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El Cultural – El Equipaje del Rey José

El Cultural – El Equipaje del Rey José

Esta semana hemos estado en la biblioteca leyendo “El Equipaje del Rey José”: el primer libro de la segunda serie de “Los Episodios Nacionales” de Benito Pérez Galdós. Richerdios.

El Equipaje del Rey José

 

Empieza la segunda serie y con ella se cambia de protagonista. Ahora será el héroe Salvador Monsalud, sobrino de Andrés Monsalud, al que salvara en el anterior episodio Gabriel Araceli de la gente que le quería linchar por afrancesado. Salvador es un muchacho de veintiún años, nacido en el lugar de Pipaón y residente en La Puebla de Arganzón, en el Condado de Treviño, en Álava. Es hijo de una modesta mujer, que lo tuvo como hijo natural, y luego descubrimos quién es el padre. Salvador fue a Madrid y, por influencia de su tío y por su necesidad, se enroló en la guardia francesa, a los que llamaban los “jurados”. Corre el año de 1815 y José Bonaparte sale ya para Valladolid y hacia Francia, con todas las riquezas que puede acarrear, pues ya consideran perdida la guerra y les es forzoso abandonar el país. Salvador va con ellos y, al llegar a su pueblo, va a ver a su madre, pero ésta, al saber que es guardia al servicio de Francia, reniega de él y, en unión del cura Respaldiza y de una vecina, intentan convencerle para que deserte, pero esto, a Salvador, en principio le parece un deshonor, mas luego comienza a meditarlo. Salvador tiene en La Puebla una enamorada llamada Jenara, a la que corteja también un guerrillero, hijo de un hidalgo del lugar llamado Fernando Navarro y al que apodan Garrote. El hijo, muy apuesto como Salvador, se llama Carlos Navarro y es un héroe. Cuando Salvador va a ver a su novia, ésta, por estar detrás de una empalizada, no le puede ver, y él le hace creer que no es guardia francés, ya que ella reniega de esa gente y asegura que, si fuera así como se lo habían contado, no le podría querer. En ese momento se presenta Carlos y se deshace el engaño, con lo que Jenara reniega de él, y Salvador se va con las tropas francesas en su huida. Pero cerca de Vitoria hay una batalla, y la expedición y el equipaje del rey José son detenidos, aunque el rey logra seguir, pero sus acompañantes, que son legión, y las riquezas han de quedarse. Las últimas son objeto de la rapiña del pueblo y las tropas enemigas. Las obras de arte se salvan venturosamente. Fernando Garrote y el cura Respaldiza, que han salido, con el hijo del primero y otros, a unirse a las tropas aliadas, como guerrilleros, se pierden, y, mientras Navarro intenta contar al cura que él es el padre de Salvador y que lo ha dejado abandonado y por eso ha salido tan rebelde, son apresados por las tropas francesas y condenados a muerte. Es Salvador, sargento, uno de los que les custodian. El cura es destrozado por los soldados borrachos y Salvador salva a Garrote, dándole una pistola para que se suicide, antes que sufrir las mismas vejaciones, pero previamente, Garrote le explica que es su padre, aunque Salvador no le cree. Cuando el convoy es detenido, una mujer y su marido, acompañantes de Salvador, le obligan a quitarse las ropas y quedarse, para no ser detenido, pero la casualidad hace que Carlos y Jenara, que ya han reanudado sus relaciones, lo encuentren. Él ve el amor de los dos, aunque Jenara es una oportunista que ahora quiere las relaciones con Carlos y niega a Salvador. Como Salvador ya hace tiempo que deseaba batirse con Carlos, después de un tiempo en que ambos usan de toda la caballerosidad posible, el duelo tiene lugar y Salvador hiere muy gravemente a Carlos, con lo que termina el episodio, sin saber si éste muere, o no.

Es un episodio casi totalmente novelesco, pues lo histórico se reduce a unos cuantos bocetos de pequeñas batallas y la pérdida del equipaje y tesoros que el rey José quería sacar del país. En la parte novelesca se nos presenta al nuevo héroe, Salvador Monsalud, que es un joven, como Gabriel, que procede de las capas más humildes, y además, como el anterior, tiene una dudosa paternidad, aunque la de Salvador se aclara casi en las primeras páginas. Es un joven que aún no ha escogido su camino y duda, pues sus comienzos son muy difíciles y se ha puesto al servicio del francés por influencia de su tío, pero parece que el sentido de la patria se le despierta, y, cuando ya va a tomar una determinación, el desamor de una mujer, que es una oportunista y que no quiere a ninguno de verdad, le hará de nuevo salirse de la senda. Sin embargo, ya se notan en él rasgos de nobleza cuando salva a Garrote de que lo arrastren las turbas y le ofrece una muerte digna. Por cierto, que Garrote es también un prototipo galdosiano, fuerte y recio, absolutista y fanático, católico, hidalgo, pero débil en la carne y un tanto feudal en sus comportamientos. Su hijo parece ser su vivo retrato en casi todo. Estamos a la espera de lo que suceda en otros episodios. Jenara es una chica sin pizca de seriedad y que lo mismo se va con uno que con otro. No tiene las ideas claras y lo único que le importa es por donde sople el viento en cada momento. El cura Respaldiza es el prototipo del clérigo fuerte de cuerpo pero débil de espíritu, que al final se doblega y se humilla ante la muerte. Hay otros personajes más episódicos, y que también resultan absolutistas y católicos, apostólicos hasta la médula, y que, al oponerse a las ideas liberales, que han dejado los franceses como semilla, darán lugar, en el futuro, a enfrentamientos políticos y a guerras civiles. Empieza, pues, la segunda serie con gran acierto y con un buen episodio, promesa de otros tan entretenidos como éste.

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