El Cultural - El Coleccionista - El Sol Digital
El Cultural – El Coleccionista

El Cultural – El Coleccionista

Esta semana hemos estado en la filmoteca viendo la película “El Coleccionista” de William Wyler. Richerdios.

El Coleccionista

 

Título original. The Collector

Año. 1965

Duración. 119 min.

País. Reino Unido

Dirección. William Wyler

Guion. Stanley Mann, John Kohn (Novela: John Fowles)

Música. Maurice Jarre

Fotografía. Robert Surtees, Robert Krasker

Reparto. Terence StampSamantha EggarMona WashbourneMaurice Dallimore, Edina RonayKenneth More

Productora. Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; Columbia Pictures

Género. Drama | Drama psicológicoSecuestros / Desapariciones

Sinopsis. Freddie Clegg, un empleado del Banco de Londres, es un hombre introvertido y triste que se dedica a coleccionar mariposas. Su vida cambia bruscamente cuando le toca la lotería, pues entonces decide secuestrar a Miranda Grey, una joven estudiante de arte por la que se siente atraído desde hace tiempo. Compra una casa en las afueras de Londres y retiene a la chica en el sótano un mes. Durante ese tiempo afloran en los dos personajes sentimientos encontrados.

Premios. 1965: 3 nominaciones al Oscar: Mejor director, actriz (Samantha Eggar ), guión. 1965: Globos de Oro: Mejor actriz – Drama (Eggar). 4 nominaciones. 1965: Festival de Cannes: Mejor actor (Terence Stamp), actriz (Samantha Eggar). 1965: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión, drama.

 

Film de William Wyler (Mulhouse/Alemania 1902 – L.A. 1981) que en su momento obtiene un gran éxito de público. El guion, de Stanley Mann y John Kohn, adapta la novela “The Collector” (1963), de John Fowles. Se rueda en escenarios naturales de Kent, Londres (Trafalgar Square, Hampstead…) y Forest Row (East Essex) y en los platós de Columbia/Sunset Gower Studios (Hollywood, L.A.). Nominado a tres Oscar (actriz protagonista, dirección y guión adaptado), gana los premios de interpretación de Cannes (Stamp y Eggar). Producido por Jud Kinberg y John Kohn para Collector Company y Columbia, se proyecta por primera vez en público en mayo de 1965 (Cannes). La acción dramática tiene lugar en Londres y en una antigua residencia rural situada en un lugar aislado y alejado de Inglaterra, a lo largo de unos 30 días, de mayo a junio de 1964/65. La obra sobresale por la intensidad de la acción, el vigor narrativo y la capacidad de retener la atención del espectador. Hace uso de medios muy escasos: dos actores, dos escenarios interiores y uno exterior, una decoración simple, una historia esquemática, un argumento con lagunas de credibilidad y ausencia de subtramas). La fuerza del film se apoya en unos diálogos soberbios, una banda sonora potente, unas interpretaciones espléndidas y una brillante puesta en escena. Se añade la maestría de un Wyler en plenitud de facultades (62 años) y una acertada y apasionante exploración de la psicología de los personajes, enfrentados por diversos motivos a situaciones límite. Se crea una atmósfera opresiva, densa y desoladora, que constituye una de las mejores virtudes del film. El realizador construye un largo y eficaz suspense. El espectador se encuentra inmerso en un relato que proporciona abundante información y al mismo tiempo silencia elementos fundamentales de comprensión en aras de una calculada y grata ambigüedad. Los riesgos y amenazas que pesan sobre los protagonistas se agrandan a medida que pasa el tiempo. Con éstos y otros recursos, el realizador consigue sumir al público en un mar de dudas, incertidumbres y temores. La intriga se ve potenciada por el juego de contrastes y contraposiciones que establece el uso alternativo de dos puntos de vista diferentes (el de cada uno de los protagonistas). Añade otros factores contrapuestos, como las idiosincrasias incompatibles de los actores, sus niveles de formación diferentes, sus capacidades intelectuales alejadas. Marian (Eggar) es inteligente, culta y perspicaz, él es corto de luces. Ella anda sobrada de habilidades de contacto y relación, él es introvertido y carece de aptitudes de comunicación. Ella es atractiva, desenvuelta y psicológicamente equilibrada, él es un personaje aburrido y raro, que suscita burlas y muestra indicios de psicopatía. Ni que decir tiene que la definición de caracteres, detallada y consistente, constituye uno de los pilares capitales del relato.
El realizador se sirve de metáforas, alegorías, paralelismos y analogías. Al respecto, cabe citar la referencia del vecino al semisótano como edificación originariamente destinada a lugar de reunión y culto de católicos perseguidos en el XVI. Las mariposas de los expositores, los reflejos de sus cristales, la reiteración de barreras y balaustradas y de imágenes de barras, aportan sugerencias e indicaciones pertinentes, que enriquecen el relato. La banda sonora, de Maurice Jarre, ofrece composiciones que hablan con elocuencia de los sentimientos de aislamiento, angustia, tensión, miedo, desesperación y/o resignación de los personajes. El leitmotiv es reiterativo e imita las pulsaciones de un corazón humano acelerado por la tensión emocional. La fotografía, de Robert Surtees (platós) y Robert Krasker (exteriores), crea ambientes opresivos y amenazantes. El cromatismo y las formas subrayan el sentido claustrofóbico del espacio. Con frecuencia se hace uso de la cámara subjetiva y se inserta un flashback en B/N sobre el pasado de Freddie (Stamp). El interés de la obra se ve incrementado por el esbozo que se presenta de los nuevos valores sociales. “El Coleccionista” es un ejercicio realmente interesante acerca de las relaciones humanas basadas en la posesión, el control y la confianza. Terence Stamp nos deleita con una magistral interpretación interpretando a un perturbado coleccionista de mariposas que quiere conseguir su mayor premio como coleccionista: poseer a una mujer la cual se siente atraído. Una vez secuestrada, la chica y él vivirán una relación de lo más peculiar donde él intentará satisfacerla con todo lo que esté en sus manos mientras ella deberá “aprender” a valorarle y a apreciarle, no como un amante, sino como un amigo durante un determinado número de días. La película es de obligada visión para todo aquel que se sienta atraído por la psicología humana ya que nos regala un viaje realmente interesante y complejo de toda su anatomía. Wyler además, imprime su gran talento con el final de la cinta, realmente antológico, aunque tal vez, no del gusto de todos. No existen muchos filmes como “El coleccionista”, y es una lástima, pero esto hace que estemos ante una película imprescindible y necesaria, toda una obra maestra de singular belleza y mayor a la de cualquier mariposa.

Deja un comentario

El email no será público.