto, una fábula crítica con la situación actual y con una mirada pesimista sobre los tiempos que nos ha tocado vivir.

La Deriva

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